La jugada maestra de Nicolás

Por: Juan Sanoja | @JuanSanoja

 

Por insólito que parezca, 2017 puede terminar siendo un gran año para el chavismo. En 2015 recibió una paliza, en 2016 le huyó al voto y en 2017 todo indicaba que, por A o por B, quedaría groggy. Pero el PSUV aguantó la embestida y ahora, a dos meses de 2018, es la MUD la que luce aturdida, perdida, yendo a la deriva. Visto en retrospectiva, Nicolás Maduro acertó la estrategia. “Anuncio que, en uso de mis atribuciones presidenciales como jefe de Estado, convoco al poder originario para que la clase obrera y el pueblo, en un proceso popular, llame a una Asamblea Nacional Constituyente”, gritó el primero de mayo desde la avenida Bolívar. Había pasado un mes desde que el Tribunal Supremo de Justicia, con su interpretación revolucionaria de la ley, pretendiese, por fin, terminar de pulverizar al Parlamento. Al gobierno aquel tiro le salió por la culata y el país, que estaba dormido, salió a protestar por mil y un razones. Cuatro semanas más tarde, Nicolás hizo de mago y sacó una elección del sombrero. Con el paso del tiempo, a medida que se acercaba el 30-J, la gente dejaría de protestar por comida, medicinas, seguridad y un país mejor. Ahora lo haría en contra de su invento, en contra de la Constituyente. Distorsión, ilusión y victoria. Porque no es que los venezolanos olvidaran una crisis que aún los carcome, es que la narrativa de la oposición volvería a tomar forma de promesa incumplida: juraron detener la Constituyente, y la Constituyente no se detuvo. “Nosotros subestimamos la locura de quienes están en el poder. Uno de los errores que cometimos como dirigencia fue ese: teníamos que haber dado un mensaje claro de que la lucha no se debía parar a pesar de que se instalara la ANC”, reconoció Freddy Guevara el 21 de agosto en Circuito Onda. La lucha se paró, la calle se enfrió y el PSUV triunfó. Con la MUD desconcertada, el gobierno aprovechó para hacer las regionales lo más pronto posible. Entre dudas y temores, la oposición aceptó ir a los comicios y, por volver a subestimar el escenario, se llevó la segunda derrota del año. El truco había funcionado.

Líderes ‘new age’

Por: Ezequiel Abdala| @eaa1717

Son los signos de estos tiempos, qué le vamos a hacer. Si ‘El Secreto’ es un best-seller planetario y Hermes Ramírez es escuchado con autoridad de catedrático, ¿por qué habría de extrañarnos que la clase política se contagiara, también, de ese ‘wishfullthinking’ cuya aura (fantasma es ya un término muy pasado de moda y negativo) recorre no  solo Europa sino el mundo entero? Si el chavismo se hizo santero-palero-africano, la oposición se volvió positiva-buena-vibra-voluntarista-entusiasta-y-energética (que no enérgica, desgraciadamente), y por eso va repetidamente y en condiciones inaceptables a elecciones viciadas, regidas por un cuartero de delincuentes electorales que hacen trampa por activa, pasiva y perifrástica. ‘Pero no importa, somos los que flinchy, y a punta de pensamiento positivo, esfuerzo y voluntad superaremos todos los obstáculos que nos pongan, sin denunciarlos mucho para que nadie se desanime, porque lo importante, lo verdaderamente importante, ya se sabe, es tener el ánimo arriba y participar con entusiasmo en la fiesta electoral. Que nos inhabiliten a todos los candidatos que quieran,que no cambien nunca el tarjetón,que modifiquen a conveniencia los circuitos, nucleen las mesas, cierren los centros donde ganamos; todo eso nos lo aguantamos, no importa. Que obliguen a nuestros electores a trasladarse, en buses que luego asaltan, a centros rurales donde los vuelven a asaltar, que les hagan pasar mil y un trabajos, que los colectivos los amenacen y amedrenten, que los golpeen si quieren, que hagan eso y más, peor para ellos, al venezolano le gusta el voto, se vuelve loco por una papeleta, nunca le dice que no a un reto y mientras más difícil mejor’. Palabras más, palabras menos, esa es la falaz propuesta, que inevitablemente termina por estrellarse contra los hechos, que, al igual que los números, son tercos, categóricos y simples: ir a elecciones con un árbitro en contra, sin garantías y en medio de un sistema totalitario, es un ejercicio inútil, por más ilusión, mente positiva, buenas vibras y ganas que le pongan los líderes –¿o son ya gurús?– que tenemos en frente.

 

“Ser oposición en este país se ha convertido en un gran negocio”

Por: Juan Sanoja | @JuanSanoja

En un país polarizado hasta la médula, Pedro Luis Pedrosa es uno de los pocos intelectuales venezolanos que diserta sobre una tercera vía. De verbo mordaz, este consultor político con experiencia en Colombia, Panamá y México se ha dedicado en los últimos tiempos a difundir una tesis tan polémica como estremecedora: la oposición y el gobierno no son enemigos, sino cómplices. A través de su programa en Radio Capital y entrevistas en medios internacionales, el también profesor universitario se ha metido con Raimundo y todo el mundo. Sin guardar las formas, sin cuidar los signos de puntuación y los acentos, sin miedo a caer mal y ser odiado, con insultos y grosería de por medio, Pedrosa ha convertido sus redes sociales en una base militar que dispara contra el gobierno, dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática y seguidores acérrimos de la oposición venezolana. Su alharaca tuitera contrasta con el docente que, en el aula, es capaz de dialogar y debatir, ahora sí cordialmente, con cualquiera que piense distinto. Pedrosa tiene una maestría en Relaciones Internacionales, una especialización en Derecho y Política Internacional y recientemente estuvo nominado a los Napolitan Victory Awards, premios de asesoría política para consultores de habla hispana que se entregan en Washington D.C. En Revista OJO conversamos con el controvertible consultor y esto fue lo que nos dijo:

–Usted ha dicho en sus redes sociales que la MUD y el PSUV trabajan en conjunto. ¿Puede explicar esa afirmación?

