Mariano de Alba

-¿Por qué no cayó la dictadura?

-Porque no se concretó un quiebre trascendental de la alianza de gobierno. A pesar de la grave situación económica, del abandono absoluto de las formas democráticas por diversos poderes del Estado y de la violenta represión y asesinatos a manifestantes pacíficos, los venezolanos que hacen vida dentro del gobierno –desde los miembros de las Fuerzas Armadas hasta los funcionarios públicos– no produjeron un quiebre lo suficientemente sustancial para que la cúpula que controla el país se quedara sin apoyo y se viera forzado a negociar su salida. Asimismo, la intensidad y regularidad de las protestas fueron inéditas, pero a la dirigencia opositora le faltó concretar un movimiento permanente que incluyera a todos los sectores de la sociedad y lograra que el descontento se manifestara abrumadoramente. En sus comunicaciones con las Fuerzas Armadas y las personas relacionadas con el chavismo, la dirigencia opositora no logró articular acuerdos concretos que dieran paso al quiebre trascendental del cual hablábamos antes. Venezuela es actualmente un país controlado por una cúpula civil y militar que ha demostrado ser capaz de cualquier cosa para mantener el poder, además de estar incursos en actividades criminales. Se pensó que la manera de quebrar esa realidad era subiendo la presión con protestas en las calles y atención internacional, pero al final se demostró que además de esa cúpula hay un buen número de venezolanos que por ideología o necesidad económica no está dispuesta a romper con el statu quo, aunque la situación del país sea catastrófica. En principio, la solución a este grave problema sigue siendo tratar de construir puentes con ese grupo para acordar una visión y camino de país distinto, en el que quienes sostienen al régimen también estén incluidos y se manifiesten de forma concluyente. De lo contrario, los escenarios que quedan son la escalada del conflicto a un enfrentamiento armado –con una eventual intervención internacional– o la consolidación definitiva de un régimen que ya destruyó a Venezuela.

*Mariano De Alba es abogado y especialista en Derecho Internacional y Relaciones Internacionales.

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