#ENTREVISTA: Hasler Iglesias: “A mí me duele este país”

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Es uno de los estudiantes con más influencia en Venezuela. Acaba de ganar la presidencia de la poderosa Federación de Centros Universitarios (FCU) de la UCV y está llamado a dirigirla en un tiempo complicado. En este segunda y última parte de su entrevista con OJO habla en profundidad sobre política, protestas, su compromiso con Venezuela y por qué se queda aquí.

-“El chavismo fue un error y estamos a tiempo de corregirlo” escribiste una vez en tu blog. Es un texto de 2013, hay que leerlo en contexto, pero me gustaría saber hoy, casi dos años después, cuál es la percepción que tienes del chavismo…

-Estoy convencido de que ese modelo político fue un error y sigue siendo un error y las evidencias están en donde se mire: en lo económico, en lo social, en lo político, en lo administrativo, en la educación. Este gobierno no ha tenido intenciones de cambiar el sistema, si lo cambiara podríamos tener alternativa y esperanza de que se transformara la situación del país, pero como no ha demostrado tener intenciones y ni siquiera se lo ha planteado, creo que la única alternativa de que Venezuela surja tiene que ser por un cambio de gobierno, que debe ser constitucional, democrático y pacífico. Mientras eso no pase vamos a tener una crisis continuada que no se va a solucionar.

-En esta elección hubo dos candidatos del chavismo, ¿cómo fue la relación con ellos?

-Casualmente ellos dos son de la Facultad de Ingeniería y siempre hemos tenido una relación bastante respetuosa. De hecho, con uno de ellos me comuniqué después de los resultados electorales para manifestarle mi intención de mantener esas relaciones, de escucharlos, incluso de trabajar juntos en los pequeños acuerdos que podemos tener, como ya hemos tenido en el pasado. Yo a veces los felicitaba a ellos en tono de broma cuando veía actuaciones del llamado ‘chavismo de Trabajo Social’, que son conocidos como los violentos de la universidad. A estos dos, Humberto y César, que son de aquí de ingeniería, nunca los he visto en este tipo de acciones. Con ambos, como persona, no hemos tenido ningún tipo de altercado más allá de las diferencias de visión.

-Partiendo de ello se me ocurre preguntar, ¿es posible la reconciliación? ¿Es posible entenderse? ¿Es posible el diálogo?

-Soy un creyente de la reconciliación y del entendimiento. Incluso, aunque algunos digan que eso es ser entreguista, sí creo que, mientras se dialogue, teniendo muy claros los principios y sin negociarlos, el diálogo es excelente. Uno de los pilares sobre los que se sustenta la democracia es entender y estar consciente de que no soy el único que tiene razón, sino que mi contrincante también la puede tener, y dársela cuando la tenga. Y yo soy un enamorado de la democracia y estoy convencido de que eso se tiene que fomentar en este país, que se ha radicalizado tanto de ambos lados.

¿Perteneces a algún partido?

-No

-Hay gente que dice que eres cercano a Primero Justicia (PJ)…

-No, mira, hay gente en el equipo que milita en PJ, como hay otros que lo hacen en Voluntad Popular, en AD, en el MAS, incluso en COPEI. No vemos la militancia partidista con malos ojos sino todo lo contrario: la entendemos como el mecanismo que tienen los ciudadanos para elevar sus aspiraciones y convertirlas en hechos concretos. Lo que hemos criticado siempre es lo siguiente: los partidos tienen un ámbito de acción nacional y el movimiento estudiantil tiene un ámbito de acción universitario, que en algún momento podrían encontrarse, sí, pero el movimiento estudiantil es autónomo y toma sus decisiones independientemente, buscando los intereses y el bienestar de los estudiantes. Lo que no vamos a permitir jamás es que venga algún partido y por tener representación en algún movimiento quiera incidir sobre nuestras decisiones. Aplaudimos la militancia partidista, pero hay que diferenciarla de la dirigencia estudiantil.

-Vale, no militas en ningún partido, ¿pero ideológicamente cómo te defines?

-Voy a comenzar dándote algunas ideas y luego me etiqueto. Mira, un gobierno deseable para mí es aquel que fomentando el crecimiento económico no se olvida de quienes no están incluidos en ese sistema y en esa carrera económica, y les da las herramientas para involucrarse en ese crecimiento. Creo que debe haber un fomento de la economía, claro, que permita a todos desarrollar sus habilidades y competencias, pero que todos partan con igualdad de oportunidades. Se deben recudir las desigualdades que existen y eso a veces pasa por darles más oportunidades a quienes menos tienen para que puedan estar al mismo nivel de quienes sí las han tenido. Lo que no se puede es dejar de lado el progreso social por el progreso económico. Visto así, yo creo que pudiera ubicarme en una centroizquierda que busca el crecimiento económico, que cree en la democracia, en las libertades individuales y colectivas, que busca garantizar unas condiciones de vida para quienes no se las pueden garantizar por sí mismos.

-¿Tienes intenciones de dedicarte luego a la política luego de dejar la FCU?

-Sí, yo creo que la política es el mejor mecanismo que hay para generar bienestar y soluciones a gran escala, y estoy convencido de que debemos ser actores protagonistas en ese proceso; y si se nos permite en el ámbito político ser generadores de soluciones y agentes de cambio social, pues lo vamos a hacer.

-¿Algún líder político al que admires? No tiene que ser necesariamente venezolano ni de esta época…

-A ver…yo diría que el presidente [Fernando Henrique] Cardozo, de Brasil, y la presidenta Bachelet, de Chile, en su primer período.

-¿Por qué?

