Represión, muerte y montaje

Soltó una carcajada. El periodista le había dicho que el Ministerio Público reconocía, hasta ese momento, 7 muertos en el contexto del proceso electoral de la Asamblea Nacional Constituyente y él, para desacreditar la información, dijo: “(Eso es) según la futura ex-Fiscal”. Acto seguido, esbozó su cínica sonrisa, marca de la casa. Para Jorge Rodríguez, lo de este 30 de julio ha sido una votación histórica: “Nunca en un evento electoral habíamos visto un mensaje tan claro. Hoy hubo un pueblo hablando, que seguirá hablando hasta altas horas de la noche”. El dirigente del PSUV afirmó que, obligado por la masiva participación en los comicios, “debió el CNE anunciar la extensión de una hora en el tiempo de votación, puesto que persiste una gran cantidad de votantes. Aparece un repunte en la votación”. El chavismo, especialista en remates, intentará maquillar una jornada en la que, según pudo comprobar el equipo de Revista OJO en horas de la mañana, se vio demolido hasta en sus otrora fortines: flojísima fue la participación en el centro de Caracas, de poco entusiasmo y poca afluencia de electores. La Experimental Venezuela tenía una cola de 50 personas, el Liceo Andrés Bello lucía sin prácticamente votantes y el Fermín Toro, a una cuadra de Miraflores, tenía una cola, acaso, de 200 personas. La que no estuvo floja fue la represión. En Caracas, los cuerpos policiales no dejaron ni reunirse a los manifestantes en los puntos de salida: las motos tocaron las puertas de los hogares, por lo que resultó imposible congregarse en la autopista Francisco Fajardo. Hasta el momento, según cifras de los principales medios de comunicación y dirigentes como Capriles Randonski, se estima que el lindo amanecer de paz prometido por el chavismo cuenta con 14 fallidos: Táchira y Mérida son los estados más golpeados.

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