¿Y ahora qué?

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Olvidémonos del documento con los acuerdos alcanzados el sábado entre gobierno y oposición, y centrémonos en un largo texto colgado ayer a las 9 de la mañana en la página web de la UNIDAD. Es él el que verdaderamente voltea las cartas y permite responder todas las preguntas que hay a esa hora sobre a qué juega la MUD y con qué.

¿Cómo entiende la MUD la situación actual de Venezuela?

Como un secuestro:

“El secuestrador está armado, y tiene rehenes. La Venezuela democrática es mayoría, una mayoría desarmada.  Esa mayoría desarmada está enfrentada a una cúpula que es minoritaria, pero esta armada hasta los dientes.”

Es una lectura que puede compartir la mayoría, si no la totalidad, de la oposición: esto es una dictadura criminal que tiene secuestrado el derecho al voto de los venezolanos. Hasta ahí todos de acuerdo; es decir, que a partir de aquí comienzan las discrepancias:

¿Cómo pretende salir la MUD de esto?

De la manera menos traumática, más legal, constitucional y pacífica posible.

¿Tiene un plan para ello?

Sí, y jura haberlo comenzado a poner en marcha el pasado sábado.

¿En qué consiste?

Amazonas + AN + CNE = Elecciones o RR

¿Cuál es la lógica de eso?

Una vez solucionado el problema de los diputados de Amazonas (repitiendo las elecciones, probablemente), entonces el TSJ ya no podrá alegar desacato y una Asamblea facultada y reconocida hasta por el chavimo podrá nombrar sin que le puedan poner pero alguno a los dos nuevos rectores del CNE cuyo plazo vence en diciembre, y con ello se podrán hacer unas elecciones mejores

¿Qué es lo que no cuadra en este camino?

Los tres primeros puntos aparecen en el acuerdo y el gobierno está públicamente comprometido a lograrlo. El tema es con qué plazos. La MUD jura que el “perentorio” que aparece en el comunicado se refiere a antes del 4 de diciembre, cuando vence el período de las rectoras. Habrá que ver.

Ahora bien, el cuarto punto de esta ruta, el de las elecciones o el RR (que habría que ver con qué plazos, porque ni en el más optimista parecería dar), no aparece por ninguna parte en el acuerdo.

¿Cómo explica esto la MUD?

“Todo aquel que ha participado en una discusión de contrato colectivo lo sabe: las cláusulas importantes son las que se resuelven al final de todo proceso de intercambio, diálogo o negociación. Y en eso, precisamente, estamos”

La dictadura en boca de Maduro ha dicho que no: que ni elecciones ni revocatorio. Diosdado ha insistido en lo mismo. Y de allí para abajo todos. Es lo lógico y vale de poco. La pregunta: ¿tendrá la MUD la fuerza suficiente para alcanzar todo ello? Eso queda en interrogante. Lo cierto es que este camino requerirá no solo calmarse sino tomarse un lexotanil con un whisky doble: la suya es una partida larga, que va a tomar su tiempo, no será inmediata y puede durar hasta quién sabe cuándo.

¿Pero es la única vía?

No. Desde que se hizo público el comunicado de la MUD comenzaron a aparecer una serie de voces críticas a plantear alternativas. Y voces serias. Comenzando por la de Leopoldo López, quien desde la cárcel de Ramo Verde, vía twitter, ha planteado un camino de calle, presión y protesta:

“Ratifico mi compromiso con la Unidad, pero ese compromiso no es mayor al que tengo con el pueblo de Venezuela! (…) Debemos retomar lo que en Unidad y desde la AN se asumió como un compromiso ante el pueblo de Venezuela (…) No caigamos en la falacia de pensar que si no hay diálogo entonces habrá violencia. La lucha y el ejercicio de los derechos es el camino (…) Debemos ejercer y demostrar la mayoría en los dos espacios de lucha que nos ha dado el pueblo: la AN y las calles de Venezuela (…) Un Gran Movimiento de Defensa de la Constitución para que la AN declare el abandono del cargo de Nicolás Maduro (…) Debemos retomar la agenda de protesta cívica y constitucional. Ese derecho es irrenunciable! (…) Solo la presión popular de calle organizada, generará las condiciones necesarias para conquistar el cambio que Venezuela clama”

Henrique Capriles Radonski, el otro líder de la oposición, también ha llamado a la calle:

“Tenemos que retomar de inmediato agenda de movilización popular en todo el país. Es una tarea de todos. La crisis cada día es peor: Pongamos nuestro centro de atención y acción en lo que queremos los venezolanos, no en lo que digan los voceros del Gobierno”

Y lo mismo María Corina Machado:

“El dolor es inmenso. La urgencia es real. Y crecen cada día. Éticamente es inconcebible pretender que esperemos más mientras destruyen lo que queda. Está claro: el horizonte electoral de este  diálogo es, si acaso, en 2018. Cada uno de nosotros, venezolanos, tiene que tomar su decisión. No nos rendimos, ni renunciamos a nuestros derechos. Tenemos la fuerza, la razón y la Constitución. Es la hora de actuar y de avanzar. Es ahora. Los venezolanos no claudicamos. Nadie tiene derecho a negociar nuestros derechos. Es la hora de la lucha ciudadana por la salida de la dictadura ya.

¿En qué consistiría esta vía? 

De momento, no resulta fácil saberlo, pero la fórmula que han dejado ver podría ser la misma que se paralizó cuando inició el diálogo

Calle + AN = Salida de Maduro

¿En qué consistiría exactamente la calle?

Eso está por verse. Y lo está por quiénes convocarían, a qué convocarían y a dónde convocarían. El Movimiento Estudiantil, María Corina y una parte de VP no han logrado en los dos últimos jueves llenar más de tres cuadras. Pero la situación es distinta y el apoyo de Capriles suma bastante.

¿En qué consistiría exactamente la AN?

Dos vías hay: la declaración de responsabilidad política (juicio político, lo llama María Corina) que consiste en una sanción moral del Poder Legislativo al Presidente que termina dejando en manos del TSJ la posibilidad de destituirlo; o la declaración de abandono del cargo del presidente, que podría terminar en elecciones en 30 días. ¿Su obstáculo? La interpretación: ¿es abandono de cargo que el presidente ejerza mal el poder, que sea un pésimo presidente? Si la respuesta es sí, entonces podría proceder. Pero si no, no. ¿Y quién podría interpretar esto? La Sala Constitucional…del TSJ.

¿Bastarían solo esas dos cosas para cambiar de gobierno?

Ciertamente hace falta tener más claridad en las propuestas para poder evaluar claramente la posibilidad de éxito que tengan. Pero de momento, pareciera que haría falta que a ese binomio se sume algún otro actor de peso para lograr la salida de Maduro.

¿Se podrían engranar ambos caminos, el de la MUD y el de la calle?

Si la MUD no se rompe, si consigue una solución perfecta que armonice mesa de diálogo con calle y haga viables ambas propuestas, estaríamos, quizás, ante un milagro mucho mayor que el que el Nuncio pedía para el diálogo.

De momento, ello es lo primero que está por verse.

Luego, vendrá lo otro.

Pero, salvo alguna eventualidad, todo parece indicar que el camino será largo.

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