Revolución armada pero pacífica

“La burguesía no respeta nada, ni el imperialismo respeta nada. Ni Constitución, ni leyes, ni paz, ni nada. Arremeten con la violencia del que se siente dueño del mundo, como se sienten dueños del mundo los burgueses venezolanos y todo su poder construido a lo largo de 100 años de corrupción, de asesinato, de violencia contra un pueblo. Por eso la revolución nuestra, hay que recordarlo, es pacífica, pero armada. No se equivoquen, burgueses”. Hugo Chávez se cansó derepetir el oxímoron en concentraciones, consejos de ministros y cualquier acto de gobierno que le permitiera estar en su lugar favorito: frente a una cámara de televisión. Su revolución era pacífica, claro que sí, pero también armada. “A veces a un pueblo no le queda más recurso que la violencia para abrir el camino hacia la razón y hacia la verdad”, predicó con esa pretendida superioridad moral que caracteriza a un sector de la izquierda, ese que se cansó de empuñar armas, secuestrar civiles y atentar contra instituciones durante décadas y que ahora tacha de terroristas a muchachos con piedras y cohetones. Con ese pensamiento chavista, convencidos de que su violencia era la justa, buena y correcta, nacieron los colectivos: paramilitares dispuesto a defender la revolución a sangre y fuego. Con ese pensamiento chavista, y con la impunidad como principal escudo, el Frente de los Círculos Bolivarianos, el movimiento Resistencia Revolucionaria y la Fuerza Motorizada arremetieron contra la Asamblea Nacional el pasado 5 de julio. “Contamos con 12.000 hombres dispuestos a dar la vida por la revolución”, le dijo Ramón Chávez, coordinador del FCB, a Hernán Lugo, periodista de El Nacional. Según el juicio de los colectivos, la Asamblea perdió su legitimidad al tomar malas decisiones y querer llenar de odio al pueblo. Y así, sin respetar nada, ni Constitución, ni leyes, ni paz, ni nada, así, sintiéndose dueños de la verdad y del mundo, un grupo paramilitar asaltó un Poder Público elegido a punta de votos. “Para que este gobierno caiga tiene que haber una guerra. Si la hay, estamos preparados”, advirtió un colectivo a BBC Mundo. De usar la violencia, recuerden, será en busca de la razón y la verdad.

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