La ruta de María Corina Machado

Por: Juan Sanoja | @JuanSanoja

‘Se los dije’, publicó en su cuenta de Twitter el 30 de marzo de 2017. Convencida de que los hechos le habían dado la razón, María Corina Machado resumió en tres palabras todo lo que, por años, había llevado dentro. El tuit era un desahogo y una certeza. Tras las sentencias 155 y 156 del TSJ, la fundadora de Vente Venezuela parecía dirigirle su mensaje a aquellos que, durante tanto tiempo, la tildaron de radical. Era su momento, o por lo menos así lo sentía. ‘Golpe de Estado. Formal y declarado’, tuiteó minutos más tarde, para luego explicar que eso que pasaba con la Asamblea, esa pérdida de facultades, era consecuencia del estéril diálogo moderado por los Zapatero, Samper, Fernández y Torrijos a finales del año pasado. Las soluciones al problema, para ella, eran la Carta Democrática, el 350 y calle hasta la salida del gobierno. Más de cuatro meses han pasado desde ese entonces y la calle, que llegó a ser rutina, padece el frío de la incoherencia. El chavismo no es que no ha salido, sino que ahora, Constituyente mediante, parece tener más poder que nunca. La oposición, luego de la instalación de la ANC, está ante sus horas más bajas. La polémica decisión de asistir a las regionales ha dejado a más de uno al borde de la locura y la MUD luce fragmentada. ‘Es dictadura. Nos quedamos políticamente solos, pero del lado de la gente y sin perder el objetivo para terminar con este régimen ya’, informó Machado vía Twitter el pasado 9 de agosto, para dar a conocer su postura frente a la decisión de los demás partidos de la Unidad de asistir a los comicios. Al igual que con el ‘Se los dije’, la dirigente anunciaba el inicio de un nuevo ciclo. Uno que, esta vez, le tocaría enfrentar desde el aislamiento. En medio de esta coyuntura, el equipo periodístico de @RevistaOJO fue a la sede de Vente Venezuela para pulsar su opinión sobre diversos temas y esto fue lo que nos dijo:

–Usted decía el día cincuenta de protestas que, en ese período de tiempo, la oposición había derrotado a la dictadura, que había avanzado bastante (“se acerca la hora definitiva”). Y el día cien, a la espera del #16J, usted hablaba de veredicto. ¿Cuál era el escenario que tenía María Corina en su cabeza para derrocar al gobierno? ¿Cuáles eran esos pasos? Decía que faltaba poco…

–Las dictaduras salen cuando son enfrentadas con firmeza, con determinación, con coraje cívico. Y eso fue lo que se desató en Venezuela hace 139 días. Fue un movimiento social que se convirtió en rebelión popular. Y que hizo que se produjeran quiebres indispensables para que una dictadura como esta, que no es cualquiera, salga del poder. Esto es un Estado mafioso y tenemos que asumirlo, porque eso genera una serie de incentivos y de comportamientos distintos a los que tienen dictaduras convencionales.

¿Qué hemos logrado en estos cuatro meses? Primero, nunca el país había estado tan unido como está hoy. Nunca. Tenemos más de 90% de los venezolanos diciendo: ‘Se tienen que ir ya’. En esa unidad han estado todas las regiones del país, todas las generaciones, todos los sectores. Ahí estaban chamos que vienen de La Bombilla, Petare, luchando detrás de uno que quizá estaba estudiando afuera y que se vino de vuelta para su país. Por otra parte, se fracturó el chavismo. Hay unas fracturas, incluso, que no se han hecho públicas todavía, porque se estaban generando en estos últimos días. Se han producido grandes disidencias dentro de las Fuerzas Armadas, algunas son públicas y otras no. Hay oficiales y soldados que han sido detenidos, que han pedido la baja porque no están de acuerdo con la represión brutal del régimen y con la entrega de la soberanía del país. Y, finalmente, está la cohesión internacional alrededor de una política de acciones. Es decir, vivimos muchos años la indiferencia (de la comunidad internacional). Vivimos en el último tiempo la retórica, pero comenzaron las acciones. Las acciones de verdad. Y todo esto va orientado y cogiendo fuerza en una sola dirección, para llegar a ese punto Q de energía en el cual Maduro y el régimen entiendan: “Mira, pana, nuestra única opción es aceptar una negociación que implique salir de aquí”.

–¿Y usted cree que con la presión de calle iba a llegar ese momento?

–La presión de calle lograba que esas cosas ocurrieran. Y después se retroalimentaban. Porque en la medida en que más actuaba la comunidad internacional, más se estimulaba la calle. En la medida en que la calle producía quiebres en el chavismo, la comunidad internacional… ¿Me explico? Son todas variables que se autoestimulan.

