¡Choros!

El autobús partió ayer del terminal Catia La Mar, estado Vargas, con destino a Valencia y Barquisimeto. No había salido siquiera de la parroquia cuando un puesto de control de la Guardia Nacional Bolivariana lo detuvo. Allí, uno de los funcionarios del cuerpo policial le pidió un favor al chofer de la unidad: llevar hasta Caracas a dos hombres y una mujer. El conductor aceptó y minutos más tarde se desató el terror. Quienes habían pedido la cola resultaron ser delincuentes organizados. Sometieron a todos los pasajeros a punta de pistola y robaron a su antojo. “Fue una suerte de requisa exhaustiva, uno por uno”, le dijo una de las víctimas a Luis López, periodista de El Nacional. A otro de los viajeros, que había llegado de Panamá, le quitaron 2.000 dólares, según reseña la web del periódico. La complejidad del atraco es tal que no sospechar de complicidad de la GNB parece ingenuo. Y es que los malandros contaron hasta con escoltas: tres motorizados cómplices que siguieron al vehículo hasta que los dos hombres y la mujer se bajaron de él para huir como parrilleros. Furiosos, los pasajeros quisieron cobrar justicia por sus propias manos y le pidieron al conductor que regresase a Catia La Mar, para pedirles explicación de lo sucedido a los funcionarios del puesto de control. Una vez en el lugar, arremetieron contra los uniformados, quienes tuvieron que ser auxiliados por otros compañeros del comando. Al momento de realizar la denuncia, la Fiscalía del Ministerio Público de Vargas les ignoró. Ojalá el chofer hubiese podido hacer lo mismo cuando la alcabala de la GNB lo detuvo.

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