–Bueno, lo primero que me hace pensar así es la aplastante evidencia que salta a la cara. No puede ser que después de 19 años procurando el poder, la oposición haya fracasado en sus pretensiones. Lo segundo que me hace pensar eso es ver cómo ha estado conformado desde 1958 el sistema político venezolano: este gira en torno a la captación de renta petrolera, a cómo y quién utiliza lo que se obtiene por la explotación del petróleo. Entonces, evidencias como la empresa Derwick Associates, que es una organización del ramo eléctrico que recibe contratos por 2 mil millones de dólares del Estado venezolano en apenas 14 meses, donde están involucrados familiares de políticos de la MUD como Henry Ramos Allup, son apenas la punta del iceberg. Eso es lo que te hace pensar, o te hace inferir, que no son oposición y gobierno: son el establishment político venezolano.

Otro de los ingredientes que tú le puedes sumar a esa receta es que no hay divergencias ideológicas entre los proyectos de Chávez en sus 14 años de gobierno, en lo que está haciendo ahora Nicolás Maduro y en lo que hizo previamente Acción Democrática y Copei. ¿El proyecto político de ellos consiste en qué? Utilizar la renta petrolera para repartirla entre algunos amigos, en el caso de empresarios, y para distribuir un poco de miseria entre los ciudadanos. Tú no escuchas en las ofertas electorales de ningún bloque la generación de 100.000 empleos, fomentar la inversión privada, aumentar el precio de la gasolina, liberar el control de precios y de cambio. Absolutamente nada de eso está en el lenguaje político venezolano. Por lo tanto, si son ideológicamente afines, si el modelo político venezolano está diseñado en torno a la captación de la renta petrolera y si la MUD, en cualquiera de sus versiones, lleva 19 años intentando llegar al poder, uno puede inferir, en función de esas tres cosas, que ellos no tienen aspiración alguna  de tomar el gobierno. Estos señores no son enemigos del PSUV, son socios.

–Es decir, usted considera que Henrique Capriles se lanzó en 2012 y 2013 sabiendo que no iba a ganar…

–Yo creo que Capriles fue el candidato chantaje.

–¿Lo utilizaron?

–Oye, yo no creo que Henrique a estas alturas de su vida, que fue dos años diputado, luego ocho años Alcalde de Baruta, otros tantos en la Gobernación de Miranda… Es decir, yo no creo que después de 20 años viviendo de la renta pública y el negocio político, Capriles me vaya a echar el cuento de la quinceañera que le dice al papá que no sabe por qué está embarazada. Él por supuesto que sabía que no iba a ganar.

–¿Y por qué si comparten el poder no rotan en la Presidencia?

–Porque no hay un interés absoluto del chavismo en que eso suceda. Hay un límite, siempre tratando de mantener la farsa de que esto es una democracia. Aquí hay cosas tan asombrosas como que Smartmatic dice desde Londres, después de saber que ya no tendrían más negocios en Venezuela, que había una diferencia de al menos un millón de votos en la Constituyente. Y, claro, muchos van a argumentar: “Es que no había testigos, es que no se hicieron las auditorias”. Pero lo que queda claro es que el proceso es vulnerable. De todos modos, suponiendo que las elecciones en este país hayan sido total y absolutamente transparentes durante estos 18 años, cosa que yo dudo con un altísimo grado de probabilidad, pero, de ser así, de haber sido las elecciones transparentes todo este tiempo, llega la elección del 6 de diciembre de 2015, las de la Asamblea Nacional, y gana la oposición. Entonces queda demostrado en las urnas lo que nosotros creíamos saber hace mucho tiempo: que el chavismo ya no es mayoría. Se cumple así la profecía aquella que repetía Leopoldo López a cada rato: “Vamos a construir una nueva mayoría”. Bueno, ya la tienen. ¿Por qué no la usan? ¿Por qué desde la Asamblea Nacional de los 112 diputados no se ha derogado la ley de ilícitos cambiarios? Esa es la que impone el control de cambio y que prohíbe la libre circulación de moneda en Venezuela. Tampoco han derogado la ley de precios justos, que es la que fija un tope de precios a los productores y que trae escasez y quiebra. ¿No han podido hacer eso en una mañana?

–¿Votó en las regionales?

–No, no volveré a votar hasta que no se restablezca la república en Venezuela.

–¿Qué opina de la gente que fue a votar?

–Bueno, yo creo que son personas víctimas de la propaganda. Aquí el gobierno no es el único que hace propaganda. La oposición tiene un aparato propagandístico mucho más pequeño, pero muy eficiente. Este recurre a más gente, lo cual lo hace más peligroso aún. Tú sólo imagínate que dos o tres personas tengan la capacidad de transmitirle la verdad absoluta a la mayoría del país. Eso es peligrosísimo. El sueño de Joseph Goebbels.

–¿Cómo funciona ese aparato de la oposición?

–Eso es bastante fácil montarlo, pero lleva tiempo desarrollarlo. Todo proyecto político tiene unos dirigentes que construyen una agenda. Esta es sustentada y promovida por unos medios de comunicación que se alimentan de la clase política para la que trabajan a través de la obtención de publicidad o colaboraciones directas. Esos medios impulsan, a su vez, a lo que se llama una intelectualidad orgánica. ¿Qué es una intelectualidad orgánica? Personas que son queridas en el ámbito público, que tienen cierto reconocimiento por algún trabajo académico y que pasan a formar parte de la maquinaria de opinión. Los escuderos del proyecto político de la MUD y, en definitiva, del establishment, son estos ‘opinion shapers’, estos generadores de opinión. ¿Cuál es la función de ellos? Promover una idea, defenderla y sustentarla hasta llevarla al límite donde tenemos una cantidad de falacias que ruedan en la opinión pública. ¿Qué es una falacia? Parece verdad, suena bonito, pero es una mentira. Hay que ver el entramado de relaciones económicas que se han creado en un país al que están desangrando.