–En ese contexto, ¿cómo caería Nicolás Maduro? ¿Negociación? ¿Renuncia?

–Yo quisiera que fuese por una negociación. ¿Cómo se formalizaría? Eso es lo de menos. Pero se tiene que ir. Una negociación, pero una negociación de verdad. Una negociación que diga: ‘Mire, señor, aquí están las garantías y estos son los términos para que te vayas’. Esa es la única que aceptamos. No una negociación como las que nos han tratado de vender, al estilo Zapatero, en octubre del año pasado. Estábamos en una situación parecida, donde había mucha fuerza en la calle, la comunidad internacional presionando, Maduro con el agua al cuello y entonces apareció Zapatero en una operación cubana donde nos madrugaron con un supuesto diálogo y donde el propio cardenal Urosa dijo: ‘Se burlaron hasta del papa Francisco’. Y era lo único que quería el régimen: tiempo, oxígeno. ¿Y para eso qué necesitaban? Parar la protesta y decirle al mundo: ‘Miren, ¿cómo que hay un problema en Venezuela? No haga nada. Aquí ya todo el mundo se sentó en una mesa a dialogar’. ¿Y qué nos dijeron?: Aquí hay dos opciones. ‘O dialogamos o nos matamos’. ¿Y qué pasó?: Dialogaron y nos mataron.

¿Cuál es su opinión sobre un posible alzamiento militar? ¿Contempla esa alternativa?

Nosotros lo hemos demandado. Y el 16 de julio le dimos un mandato, 7.600.000 venezolanos, a las Fuerzas Armadas para que cumplan la Constitución, bajen las armas y se pongan del lado de un pueblo que legítimamente lucha por su libertad y por su dignidad. Dignidad que le ha sido pisoteada por la FANB.

–¿Y eso se traduce en?

‘No reprimo más y no reconozco la Constituyente’. Porque al final algunos pensarán: ‘Es que la Constituyente nos destruyó’. Todo lo contrario. Yo lo dije, yo lo dije cuando Maduro planteó la locura de la Constituyente: ‘Se fregó’. Porque la Constituyente cohesionó a todos los sectores internacionales que tenían dudas de qué era lo que pasaba en Venezuela. Porque (Maduro) se quitó la careta. La Constituyente es constitucionalizar la dictadura cubana, el Estado comunista. ¿Qué parte no ha quedado clara? Olvídate de alcaldías, gobernaciones, Asamblea Nacional. Destruyen todo. Olvídate de la propiedad, el sector productivo, la universidad. Es el Estado comunista. Ellos lo han reconocido. Entonces: ¿Qué es lo que ahora quiere el régimen? Que la sociedad venezolana reconozca la Constituyente. Eso es lo que quieren, porque piensan que con eso nos van a someter, que eso sería la rendición final. Por eso todas esas acciones que están haciendo ahorita. Todo este tema de las elecciones regionales, esto es Zapatero dos.

¿Qué palabra usaría para calificar a quienes voten en las regionales?

Yo no los descalifico. Yo creo en la libertad individual. Cada quién decide lo que quiere hacer. No voy a llamar a una persona para decirle qué hacer, si tiene que tomar una dirección y otra. Esa no es nuestra ruta. Yo creo que esa ruta es la que quiere el régimen: legitimar y reconocer la Constituyente. Me parece que tenemos que recordar lo que fue uno de los logros más importantes de estos meses de lucha: La Declaración de Lima. Mira este punto: la decisión de estos países de no reconocer a la Asamblea Nacional Constituyente ni los actos que emanen de ella por su carácter ilegítimo. Eso incluye las elecciones regionales. Ayer lo dijo Tibisay Lucena.

–¿Qué piensa de esos diputados que están dejando su cargo en la Asamblea Nacional para lanzarse a gobernaciones?

–Yo creo que tienen que escuchar a la gente. Y hay un mandato, el del 16 de julio. Yo tengo tantos compañeros honorables que quiero, respeto, admiro mucho, en todos esos partidos. Son gente buena. Y a ellos lo que les digo es: confíen en la fuerza de los venezolanos. Hay algunas personas que les han hecho creer que no tenemos fuerza y entonces no se puede sacar al régimen, que no hay nada que hacer…

–¿Qué le responden ellos? ¿Por qué no siguieron con el camino de la calle?

