RESEÑA: ‘Tiempos difíciles’ – Charles Dickens

‘Tiempos Difíciles’, la décima novela de Charles Dickens, plantea el problema de qué pasa con aquellos jóvenes que son educados bajo un rígido sistema que excluye la imaginación y la fantasía, y que los obliga a reprimir sus sentimientos. La novela se divide en tres partes: ‘La siembra’, ‘La cosecha’ y ‘El acopio’, en las que se pueden ver cómo germina en la vida de Tom y Luisa, los dos jóvenes protagonistas, la semilla de la educación rígida sembrada en ellos por su padre, Tomás Grandgrind, un hombre de realidades, eminentemente práctico, profesor de la escuela de Coketown, quien no admite para ellos otra cosa que no sea disciplina, números, y hechos, y descarta de plano la fantasía y los sentimientos. La siembra de todo ello, precisamente, termina cosechando, a partes iguales, insatisfacción e infelicidad en ambos; en ello se parecen. Cambia, eso sí, el acopio: la intervención de determinados personajes y la experimentación de puntuales sentimientos hace que la suerte final de cada uno sea distinta. Ambientada en un pueblo ficticio de la Inglaterra industrial, la novela juzga severamente el entramado social de su tiempo, con la industrialización y sus consecuencias (obreros muy pobres y patrones muy ricos), lo que la llevó a ser considerada como la obra más comprometida del inglés. Comprometida pero no panfletaria, hay que aclarar, y he allí la maestría de Dickens: genio a fin de cuentas y novelista ‘total’, supo manejar con verdadera destreza ambos temas, y lograr así escribir una obra que nos recuerda, dos siglos después, que, por más útiles que sean, tanto la educación, como el conocimiento y el progreso son cosas que, si se les despoja de los sentimientos y la justicia, terminan por deshumanizar al hombre y convertirlo, siempre, en esclavo.

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