–¿No se siente sólo? ¿No tiene miedo de ir en contra tanto del gobierno como de la oposición?

–De sentirme solo, por supuesto que me siento sólo. Tengo alrededor a 4 o 5 personas que son mi equipo de trabajo directo que creen en lo que hacemos. Yo no tengo aspiraciones políticas. Sí, algunos me pueden ver como alguien peligroso, cosa que me halaga muchísimo, sobre todo si es de parte de estas personas que han secuestrado y que han saqueado al país, pero de verdad no creo significar un peligro para la clase política. Eso sí, por una persona que escuche, por una persona que trate de mirar en una dirección contraria a la que la opinión pública venezolana le ha impuesto durante los últimos 19 años, yo siento que he avanzado.

–¿Cómo hace gente como usted, que trata de irse por otra línea de pensamiento, para ganar peso en la opinión pública?

–Mira, yo tuve un profesor en la UCV que decía que para hacer política hacían falta tres cosas: dinero, dinero y más dinero. Ser oposición en Venezuela se ha convertido, de paso, en un muy buen negocio. ¿Por qué? Porque quien no llega a captar algún contrato directo, como la gente de Derwick, llega a la renta petrolera a través de una gobernación, una alcaldía o una diputación. Y hay más: quienes están fuera de los cargos haciendo han conseguido un negocio buenísimo en una cosa que se llama Agencias de Cooperación Internacional. Estas le meten una cantidad de dinero a organizaciones como Mundo sin Mordaza, Voto Joven, Balas por Balones… ese tipo de fundaciones que son, además de ONGs, filiales de partidos políticos. Entonces, ser oposición es un negocio muy rentable.

¿Cómo hacemos los que queremos ganar peso en la opinión pública? Primero hay que mantener la tenacidad y promover las cosas en las que uno cree. La evidencia va a seguir apuntando hacia allá. Poco a poco iremos viendo a gente que voltee hacia nosotros y tendremos que decirle a la gente: “Te lo dije”. La gente se está dando cuenta.

–Luego de que eso pase, ¿cómo sería la conversión hacia lo político, hacia la creación de esa tercera fuerza en el país?

–Bueno, a todo proceso artificial impuesto, siempre hay una reacción natural. Ahorita mismo lo podemos observar con el tema de los desastres naturales: no es que el planeta esté molesto, no es que los terremotos y los huracanes sean una respuesta a que Trump no firmó el acuerdo del cambio climático. No. Si tú colocas algo artificial en el paso de un evento natural, en algún momento ese evento natural por reiteración, o por la fuerza que lleve, va a destruir lo artificial. Entonces, lo que nosotros tenemos en Venezuela hoy es la imposición de un modelo político por una la vía de la creación artificiosa de una opinión falsa y de una cantidad de mentiras. Eso hará que la gente en algún momento, por un proceso natural, se dé cuenta de que ha sido engañada. Ya está pasando. Pero eso es un proceso de duelo. Es como la muerte. De hecho, yo creo que el país está empezando a atravesar esa situación y se va a presentar un vacío de desconfianza absoluta y de no creer en nadie.

–¿Cuál es la situación actual de los partidos políticos en Venezuela?

–Mira, un inexistente partido que no tiene militancia orgánica es Acción Democrática. AD es básicamente lo que el capataz de ese partido puede hacer con los liderazgos regionales. ¿Quién es el capataz de ese partido? Henry Ramos Allup. Él es un tipo simpático. A mí me hubiese agradado mucho verlo en Radio Rochela en algún momento. Él dice: “Mira, chico, tú de inteligencia no te vas a morir” y eso es noticia en la opinión pública venezolana durante dos semanas. “¿Viste lo que le dijo?”. Eso pasa porque nuestra opinión pública es muy superficial. Entonces, ese es un partido que logró meter por pulso, por maniobra política, tres candidatos de consenso sin que fueran a primarias y les fue muy bien en ese proceso interno. Entonces vienen y me dicen: “Es una falacia eso de que AD es un partido inexistente”. No, no es una falacia. Fueron a la recolección de firmas y recogieron un poco más de 200.000 firmas. ¿Eso es significativo para un partido político en Venezuela? La última encuesta de Varianzas que acaba de ser publicada dice que en simpatías políticas aún el PSUV tiene 16,2% y el partido de oposición que está más cerca es Acción Democrática con un 8%. Le sigue Primero Justicia con 7,8%, Voluntad Popular con 6%… En total, todos los partidos de oposición suman un poco más de 27%. Contando al PSUV, la simpatía por es de 44,5%. El partido político más grande en Venezuela hoy se llama la arrechera, la molestia, la náusea. Tiene 55,5% de militantes ese partido.

–¿La gente compraría un discurso alejado del socialismo?

–Hoy más que nunca. El mejor momento para decir que el Real Madrid no sirve es cuando el Barcelona, su archienemigo, le mete 3 goles en el Bernabéu. Entonces, no hay mejor momento en la historia política de Venezuela para decir que el socialismo fracasó, para ofrecer trabajo, para ofrecer libertad, para ofrecer propiedad. Sin embargo, sale Carlos Ocariz diciendo: “Por ahí anda Héctor Rodríguez regalando neveras y lavadoras. Agarren todo lo que sea. Nos los vamos a chulear”. ¿Ese es el tipo de políticos que va a reconstruir Venezuela? No, vale, esa es una versión edulcorada del chavismo. La diferencia entre el líder y el demagogo es que el líder inspira, el líder busca obtener lo mejor de la gente. El demagogo ofrece.

–¿Hay algún líder que usted respete ahorita en Venezuela?

