En Sabana Grande hay una banda de niños asesinos

Sucedió a la hora del demonio en Sabana Grande. A las 3 de la mañana del domingo dos sargentos de la Guardia Nacional, Yohan Miguel Borrero Escalona (22) y José Andrés Ortiz (23), salían de la tasca El Colosseo, ubicada en la esquina Los Jabillos, diagonal a la sede del 171. Iban de paisano y desarmados cuando un corro de niños los rodeó para robarlos. Forcejearon con ellos para librarse de ellos y entonces, como en una película de horror, aparecieron otros niños armados con cuchillos de cocina…y los apuñalearon. Borrero Escalona cayó muerto inmediatamente, frente a Traki, mientras Ortiz pudo huir hasta la calle Pascual Navarro, donde cayó desplomado. Fue auxiliado por unos Guardias Nacionales que lo trasladaron a la clínica Méndez Gimón, donde murió. En minutos, una comisión del Eje Contra Homicidios del CICPC se desplegó en la zona y detuvo a dos de los responsables: una adolescente de 15 años y un niño de 10 años. Son parte de una banda llamada “Los Cachorros”, que lleva semanas operando en Sabana Grande y se encuentra conformada por niños y jóvenes que viven en la calle, en las muchas invasiones que hay en la zona y en la Misión Vivienda de la Solano. Ya en abril del año pasado, el padre Alejandro Moreno había alertado sobre el tétrico fenómeno de los niños asesinos, nacidos al amparo de la revolución: “Ahora hay muy pocos niños en situación de calle. ¿Sabes dónde están? Capturados por las bandas. Y en la banda se están formando. Nosotros tenemos la Red de Casas Don Bosco para atenderlos. Podemos hacerlo hasta los 10 años, pero de 10 para arriba ya están en las bandas. Es un problema muy grave que nadie toma en consideración (…) Pueden empezar [a matar] a los 12 años. Los que hemos estudiado empiezan a los 14, con la adolescencia. Muchas veces las bandas lo exigen y como tienen que moverse dentro de la banda, ascender y adquirir respeto, acuden a eso”. Dios te lo cobre, Comandante: esos son tus hijos.

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