¿Y si aprueban la constituyente?

Por: Emmanuel Rincón | @emmarincon

¿Qué esperaban, una exploración argumentativa sobre los puntos legales que plantean ser demolidos por la nueva constitución? Pues no. Eso hoy día no existe, porque para poder analizar jurídicamente una normativa legal necesitamos de una propuesta “jurídica”, valga la redundancia, y al día de hoy el gobierno no ha expuesto tal cosa, únicamente ha ventilado los propósitos “políticos” de la misma:

  1. Ganar la paz, aislar a los violentos y reafirmar los valores de justicia y la no impunidad.
  2. Ampliar y perfeccionar el sistema económico venezolano.
  3. Constitucionalizar todas las misiones sociales.
  4. Potenciar el funcionamiento del sistema de justicia, seguridad y protección del pueblo.
  5. Impulsar las nuevas formas de “democracia participativa y protagónica”.
  6. Impulsar la política exterior soberana de defensa de nuestra integridad.
  7. Impulsar la identidad cultural, la “nueva venezolanidad”, y la “nueva espiritualidad del país”.
  8. La garantía del futuro para la juventud.
  9. El cambio climático, la supervivencia de la vida en el planeta.

Analizando el entramado de los nueve puntos a destacar difundidos por el gobierno, muchos se preguntaran: bien, ¿y esto cómo cara… me afecta? Siendo un poco más claro, valdría la pena decir que este “nuevo ordenamiento jurídico” afectará en poco nuestra vida social y política. ¿A qué me refiero con esto? ¿Es que acaso los puntos propuestos necesitan “legalizarse” para entrar en vigencia? ¿Acaso el gobierno no nos ha coartado ya el acceso a elecciones democráticas y ha vulnerado la actual constitución de todas las formas posibles? Entonces… ¿en qué nos afecta realmente la constituyente?, ¿qué cambiaría en caso de ser aplicada? Yo diría, en poco o nada… ¡sí!, leyeron bien, en poco o nada; con esto no quiero decir que debemos restarle importancia a la imposición a la fuerza de la misma, ni mucho menos que debemos tomárnoslo a la ligera, sino todo la contrario: la razón por la que esta constituyente no afectará nuestra vida social es porque la constituyente ya fue aplicada en Venezuela desde hace mucho tiempo: hace años que no vivimos bajo el ordenamiento jurídico que adornan los títulos oficiales del país, nuestra Constitución actual es una caricatura con la que el oficialismo juega a la República, mientras el comunismo es aplicado de manera desfachatada.

No obstante, y a pesar de que las relaciones jurídicas en Venezuela podrían variar poco —prácticamente hablando—, hay un par de puntos a los que debe prestársele mucha, mucha, muchísima atención:

  1. Ganar la paz, aislar a los violentos y reafirmar los valo… —politiquería, ignórenlo.
  2. Ampliar y perfeccionar el sistema económico venezolano —los invito a reírse con este punto.
  3. Constitucionalizar todas las misiones sociales —politiquería, las misiones sociales no necesitan carácter constitucional para ser aplicadas.
  4. Potenciar el funcionamiento del sistema de justicia, seguridad y protección del pueblo —legalizar la persecución y encarcelamiento de líderes políticos y activistas opositores, ¿importa?, ¿acaso ya no someten a quien les da la gana?
  5. Impulsar las nuevas formas de “democracia participativa y protagónica” —este es uno de los caracteres más vinculantes, la alteración de los circuitos electorales y el Estado Comunal; oficialmente no se ha aplicado, pero las elecciones en Venezuela no existen actualmente, es solo la consolidación de lo que ya viene sucediendo.
  6. Impulsar la política exterior soberana de defensa de nuestra integridad —más amor y regalos a Cuba, más insultos a Estados Unidos.
  7. Impulsar la identidad cultural, la “nueva venezolanidad”, y la “nueva espiritualidad del país” —ojo, mucho ojo a este punto; desde que entrara Hugo Chávez al poder los ritos santeros y paleros se han popularizado en Venezuela, sobre todo en las Fuerzas Armadas y círculos bolivarianos; ya hace más de una década que Fidel le advirtió al comandante que la religión es indispensable para controlar a los pueblos, y desde el 2000 ya era notoria la separación entre el gobierno actual y la Iglesia Católica, por lo que los asesores de La Habana le indicaron al jefe de la revolución que debía dejar penetrar nuevos ordenes religiosos al país; allí cobraron fuerza los Testigos de Jehová, los Evangélicos, los Yoruba, entre otros; a muchos venezolanos de las clases bajas les han hecho creer que estas religiones le aseguraran el éxito económico y que su proliferación está directamente ligada a los destinos de la revolución; dentro de la politiquería, esta es una politiquería peligrosa y radical. Hay que tener mucho cuidado con esto.
  8. La garantía del futuro para la juventud —¿Escucharon lo de la chamba juvenil? Saquen sus propias conclusiones y ríanse un poquito.
  9. El cambio climático, la supervivencia de la vida en el planeta —ríanse otro poquito, pero nada más otro poquito. Un gobierno que no puede ni alimentar a su población, que ha dejado que sus playas se inunden de petróleo, que por la negligencia y falta de inversión condujeron a la catástrofe de Amuay, quiere alertar sobre el deterioro del planeta.

Ya hace cinco años que me recibí de abogado en la Universidad Católica del Táchira, a la que los especialistas en derecho y juristas destacados solían mencionarla como la mejor casa de estudios en el país junto a la UCAB (en cuanto a leyes se refiere), ¿y quieren saber de todas las cosas aprendidas en la universidad cuantas son vinculantes hoy en día, cuantas se aplican tal cual como los dogmas jurídicos establecen? Bueno, supongo que ya todos tienen la respuesta a esa pregunta. En conclusión, la constituyente es nada más que una bolsa de politiquería con manifiestos extremistas, jurídicamente su aplicación no va a alterar en demasía las relaciones sociales del país: ya estamos inmersos en un Estado de derecho de terror, dicho por la Fiscal General de la República. Sin embargo, la finalidad de este despropósito jurídico es la de implementar la fuerza por encisma de la voluntad popular, y la necesidad de impedir a como dé lugar que dicho despropósito sea aplicado tiene poco que ver con la legitimidad del régimen: el gobierno venezolano ya está deslegitimado internacionalmente y también puertas adentro, nadie tiene dudas de que estamos bajo una dictadura.

Anteriormente, a pesar de las irregularidades políticas y jurídicas, el oficialismo podía escudarse bajo el sometimiento a votación de los cargos públicos, y de hecho, las razones por las cuales los líderes opositores no se habían atrevido a consolidar una agenda de calle tan intensa como la presentada en los últimos meses, era porque siempre hubo la falsa creencia de que de este gobierno iba a salir con votos, y que con el descontento propiciado por sus propias políticas económicas calamitosas tarde o temprano esta historia acabaría. No obstante, el cierre de las “vías democráticas”, es decir, la vulneración de las elecciones, y la aplicación de una “constituyente”, finalmente les abrieron los ojos a muchos (incluyendo dirigentes políticos), para darse cuenta de que el camino de las elecciones no sería el que propiciaría la salida del régimen, y esa es la razón por la cual considero que la constituyente es el viacrucis del oficialismo y no de la oposición, porque la búsqueda de su implementación a la fuerza derivará en la reacción que termine sacándoles del poder; o al menos, eso pienso yo. Espero que el tiempo me dé —nos dé— la razón a los que compartimos opinión.

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