–¿Ahorita? No, en lo absoluto.

–¿Leopoldo?

–No, vale. Nunca. De paso que…

–Usted estuvo en Voluntad Popular…

–Sí, le decía a mi asistente hace rato que ese es un momento muy lejano de mi vida al cual quiero olvidar.

–¿Qué puede decir de esa experiencia? Conoció al monstruo por dentro.

–Bueno, lo que pasa es que en Voluntad Popular no quieren gente que los asesore, sólo quieren validadores de opinión. Lo otro es que VP perdió la oportunidad de convertirse en un partido opción al decidir inscribirse en la internacional socialista y convertirse en más de lo mismo. A mí no me agradan las posturas políticas de Leopoldo López y menos las decisiones que ha tomado últimamente. Sin embargo, debo reconocer que él tiene carisma, tiene lo que yo llamo el fuego sagrado. O sea, el tipo quiere y arrastra…

–¿Logrará llegar al poder?

–No creo. Quienes lo metieron en la cárcel ya tomaron las medidas necesarias para que él vaya paulatinamente apagándose. Eso lo debe tener a él muy frustrado. Fíjate que no se habla de Leopoldo López desde su segundo regreso al casa por cárcel. Él perdió, y esto es muy doloroso decirlo, la magia del preso. Ya López no genera opinión. Y, hasta donde tengo entendido, no ha logrado tomar el control de su partido, que se ha convertido en un saco de gato. En resumen, sí tiene las ganas, tiene el ímpetu y, aunque no me agrade su proyecto país por depender de la renta petrolera, considero que tiene un capital político importante, pero, como te dije, quienes lo metieron preso ya tomaron las medidas necesarias para que él no pueda hacer uso de ello.

–¿A quién ve de presidente en 2019?

–No estoy seguro ahorita.

–¿Habrá elecciones?

–Sí, por supuesto. Aquí nos encantan las elecciones. En Venezuela hay una muy buena y muy abundante democracia, lo que no hay es república. Y al no haber república, entonces la democracia es una payasada. Un negocio para consultores, para gente que hace franelas, pendones. Las agencias de material P.O.P. en este país deben estar felices con cada elección que se hace.

Creo que el candidato de la oposición va a ser Henry Ramos. Estoy convencido de eso. Si él gana es porque le habrá garantizado al chavismo absoluta impunidad. Agarrarán dos o tres chinitos de RECADI por ahí para que paguen todos los platos rotos. Luego se creará una nueva élite política y económica.

Lo que está sucediendo en Venezuela ya pasó en el período de Acción Democrática y COPEI. El politólogo Juan Carlos Rey lo expresa en su libro ‘La crisis de la democracia venezolana y el pacto populista de conciliación de élites’. Lo central para la dirigencia política es saber cómo se repartirán la cochina. El chavismo hizo exactamente lo mismo que adecos y copeyanos. Lo que pasa es que lo exponenciaron.

El problema en Venezuela no es que se metan con Empresas Polar. El problema en Venezuela es que no hay veinte empresas como Polar. ¿Por qué te digo esto? La familia Mendoza, siendo muy loable su labor hacia Venezuela, siempre supo acercarse al poder. Eso lo puedes ver tú en la película ‘CAP 2 intentos’. En esa película puedes observar quiénes fueron los que rodearon a Carlos Andrés en su primer mandato. ¿Por qué te nombro esa empresa? Porque quien hubiese querido hacer harina de maíz precocida en Venezuela para competir con Polar no lo hubiese podido hacer, porque Polar tenía los dólares preferenciales para la importación de insumos y materia prima. Por eso, en este país no se desarrollaron 20 empresas como esa. ¿Por qué te echo este cuento? Porque el chavismo hizo exactamente lo mismo. Lo que pasa es que no incluyó a la élite económica que venía jugando con Acción Democrática y Copei, sino que creó su propia élite. ¿Cuál era la campaña de Luis Herrera Campins? “¿Y dónde están los riales?”.

Es decir, este país ha crecido bajo este discurso: “Vota por mí porque somos ricos”. Y la gente pregunta: “¿Entonces por qué estamos mal?”. Y los políticos responden: “Ah, es que ellos no saben cómo repartir la riqueza. Cuando votes por mí yo la voy a administrar mejor”. Y ese fue el mismo discurso de Chávez, y ese es el mismo discurso de Rosales cuando ofrece Tarjeta Mi Negra, y ese es el mismo discurso de Capriles en su última campaña electoral, cuando ofreció aumentar el sueldo 40% y meter las misiones dentro de la Constitución. Es el mismo discurso. Aquí nadie habla de producción de riquezas en vez de distribución de riquezas. ¿Hace cuánto un político en Venezuela no ofrece crear 100.000 empleos en su primer año de gestión? Todos son la misma cosa. Y como eso es así volvemos a la pregunta inicial: No son oposición y gobierno, son socios. Son el establishment político que controla Venezuela.

–Su opinión sobre el diálogo y la presión internacional.

–El diálogo es una bombona de oxígeno para el régimen. Europa quiere sancionar al régimen, Canadá sanciona al régimen, Estados Unidos sanciona al régimen, y Julio Borges sale con Eudoro González, que por cierto es un diputado de PJ cuyo hermano fue el presidente del Banco Industrial de Venezuela en este gobierno, a decirle a Macron, a Merkel, a Rajoy y a un poco de gente: “No, déjennos dialogar con el gobierno”. Es un contrasentido. Esa es otra evidencia más de que la oposición no quiere salir del gobierno.

–¿Entonces qué va a pasar?

–De momento… Bueno, te lo dije: Un proceso humano creado de manera artificial, construido sobre mentiras e hipótesis falsas, va a ser desplazado en algún momento por un proceso natural.

–Mientras, ¿Allup 2019?

–Mientras, Allup 2019.

–¿Y esa hipotética presidencia cómo la ve?