–Créeme que hay muchos que lo están pensando. Hay muchos que están reflexionando… Como te digo: esa es la política que decidió el régimen y un sector de los partidos políticos. Yo estoy con la gente, con la política de los ciudadanos. Es una política de coraje. Es la estrategia de la fuerza, del sí podemos. Es la estrategia de decir: íbamos por la ruta que es y hay que seguirla. Es la ruta que te dice: ‘El mundo entero hoy nos acompaña’. Y hay que crear una coalición ética de ciudadanos, de gente a la que nos unen los principios y los valores: la verdad, la integridad, la justicia, la solidaridad, la valentía, la dignidad. Esos son los valores por los que uno da la vida. Eso es lo que yo he visto con estos chamos en la calle.

–¿Se jugó con las expectativas de la gente?

–No. Yo no diría eso. Yo al menos asumo mi responsabilidad. Lo dije el primer día y lo digo hoy: sí se puede. Ahora, yo soy franca: sí dimos un paso para atrás. Hay que hablar con la verdad. Y hay gente que en este momento se siente decepcionada, muy brava, triste.

–Es que se está diciendo desde el primer día: “Vamos a salir de esto, vamos a salir de esto”…

–Y ‘¡Vamos a salir de Maduro!’. Entonces hay gente que dice: ‘Ya va. ¿Otra vez? ¿Otra vez?’. Entonces yo lo entiendo, yo comparto ese dolor. Pero el régimen lo que quiere es dividirnos y desmoralizarnos. Venezuela está más unida que nunca. Unos se fueron un rato por un canal que no es…

–¿Y cómo van a volver?

–Bueno, que regresen. Yo no le voy a cerrar la puerta a nadie. Pero lo importante es que nosotros no podemos detenernos.

–¿Tiene la fuerza María Corina y Vente Venezuela para capitalizar y agrupar a todas esas personas que, como dices, hicieron un mandato y esperaban una ruta? ¿Están en la capacidad para convocar manifestaciones multitudinarias sin el apoyo de los otros partidos?

–Yo creo que la sociedad venezolana tiene la determinación de crear esa coalición ética que tendrá distintas formas de lucha. Además, cada etapa va evolucionando. Y si es necesario llegaremos otra vez al momento de grandes movilizaciones. Pero hay muchas otras cosas que hay que hacer para terminar de socavar los pilares que le quedan de soporte al régimen que está muy débil. Muy débil.

–Su opinión sobre la opción militar, sobre las palabras de Donald Trump…

–Nadie va a creer que en la América Latina del siglo XXI es posible una invasión militar. Eso no existe. Ahora, lo que sí hay en Venezuela es una invasión cubana. O es que acaso no tenemos conciencia de que los cubanos están manejando los sistemas de información y de identificación de los venezolanos. Los grupos y los cuerpos de seguridad y de inteligencia. La notaría, los registros y las fuerzas armadas. Yo, siendo diputada, a la Comisión de Defensa de entonces le llevé una lista con los nombres y apellidos de los generales cubanos que estaban en ese momento en un grupo que se llamaba el GRUCE. El grupo de Coordinación y Enlace en el CEO (Comando Estratégico Operacional), en Fuerte Tiuna. Yo se los llevé y no hicieron nada. Nosotros sí sabemos que ahí hay una invasión, como hay una invasión de la guerrilla, que llega ya al corazón de Venezuela, una invasión del narcotráfico, de contrabando, de todos los crímenes y las redes mafiosas del mundo que se han asentado en el país. Ahora, para eso, para desmontar ese Estado mafioso, esa narcodictadura, sí necesitamos respaldo internacional.

–¿Cómo sería esa ayuda? En hechos concretos…

–La Declaración de Lima dice en el punto cuatro: “Los actos jurídicos que conforme a la Constitución requieran autorización de la Asamblea Nacional, sólo serán reconocidos cuando dicha Asamblea los haya aprobado”. ¿A qué se refiere esto? A operaciones de crédito público, endeudamiento. Es decir: ‘No reconocemos créditos y nuevos financiamientos que no tengan la aprobación de la Asamblea Nacional legítima’. Esos son actos concretos. Porque eso es lo que le cierra el chorro a los bonos de sangre que ha estado financiando la tiranía. Hay mucha gente con intereses muy oscuros que tratan de disfrazar que no están con el régimen, pero reciben dólares a diez. ¿Mientras el país se muere de hambre a cuánto? ¿A cuánto está ahorita? ¿Quince mil? Ya uno ni sabe. Ah, pero ellos lo reciben a diez. ¿Tú crees que ellos quieren que Maduro se vaya? ¿Y los que tienen bonos de la deuda? ¿Tú crees que esos quieren que Maduro se vaya? ¿Y los que reciben concesiones petroleras y concesiones del arco minero y están haciendo toda la plata del mundo? ¿Tú crees que ellos quieren que Maduro se vaya? Y ahí hay venezolanos y capitales extranjeros muy muy oscuros.

