Así convirtieron a ‘Notitarde’ en panfleto

Hace casi una década se podía gloriar de ser el segundo diario con mayor circulación de Venezuela, mérito bastante significativo siendo apenas un periódico de provincia. Pero lo era, y ANDA-FEVAP lo certificaba: ‘Notitarde’, con 88 mil ejemplares diarios promedio y un alcance de 448 mil lectores, era el segundo periódico del país, doliérale a quien le doliera. Tabloide combativo y beligerante, no se callaba ni guardaba nada, y por eso la gente agotaba sus ediciones: porque tenía credibilidad. Y así fue hasta enero 2015: el día 7, mientras los ortodoxos festejaban la navidad, en Valencia la revolución celebraba la adquisición y domesticación de una de sus bestias negras de la prensa. “Editorial Notitarde fue vendida al empresario de origen español José Rodríguez Álvarez, dueño del hotel Hesperia WTC de Valencia”, se leía en una nota de prensa de aquellos días. Era solo una fachada para que dentro del periódico desembarcara un militar: el Coronel del Ejército Ramón José Carrasco Oropeza, primer uniformado a cargo de un diario, responsable de haber destruido un señor periódico para convertirlo en un panfleto que todas las mañanas compite con el ‘Últimas Noticias’ de Díaz Rangel por ver quién ser postra de modo más complaciente ante la revolución. La de hoy es apenas una de tantas muestras que podríamos tomar. Mientras dos estados más al occidente ‘El Informador’ de Barquisimeto cuenta que los pacientes del Hospital Central Antonio María Pineda mueren por falta de antibióticos (¡¡¡!!!); ‘Notitarde’ se hace el loco y abre –clásico de los panfletos– con una promesa a futuro –de la que luego, es obvio, no harán seguimiento ni preguntarán–: que el sector salud dispondrá de 500 mil millones de bolívares; lo que deja al lector con la idea de que la revolución –tan buena– se preocupa por la salud e invierte en ella, cuando la realidad es que ha destruido el sector al punto de que la gente muere en hospitales por no tener antibióticos.

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