–Primero tenemos que ver que en efecto gane. Yo no creo en los procesos electorales en Venezuela. De todos modos, algo que no hemos mencionado es que Venezuela hoy es una gran pieza de canje en el tablero internacional. Aquí hay intereses de Cuba, de Rusia, de China. Creo que los que menos están interesados ya en Venezuela son precisamente los chinos. Y hay un interés de Estados Unidos no en tomarse nuestras riquezas y ‘blablabla’. No, eso es una estupidez. El interés de EE.UU. radica en torno a que Venezuela se ha convertido en una amenaza para la seguridad de ellos y de la región. Entonces, los intereses de toda esta gente deben quedar satisfechos a la hora de ver si se queda Maduro, o va a ser Rosa Inés o María Gabriela o Henry Ramos. O no sé… Héctor Rodríguez. La cosa es que en Venezuela estamos tan mal que cualquiera puede ser. Eso sí, lo que venga después de esto no va a durar, porque va a ser parte del proceso de finalización. Eso va a dar paso a otro sistema que verdaderamente se va a establecer y que va a poder hacer transformaciones en Venezuela.

Robo descarado (CNE se fue de palos en Bolívar)

Antes del parto, en el parto y después del parto. Como en las preces del rosario, el CNE tiene capacidad de hacer fraude en cualquier momento de la elección, como lo acaba de demostrar lo sucedido en Bolívar, donde los resultados de 11 mesas fueron forjados y le agregaron 2.066 votos al candidato Justo Noguera (un militar retirado acusado de violar los derechos humanos y cuyos bienes en EEUU, país al que tiene prohibida la entrada, se encuentran congelados) en detrimento de Andrés Velásquez. Se trata de un hecho escandaloso y grave que en cualquier país serio valdría la impugnación del proceso, y la destitución, enjuiciamiento y prisión de las rectoras y demás responsables, ya que fue el organismo comicial quien lo cometió. En este caso concreto, hubo 11 máquinas en el estado Bolívar que no transmitieron los datos, por lo que fue menester cargarlos manualmente; en ese momento, los encargados de hacerlo (los empleados del CNE) se fabricaron 2.066 votos para Noguera, que son, finalmente, los que le dan la “victoria”, que se produce por una “diferencia” (ficticia) de 1.471 votos. Vale acotar, además, que en el caso de Bolívar, el candidato Francisco Sucre, de Voluntad Popular, sacó 3.878 votos. El detalle está en que Sucre había renunciado a su candidatura a favor de la de Velásquez pero el CNE no permitió su sustitución ni modificó el tarjetón electoral.  De ese modo, no han sido los ciudadanos con su voluntad sino el CNE con su trampa, quienes han terminado eligiendo al gobernador del estado Bolívar. “Todas las inconsistencias numéricas fueron detectadas. Delincuentes electorales: llegaron al extremo de fabricarse votos, [pero] los atrapamos con las manos en la masa. ¿Qué creían? ¿Que no teníamos las actas? Quienes forjaron las actas son reos de delitos”, escribió en twitter Andrés Velásquez, quien lleva desde el domingo peleando su gobernación y ha venido a Caracas, actas y pruebas en mano, a denunciar ante la AN y organismos internacionales el escandaloso fraude cometido en su contra.

Ortega y Gasset y las elecciones en Venezuela

Exactamente 62 años se cumplen hoy de la muerte del filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset, una de las mentes más lúcidas de la España del siglo pasado y quien dejó al mundo una vasta e interesante obra cuyo sello característico se encuentra en ese estilo entre sencillo y literario, repleto de metáforas y frases ingeniosas, que le permitió llegar y hacerse entender por el gran público. Es precisamente la que encabeza esta entrada (“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”), una de las más célebres y populares del autor, que nos viene en un momento más que oportuno, justo cuando acabamos de sufrir una gran derrota, producto de un discurso político cuya base no era otra sino un voluntarismo tan optimista como estéril que pretendió prescindir de la circunstancia y terminó por ello estrellado. Nos referimos al planteamiento de ir a votar sin importar las condiciones y aun sabiendo que el árbitro estaba en contra, y poniendo toda la esperanza en el voto ‘per se’. Ante ello, la lucidez de Ortega y Gasset aparece tremenda: el yo no puede prescindir de la circunstancia, ni el voto de las condiciones. Hacerlo es una insensatez y muchas veces –lo estamos sufriendo– un suicidio. Y por eso la importancia de la segunda parte de la frase: “y si no la salvo a ella no me salvo yo”, que quiere decir, para seguirlo explicando con Venezuela, que si no se modifican la condiciones electorales (la circunstancia) no se podrá, no habrá manera, de salvarnos: ni al voto ni a nosotros. Más claro no canta un gallo ni escribe un filósofo popular.

Nossa! (Assim Maduro Guisa)