–¿Qué otras medidas considera?

–Yo creo que las sanciones, pero de una forma mucho más amplia y mucho más pública. ¿Embargo? Aquí está el embargo de armas: punto trece de la Declaración de Lima: “Su llamado a detener la transferencia de armas hacia Venezuela a la luz de los artículos 6 y 7 del Tratado sobre el Comercio de Armas”.

Ahora bien, sobre el tema petrolero: ¿Quién destruyó, quién sancionó a PDVSA? PDVSA está produciendo hoy la mitad de lo que producía antes de que comenzara esta bonanza petrolera. PDVSA está quebrada y eso es algo que nosotros los venezolanos no terminamos de procesar. Quebraron a la gallina de los huevos de oro. ¿Y ahora qué? Porque eso es lo que tenemos que pensar. ¿Qué va a pasar el día siguiente a la salida de Maduro? ¿Cómo vamos a reconstruir este país? Claro, se robaron un poco de real que tiene que volver, porque esa plata el mundo la tiene que identificar y traerla de vuelta. Esa es una de las cosas que yo le propongo a la comunidad internacional para que lo haga ya. Nosotros lo llamamos un Fondo Internacional para la Reconstrucción de Venezuela. Ya se han identificado más de 20 mil millones de dólares robados. Y es muchísimo más. Multiplica eso por diez. Ese es el tipo de cosas que hay que hacer. Decir: ‘Miren, aquí está la plata. Y se la robaron fulanito, fulanito, fulanito y fulanito’. Y que cuando este régimen salga esa plata regresa a Venezuela. ¿Qué tal? Ese es el tipo de cosas que necesitamos.

–De aquí a que termine el año, ¿cómo ve estos meses que vienen María Corina Machado?

–¿Tú sabes lo que yo digo? Que solamente los venezolanos entendemos lo que significan 24 horas. 24 horas es largo plazo. ¿O no? El mundo te dice… ‘En los próximos 24 meses…’ y nosotros morimos de la risa. Lo que es un mes en cualquier otro lugar, nosotros lo vivimos en un minuto. Hacemos ejercicios de planificación estratégica, con todas las variables, todos los escenarios y después: pum, cae un meteorito, porque son las cosas que pasan en Venezuela.

–¿Las regionales son un meteorito?

–No. Están muy bien pensadas. Es una operación cubana.

–Pero para usted, que tenía una planificación…

–No, señor. Eso se estaba anunciando desde hace muchos meses.

–Sabía que podían llegar…

–Pero, ¡claro! Y además todos dijeron: ‘No. Es inconcebible regionales si hay una Constituyente’. ¿O no lo dijeron? Ahora, allí no es donde está mi preocupación. Yo no me voy a quedar ahí pegada. Nosotros ya le dijimos al país lo que pensamos de eso. Es un error. Por favor, no lo cometan. Pero vamos a concentrarnos en lo nuestro. En lo que sí es, a mi modo de ver, indispensable para sacar este país adelante. Y lo primero es una lucha espiritual y emocional, y esa no la podemos perder. Esta gente lo que quiere es hacernos sentir derrotados. ¡Y esa lucha no–la–vamos–a–perder! Los espacios que no podemos perder son los de la dignidad, el coraje, la fuerza, la conexión entre los venezolanos. Esos espacios no los vamos a perder.

–¿Cómo hacer para no perderlos si ya no vienen grandes manifestaciones? ¿Cuál es el trabajo ahora?

–Bueno, es un espacio ahorita de reencontrarnos. De articulación entre sectores. Están los artistas, los familiares de las víctimas, los sindicatos, los productores… Por aquí yo he estado recibiéndolos a todos, yendo a sus sedes, escuchando. Aquí hay unas ganas y una disposición para luchar más fuertes que nunca. Porque todos los venezolanos sabemos lo que aquí está pasando. O sea, esta crisis humanitaria… Por cierto, cuando nosotros lo advertimos, hace cuatro años, me dijeron: ‘Exagerada, radical, impaciente, aquí jamás habrá una crisis humanitaria’. ¿O no? Me quedé corta, desgraciadamente. Esta crisis humanitaria está a punto de convertirse en una catástrofe. Nosotros no sabemos lo que es una hambruna. Eso puede ocurrir pronto. Actuemos. Actuemos. Actuemos de verdad.

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