-Ambos tuvieron gestiones que generaron muchísimo crecimiento económico y redujeron las desigualdades sociales, y mantuvieron una institucionalidad y una democracia en sus países bastante respetables.

-¿Cuál es el tipo de protesta con la que estás de acuerdo?

Una protesta pacífica, con contenido, con coherencia, que no sea protestar por protestar o porque todo está mal, sino entendiendo que precisamente, porque todo está mal y buscamos una alternativa, protestamos de manera pacífica. Creo que la única forma de protestar en Venezuela y en cualquier país tiene que ser por la vía de la paz, con los argumentos por delante, y buscando plantear siempre soluciones. Que no sea simplemente protestar por protestar, sino que protestamos y buscamos solución.

-“Hoy volveremos a tomar el futuro del país en nuestras manos para enrumbarlo hacia el progreso, la igualdad y la justicia social”. La cita es de un texto tuyo del 12 de febrero (12F) pasado. Allí se te veía bastante esperanzado…ha pasado casi un año de esa fecha, una fecha por demás complicada, ¿qué lectura haces ahora de todo lo que pasó en esos días?

-Mira, yo me sentí bastante esperanzado, pero lamentablemente hubo algunos liderazgos irresponsables que llamaron a algún tipo de acciones que después no quisieron asumir y la gente quedó desorientada. Nosotros, el mismo 12F, estuvimos frente al Ministerio Público tratando de calmar a gente que decía ‘vamos a tirar piedras y a quemar cauchos’, y la dirigencia de la UCV trató de calmar esos ánimos porque no era nuestro objetivo tirar piedras y quemar cauchos, sino exigir la liberación de nuestros compañeros. Y luego comenzaron a surgir liderazgos, sobre todo en redes sociales, que buscaban aupar acciones de ese tipo, que muchas veces generaban violencia o buscaban que otros la generaran para que hubiera hechos violentos. Eso nos desilusionó muchísimo. Creemos que el 12F es una fecha histórica en la que en este año vamos a volver a ejercer algún tipo de acción que no hemos definido aún. Pero estaremos levantando y reivindicando la lucha de aquel 12 de febrero de 1814, recordando con mucho dolor lo sucedido hace un año y también planteando una nueva esperanza a la juventud venezolana en 2015.

-Hablas de esperanza y de juventud venezolana, dos palabras que ahorita parecen antagónicas. Muchos jóvenes se están yendo, hay una gran emigración de jóvenes venezolanos. ¿Irse o quedarse? ¿Qué dices?

-Yo nunca he tenido intenciones de irme. Y esto es primera vez que lo digo: mi mamá es extranjera nacionalizada y tiene a su familia en otro país. En lo personal ella me ha preguntado y le he dicho: ‘mamá si usted se quiere ir, váyase, pero yo me quedo aquí’. Porque a mí me duele este país, aquí es donde crecí, donde tengo todo. Gracias a este país estoy donde estoy y soy lo que soy, y creo que tengo que asumir una responsabilidad, yo diría que protagónica, en tratar de ser un agente de cambio para que las generaciones que vienen puedan tener las mismas oportunidades que tuve yo o incluso mejores; y que podamos tener un nivel de bienestar social en el país que hoy por hoy no tenemos, además con un gobierno democrático que respete las libertades y los Derechos Humanos.

-¿Y lo ves viable a corto o mediano plazo?

-No sé si a el corto o mediano plazo, pero si llega a ser incluso a largo plazo aquí tenemos bastante energía para echarle pichón a eso.

-En un texto de septiembre del año pasado escribiste lo siguiente: “Al ver las decisiones de irse de muchos que dicen amar a Venezuela, no termino de entender tamaña incongruencia”. Esto generó polémica en los comentarios del blog, ¿qué tienes que decir al respecto?

-Mira, el que se quiera ir está en su derecho. Pero lo que me causaba ruido es que alguien que dijera que amaba Venezuela, que iba a dar la vida por el país, que quería hacer todo por mejorarlo, se fuera de Venezuela. Eso sí me parece incongruente. Cada quien, repito, es libre, y yo no le voy a decir a nadie que se quede ni lo voy a encadenar para que no se vaya si cree que afuera puede cumplir su sueño, que a la hora de la verdad es lo que cada quien quiere hacer y es la libertad individual de cada quien. Pero sí que mantengamos un discurso coherente, amar a Venezuela implica luchar, así duela, por mejorarla, y esa lucha se tiene que dar únicamente en el país.

-¿Vale la pena luchar por Venezuela?

-Sí. Venezuela vale la pena, vale las derrotas, vale las tristezas y vale las alegrías.

-¿No es ya un caso perdido?

-No, no. Hay una juventud y una sociedad que tiene muchas ganas, que quiere muchísimo a este país, que tiene muchas herramientas y es muy valiosa, y estoy convencido de que más temprano que tarde va a generar los cambios que esperamos.

-A alguien que esté dudando, que se encuentre ahorita en esa diatriba de irse o quedarse, ¿qué invitación le harías?

-No le voy a hacer una invitación esperanzadora, no voy decirle que nos quedemos aquí porque este va a ser el país de las maravillas, no. Más bien le haría una invitación retadora, una invitación a quedarse consciente de que vamos a tener muchos momentos de tristeza y de desesperanza, pero consciente también de que con las herramientas que tenemos, con la vocación democrática que tiene Venezuela, vamos a poder generar, más temprano que tarde, un cambio en las condiciones de vida de los venezolanos, y vamos a  poder generar igualdad de oportunidades, de bienestar y de desarrollo.

[Primera parte de la entrevista: aquí]

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