La campaña electoral (y la censura) hicieron que pasara por debajo de la mesa, pero el pasado jueves la Fiscal Ortega publicó en su cuenta de twitter una auténtica bomba informativa: la confesión de Euzenando Prazeres de Azevedo, ex presidente de Odebrecht en Venezuela, sobre el financiamiento de la constructora brasilera a la campaña presidencial de Nicolás Maduro en 2013. En el video, grabado en la sede de la Procuraduría brasileña, en presencia de dos procuradores del estado y de los abogados de Prazeres de Azevedo, el ex presidente de la constructora, revela haber aportado $35 millones para la campaña de Maduro. Según el relato de Prazeres de Azevedo, la operación se produjo por medio de un intermediario, Américo Mata, quien fue enviado por el equipo de Maduro para solicitar el dinero. Mata es un contador de la UCV que ha ocupado distintos puestos en la administración pública, ligados, todos, a Elías Jaua –secretario general del INCE cuando Jaua era Ministro de Economía, presidente del Banco Agrícola cuando Jaua era Ministro de Agricultura, Director General de Seguimiento y Control de Políticas Públicas de la Vicepresidencia cuando Jaua era Vicepresidente–. “Este señor me buscó y acordó un encuentro conmigo. Nos reunimos varias veces (…) Él sabía de nuestro negocio y del tamaño de nuestras operaciones, y me pidió la contribución para la campaña de Maduro (…) él pidió 50 [millones de dólares] y yo acordé pagarle 35 (…) el señor Mata me dio garantía de que si el presidente Maduro ganaba, él continuaría colocando las obras de Odebrecht como prioritarias (…) entonces negociamos y yo acepté pagar y fueron liberados esos recursos para él [Maduro] durante su campaña”. No es el primer hecho de corrupción en el que Maduro está implicado con Odebrech: su nombre aparece también en el caso ‘Lava-Jato’, en el que la publicista Mónica Moura declaró bajo juramento haber recibido $11 millones en efectivo en la sede de la cancillería de manos de Maduro para pagar su trabajo en la campaña de la reelección Chávez en 2012, dinero que provenía de Odebrecht de la constructora Andrade Gutierrez. Por menos de eso, el ex presidente de Perú está preso.

‘Se los dije’

Tras escuchar el décimo “Partido… Socialista… Unido… de Venezuela” pronunciado por Tibisay Lucena, María Corina Machado habrá esbozado media sonrisa, levantado las cejas y cerrado sus ojos. Habrá recordado los eventos por los que el país ha pasado durante el último año y su mente puede que haya empezado a repetir hasta el cansancio el ya célebre ‘Se los dije’. Habrá evocado, también, varios de los tuits en los que ha sido insultada, varias de las conversaciones en las que ha sido condenada, muchos de los momentos en los que se ha sentido sola, y también derrotada. Puede que haya asimilado con tristeza el error de muchos de sus amigos y compañeros y sentenciado en su conciencia a varios líderes opositores. Supo desde ese instante, eso sí, que en los próximos días tendría su momento y que de su mensaje dependería el futuro de Vente Venezuela. Hoy, martes 17 de octubre, María Corina Machado ha salido a la carga para disparar contra propios y extraños. “Este fraude no solo es responsabilidad del CNE, sino también de cogollos que aceptaron estos términos”, aseguró luego de citar una frase dicha por Almagro en su mensaje post regionales: «Es muy claro que cualquier fuerza política que acepta ir a una elección sin garantías se transforma en elemento esencial del eventual fraude y demuestra que no tiene reflejos democráticos como para proteger los derechos de la gente». Convencida de las decisiones tomadas en el pasado, María Corina no sólo atacó a la MUD, sino que pidió disculpas por no ser más firme y contundente a la hora de comunicar su mensaje: nada podía salir bien en las elecciones del 15-0. Luego de escuchar lo que Machado vislumbra para el futuro – “es la hora de una nueva unidad, pasar de un grupo de cogollos a la unidad ciudadana”–, es momento de recordar la pregunta que le hicimos a la dirigente en agosto de este año: ¿Tiene la fuerza María Corina y Vente Venezuela para capitalizar y agrupar a todas esas personas que, como ella dice, hicieron un mandato el 16J y esperaban una ruta diferente? ¿Están en la capacidad para convocar manifestaciones multitudinarias sin el apoyo de los otros partidos?

[La entrevista completa a través de este link: https://www.revistaojo.com/2017/08/17/la-ruta-de-maria-corina-machado/ ].

‘¡Es el CNE, estúpidos!’

Saint Exupery lo escribió, y los venezolanos lo estamos confirmando: lo esencial es invisible a los ojos. De otra forma no se explica cómo el día de ayer comenzaron a aparecer y a proliferar cualquier cantidad de análisis (publicados, algunos, por medios de prestigio) que intentan explicar la derrota de la oposición con base en la abstención electoral. Calculadora y lápiz en mano, encuestólogos, adivinadores, politólogos, expertos y periodistas han comenzado a diseccionar municipios, examinar circuitos, descomponer parroquias, y escudriñar los números del CNE (dándolos por buenos), cual si estuviéramos en cualquier democracia occidental. Es allí cuando ‘El Principito’ de Exupery sonríe con satisfacción: lo esencial es invisible a los ojos. A algunos, pero no al de esta revista. Lo esencial, en las elecciones venezolanas, se llama CNE, que está presidido por unas señoras que tienen el periodo vencido, cobran un sueldo que la mayor parte del tiempo no trabajan y no disimulan su carácter partidista; un CNE que si nadie lo vigila tiene la capacidad de fabricarse un millón de votos -Smartmatic dixit-, que para estas elecciones -que movió de fecha arbitrariamente por lo menos 3 veces- contrató a dedo y sin licitación a la empresa argentina Ex-Clé, que no permitió a la oposición la sustitución de candidatos hecha en el plazo legal correspondiente, que no modificó el tarjetón electoral, que a última hora reubicó 274 centros en los que ganaba la oposición, que nucleó 51 puntos de votación (también de mayoría opositora), que se hizo la vista gorda ante el ventajismo oficial en el Sistema de Medios Públicos, que no dijo nada sobre la entrega –pública y en cadena- de recursos por parte del Ejecutivo (presidente y ministros) a candidatos oficialistas, que prescindió del uso de tinta indeleble e, incluso, de los acompañantes de la siempre amiga UNASUR (a los que sustituyó por los del “Consejo de Expertos Electorales para Latino América”), que no cerró las mesas a tiempo, y que, en definitiva, si queremos hablar de abstención, es el gran responsable de que, asqueados e indignados, un grupo de ciudadanos haya decidido, lógicamente, no votar.

¿Hasta cuándo?

