Fraude confirmado

Sospechosa de cualquier cosa menos de antichavismo, contratada en 2003 de modo exprés y a dedo por aquel Jorge Rodríguez que presidía el CNE –y al que generosamente le pagó una estadía de dos días y $926.76 en el muy exclusivo Boca Raton Resort and Club que tanto les gusta a Robert Redford, Travolta y a otros millonarios gringos–, Smartmatic, aquella compañía de maletín a la que el gobierno bolivariano ayudó a consolidar en sus inicios desembolsándole más de $150 millones para que nos montara “el mejor sistema electoral del mundo”, hoy habló para confirmar que los 8,1 millones de Maduro no son más que un fraude de Tibisay. No con esas palabras ni en ese tono, pero casi. “Gracias a la existencia de este robusto sistema automatizado de votación es que podemos saber, sin lugar a dudas, que en las pasadas elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente hubo manipulación del dato de participación”, dijo hoy Antonio Mugica, CEO de Smartmatic, en una rueda de prensa en Londres. “Estimamos que la diferencia entre la cantidad anunciada y la que arroja el sistema es de al menos un millón de electores”, agregó, a la par que explicó que no se trata meramente de una sospecha, un pálpito o una corazonada sino de una información confirmada –“pasamos los dos últimos días asegurándonos de que esto que estamos diciendo es verdad, que es preciso”– para luego volver a insistir en lo mismo: “Lo que nosotros podemos asegurar, sin ninguna duda, es que las cifras oficiales y las que arrojó el sistema no concuerdan”. Y tampoco le concuerdan a Reuters, a la siempre cuidadosa y rigurosa Reuters, que hace 10 horas difundió un cable informando que de acuerdo con data interna obtenida por ellos, hasta las 5:30 PM del domingo sólo 3,7 millones de personas habían votado en las elecciones. Entiéndase: que en hora y media se fabricaron 4,4 millones de votos. Es decir, que tal y como en @RevistaOJO informamos apenas se dieron a conocer los resultados, hubo fraude. Ese día consumado y hoy confirmado.

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