Por Juan Sanoja | @JuanSanoja

 

La oposición venezolana tiene quince años viviendo de la esperanza. Ha dedicado los últimos tres lustros de su quehacer político a pregonar un mensaje que año tras año ha chocado contra el doloroso muro de los hechos. Los partidos pertenecientes a la Mesa de la Unidad Democrática han vendido hasta el cansancio la idea de que el gobierno está por caer, de que el chavismo está en etapa terminal y de que el cambio en Venezuela es inminente. Y aquí estamos, cada vez más cerca del famoso 2021 y el país, en medio de la endemoniada crisis por la que atraviesa, pintado de rojo rojito. La oposición sufre hoy los embates de su propia incoherencia, las consecuencias de su difuso mensaje, la condena de su pobre estrategia. El rival del chavismo ha dado tumbos tratando de entender la dinámica de la política criolla y en el camino siempre le ha faltado timing. Por excusarse en el fraude cuando el gobierno arrasaba (2004), le costó construir una mayoría (2015) que, una vez conseguida, ha servido de poco. Este año prometieron, de nuevo, que ‘el régimen tenía los días contados’ y al final fue el chavismo el que les contó los días para que inscribieran unos candidatos en un CNE deslegitimado. Dijeron estar preparados para enfrentar cualquier tipo de trampa y resultó que terminaron cayendo en ella, porque fueron a elecciones con la convicción de que pintarían el mapa de azul y tras la declaración de Tibisay Lucena han quedado pintados. La oposición venezolana es la eterna subcampeona, el perenne ‘hicimos lo que pudimos’, el imperecedero David que no para de justificarse ante cada derrota contra Goliat, la que condena los abusos del gobierno y luego sonríe cuando dialoga con él. Son casi veinte años de infinitas promesas y de muy pocos resultados (dos de veintidós elecciones). Son casi dos décadas encerrados en un círculo vicioso que parece no tener final. No han dejado de competir con el mismo árbitro que tanto critican y la incongruencia les ha salido muy cara. El chavismo no tiene quien le compita.

Henkel García: “Estamos en la parte final del cuento y no va a ser bonita”

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

La que en principio no iba a ser sino una entrevista de una sola pregunta para una nueva sección de ‘OJO’, terminó convertida en una mini-clase de economía (marcadores y pizarras incluidos) en la oficina del director de Econométrica, Henkel García, con quien conversamos acerca de Venezuela, su catastrófico presente y el que podría ser (cambios y medidas acertadas mediante) un esperanzador futuro. Con verbo claro, sencillo y hasta pedagógico –virtud admirable donde las haya entre los que hablan de economía–, este Ingeniero Químico seducido por las finanzas y devenido en Analista e Instructor nos explicó cómo se puede comprender la situación económica actual a partir de la premisa de que lo que hay en el poder no es un gobierno, sino una gran estructura (corporación se le puede llamar también) de extracción de riqueza, que busca a toda costa mantenerse robando y por eso no hace cambios ni toma medida alguna. “En 3 o 4 años hemos pedido 1/3 del PIB: eso son desempeños de economías de guerra”, señala García, quien no duda en calificar lo que vivimos como una verdadera catástrofe, que se va a acentuar en los próximos meses. Un cambio tanto de gobierno como de sistema sería lo que en su opinión podría llevar a Venezuela a flote, empresa que ve con optimismo –“tenemos las condiciones y la capacidad instalada”– siempre y cuando se hagan las cosas bien. A continuación, una conversación sin desperdicio para entender dónde estamos parados ahora, adónde podríamos ir y  qué podemos hacer:

-En términos extremadamente sencillos, Henkel, ¿qué es el ‘default’?

-El ‘default’ es el incumplimiento de pagos. Tú tienes un compromiso de deuda en el que incurriste y cuando no puedes pagar haces un ‘default’. Es eso, sencillamente.

-¿Es tan grave como lo pintan?

-Un ‘default’ podría complicar las cosas, sí, pero ya la catástrofe la tenemos aquí. No creo que agregue mucho más a lo que vivimos. Ya la catástrofe está: en un lapso de 3-4 añoshemos perdido 1/3 del PIB, de la producción nacional del país por habitante. Esos son desempeños de economía de países en guerra. El ritmo de deterioro que estamos viviendo ahorita es el más pronunciado que vamos a tener en muchísimos años.

-¿En qué momento estamos?

-Yo creo que es la parte final de un ciclo político-económico en Venezuela. La catástrofe está en pleno desarrollo. No es cualquier cosa: es la parte final del cuento y no va a ser bonita: vienen unos meses más duros.

-O sea que esto se va a poner peor…

-Mira, yo el año pasado dije que las de 2016 iban a ser las peores navidades de Venezuela. Lo dije pensando que iba a haber algo de sensatez en los gobernantes, y no…

-¿Porque no tienen idea de lo que hacen, porque no saben de economía, por el velo ideológico que los cubre, por qué…?

-Porque lo que está en Venezuela no es un grupo que gobierna,medianamente consciente y que más o menos quiere tener a la gente contenta, sino una gran estructura de extracción de riqueza, una corporación de extracción de riqueza. Entonces, cuando lo consideras así lo ves claro: ellos no quieren cambiar nada, sino seguir con el juego como está:si quisieran el bien de la gente, ya hubieran, por lo menos, hecho algún tipo de cambio. Pero no: ¡ellos no piensan en eso! Piensan es en mantener el ‘statu quo’: aquí hay gente a la que le regalan el dólar a 10, y son tan descarados que ni siquiera son capaces de cambiar eso, por ejemplo.

-Entiendo, entonces, que la salida de la crisis pasa a juro por un cambio de gobierno…

-Espérate: el problema que nosotros tenemos como sociedad es que los que vengan después puedan tener la misma mentalidad. Porque el sistema los lleva a eso. Al final el sistema político, la estructura que tenemos de Estado, donde el Estado es dueño de la principal riqueza del país, los lleva a eso. Puedes tener un político joven que tenga ganas de hacer las cosas y al principio lo va a hacer bien, pero en 10 años tenemos otro Chávez. Se degenera. Tú puedes llegar con las mejores intenciones, tú puedes, si quieres, poner a la madre Teresa en medio de este sistema y va a empezar a guisar. Porque este sistema lleva a eso, corrompe. Y por eso lo tenemos que cambiar.

-¿Y eso se puede?

-Sí, claro. Pero porque la misma sociedad lo va a requerir y pedir. Depende de nosotros: si no hay presión social, va a ser imposible, porque no va a partir de los políticos.

-¿Y por qué no va a partir de ellos?

-Te lo voy a explicar sencillito: ¿A qué político no le gusta llegar y repartir? ¡A todos! ‘Yo llego, y voy a repartir bien’.Esa es la premisa: para mantenerme tengo que ser populista, tengo que repartir. Y por eso es que llevamos 40 años estancados.

-¿Estancados cómo?

-Cuando tú revisas los números, te das cuenta de que en los setenta teníamos un PIB mucho mayor que el de ahora. Terminando esa década se nacionaliza el petróleo, se afianza el modelo rentista y desde entonces llevamos casi 40-50 años con el mismo PIB per cápita. Tenemos un estancamiento que viene desde allá, y que yo sí creo que tiene que ver con un sistema.

-Ahora, Henkel, mucha gente dice que Venezuela es fácilmente recuperable, que si se hacen las cosas como deben hacerse es cosa de poco tiempo para que salgamos de la crisis. Es un lugar común que se repite, y precisamente por eso quiero preguntarte cuánto de verdad hay en ello, si es exceso de optimismo, o qué.

-Si repasas lo que sucedió en Polonia cuando salió del comunismo o en Perú cuando hizo su reforma económica para salir del desastre, ves eso. En esos países duplicaron el PIB per cápita en 10-15 años. Y con más razón Venezuela, que es un país que está muy por debajo de su potencial: tú a cualquier industrial le preguntas en cuánto está su capacidad y te dice 30%. Llevarla a 80% es fácil si le das los insumos y las condiciones. Lo difícil es cuando no tienes la capacidad instalada, que cuesta más. En nuestro caso está allí instalada. El problema es que si la crisis se prolonga, esa capacidad instalada comienza a deteriorarse más y ese potencial se deteriora también. Ese es un punto que hay que tomar en cuenta: mientras más se prolongue esto y no logremos un cambio, ya después ese rebote inicial es hacia un nivel más bajo.

-¿De cuánto tiempo estaríamos hablando para ver los resultados?

-Haciendo los cambios necesarios, en el corto plazo, pongámosle los primeros seis meses, comienzas a tener los primeros efectos positivos: aparecerán algunas cosas, aumentará un poco la capacidad de compra. Eso va a ser un hecho. Después, en los dos o tres primeros años, se veráel crecimiento económico.

-¿Hay algún antecedente propio de recuperación de este tipo?

-Venezuela no es la primera vez que pasa por esto. Algo semejante sucedió ya, y en una Venezuela en la que el precio del petróleo estaba muy en contra y la situación no era nada fácil. Eso fue en el 96, cuando se implementó el plan ‘Agenda Venezuela’: veníamos de un control de cambio corto, no tan devastador como éste, pero una vez levantado, el poder de compra del salario se triplicó en años: de $75 en el 1996 a $180 en el 2000 y a $300 en 2001-2002, que no era poca cosa. Eso mismo puede repetirse, pero va a depender mucho de la calidad de las reformas: hay que hacer las cosas bien.

-¿Qué es hacer las cosas bien?

-Una reforma ordenada, consensuada, con armonía social,que vaya a una economía de mercado (que no tiene que ser desregulada), con reglas del juego claras, en las que no haya experiencias monopólicas. Eso básicamente.

-¿Adónde debería apuntar Venezuela?

-Al libre emprendimiento. Mira: aquí para formar una empresa necesitas 190 días; en Panamá,apenas uno. Aquí el empresario, hay que entenderlo, no es un enemigo: es alguien en que tienes que apoyarte. Para mí una Venezuela ideal es una en la que haya millones de pequeños emprendedores con pequeños negocios y que tengan capacidad de negociar lo que vale su trabajo. Para mi ese es el mundo ideal. Y no es un cuento. Es tratar de incentivar que la gente arme sus empresas y darles las facilidades. Darle financiamiento para que esas empresas nazcan y generen productividad. Entonces, cuando Venezuela apunte a eso es que vamos a ver el cambio. Ahorita veremos una pequeña apertura porque sabemos que por el camino que vamos no es, entonces hay que devolverse. Y si alguien te dice: ‘no, volvamos para allá’. Nosotros como sociedad diremos: ‘no, para allá no’. En Perú está constitucionalmente prohibido poner controles de precios, por ejemplo. Ellos aprendieron.

-¿Y nosotros?

-Yo sí creo que hemos aprendido. Tú le dices a la gente control y te dicen: ‘no’. Le dices: ‘te vamos a aumentar el salario’, y te dicen: ‘no’. Porque hemos aprendido. No sé si la clase política lo ha hecho, porque no han trabajado mucho en eso, se han concentrado en sacar al chavismo del poder.

-Un mensaje para los jóvenes que todavía están en Venezuela.

-Que no traten de extrapolar la Venezuela de hoy hacia el futuro. Los países cambian y rectifican, la Venezuela del futuro no va a ser como la de ahora. Lo más probable es que sea mucho mejor. Que las condiciones para vivir, para desarrollar cualquier actividad económicasean muy distintas. Visualizar un futuro donde siempre debes tener una contingencia, una coyuntura, vivir con la soga al cuello, eso no es extrapolable en Venezuela: eso es un error, esas cosas cambian. Si tú piensas que esto es el futuro que vamos a tener dentro de 10-15 años, tu decisión optima es irte o aceptar que eres masoquista y te gusta pasar trabajo.