Carito Delgado: “Dije: no me quiero morir sin saber qué se siente hacer lo que te gusta”

Por: Juan Sanoja | @JuanSanoja

Carito Delgado llevaba una vida común y corriente: había estudiado Administración en la UCAB y ya tenía varios años trabajando en una empresa relacionada con su profesión, en el área de compras internacionales.

Pero en 2009 descubrió el teatro y, con la intención de superar el pánico escénico que padecía, quiso comenzar a hacer talleres. Sin embargo, su día a día de escritorio todavía estaba lejos de terminar. No fue sino hasta 2015 que Improvisto tocó la puerta. Ese año le ofrecieron formar parte del equipo y no se lo pensó dos veces: “Yo dije: ‘Mira, no me quiero morir sin saber qué se siente hacer lo que a uno le gusta’”. Y es precisamente haciendo lo que le gusta que Carito Delgado se ha ganado la vida desde entonces.

De aquella decisión no se arrepiente, más allá de que en la actualidad se encuentre con personas que, llenas de prejuicios, critiquen su nueva profesión: “En estos días me conseguí a un exjefe. Se lo presenté a mi novio porque estábamos haciendo mercado y él señor ha dicho: ‘Sí, yo era su jefe, cuando ella tenía un trabajo formal’. Fue tipo: ‘Aaaaarghhhhh!’. Claro, yo a todas estas me reí como que: “Ja, ja, ja, ja”.

–¿Qué hacías antes de llegar a Improvisto?

–Era administradora. Trabajaba en compras internacionales. Estuve en varias empresas y viajé mucho. Fue un trabajo muy bonito, pero no era lo que quería hacer.

Luego descubrí el teatro por ahí en el 2009, que hice unos talleres de actuación y fue y que: “Esto es lo que quiero hacer”. Claro, la administración no la solté sino hasta 2015, cuando empecé con Improvisto, después de haber estado un año con Noches de Impro.

En resumen: yo estudié Administración en la Universidad Católica, bla, bla, bla y trabajé muchos años en compras internacionales, hasta que en el 2015 me salió la oportunidad con Improvisto y dije: “Mira, no me quiero morir sin saber qué se siente hacer lo que a uno le gusta” y bueno, aquí estoy.

–¿Cómo te llegó esa oportunidad de entrar a Improvisto?

–Yo en enero de 2015 comencé en un grupo que se llama Noches de Impro y con ellos tuve el chance de conocerme como improvisadora sobre un escenario, con la interacción del público. Entonces por ahí en julio Improvisto como que estaba viendo la posibilidad de incorporar a alguien. Me llamaron en septiembre y comencé en octubre.

–¿Eras introvertida o extrovertida?

–Yo era introvertida hasta que empecé a hacer teatro. De hecho, empiezo a hacer teatro porque era muy introvertida. O más bien: sufría de pánico escénico y dije: “Creo que con el teatro puedo superarlo”. No fue así, porque en el teatro como que usas un personaje para cubrirte. Así que después hice stand-up, que fue lo que me terminó de… O sea, si tú quieres perder el miedo escénico, métete en un taller de stand-up comedy, porque eso es como lanzarte por un barranco, pero la satisfacción de lograrlo es increíble.

–¿Es más difícil que improvisar?

–Son dos cosas muy distintas. En stand-up eres tú solo. Tú eres el que escribe, tú eres el que hace todo.

Aunque en algunos fundamentos son parecidos, porque cuando tú actúas en improvisación estás escribiendo una historia que está saliendo de tu mente. Es algo muy inmediato. Llevas como tu maleta de personajes. A mí me gusta mucho más la improvisación que el stand-up comedy, pero, como te digo, son cosas muy distintas.

Sin embargo, el stand-up me ayudó mucho a creer más en lo que a uno se le ocurre, porque realmente con el stand-up te sientes más juzgado. Es como… ughr, espero que a la gente le guste porque realmente viene de mí, no es de un personaje. Y, bueno, también es divertido.

–¿Se puede a aprender ser cómico, a improvisar?

–Mi papá me cuenta que de chiquita me decía: “Tú vas a trabajar en Radio Rochela”. No sé, hay gente que piensa que obviamente uno lleva cosas dentro que las exploras y desarrollas, pero yo creo que todo el que quiera explorar ese mundo, aunque no se sienta cómico y gracioso, puede hacerlo y descubrir cosas. Es decir, realmente no se trata de ser cómico por ser cómico, sino que nosotros como seres humanos tenemos situaciones que, si las miramos desde otra perspectiva que no sea dramática, pueden ser muy cómicas. Entonces, el truco está en eso, en realmente ir descubriendo las cosas y verlas desde la óptica de “Esto es una locura y es divertido”. Y eso va desde una cosa como un error que cometiste hasta una situación de malentendido.

–¿Cómo es tu día a día y cómo es un día de función?

–Mi día a día es una locura, porque si no tengo ensayos, tengo algunas pautas, por decirte, me llaman y me dicen: “Mira, necesito que me hagas esta suplencia en un programa de radio” o “Tenemos un show a las 2 de la tarde en Prados del Este” o resulta que tengo ensayos con otro grupo, porque además de Improvisto me mantengo activa con Noches de Impro, show en el que soy productora, directora y actriz. Es súper movido.

Los días de función de Improvisto son como: “Yo necesito descansar hoy y me voy a levantar a las 9 de la mañana y voy a ver una serie y no me importa nada”, porque sin duda se te van muy rápido todas la semanas, todos los días. Entonces hay que agarrar como mínimo.

–Un ritual prefunción, algo que hagas siempre.

–Le doy gracias al universo de antemano por la función exitosa que estamos a punto de tener.

–¿Qué es lo más difícil de la improvisación?

–Bueno, son muchas cosas. Una de ellas, sobre todo para los que están empezando, es la ansiedad, controlar la ansiedad y el vértigo. Son sensaciones que te pueden nublar la mente, hacer que no escuches bien lo que está pasando.

Yo creo que luego de controlar esa ansiedad y ese vértigo el cuerpo se entrega a lo que está pasando y es como que cumples con el Aquí y el Ahora, que es lo que se necesita durante la improvisación.

–Estamos entrenados, por la sociedad, para reprimir la creatividad por miedo a ser ridiculizados y en la improvisación hay que hacer todo lo contrario, dejar fluir la creatividad. ¿Cómo manejas esa dualidad?

–¿Puedo decir groserías? Los mandé a todos al carajo, porque sí, hay muchos prejuicios. De hecho, en estos días me conseguí a un exjefe. Se lo presenté a mi novio porque estábamos haciendo mercado y él me dice: “Sí, yo era su jefe, cuando ella tenía un trabajo formal”. Y fue como: “¡Aaaaarghhhhh!”. Claro, yo a todas estas me reí como que: “Ja, ja, ja, ja”. Pero sí, hay muchos prejuicios y uno tiene que superar eso y hacer lo que le gusta.

–¿Qué haces para mejorar día tras día?

–Mira, me mantengo en entrenamiento siempre. Por ejemplo, en el caso de la impro, yo siento que una semana en la que yo no entreno es una semana en la que mi músculo no trabajó, tanto el mental como el corporal. Trato de mantenerme siempre activa y estar aprendiendo, uno nunca deja de aprender. Entonces, cada taller o cada experiencia que te pueda ayudar a crecer, ya sea enseñando o siendo alumna, también es muy importante.

–¿Cuál consideras que ha sido tu mejor momento en el escenario?

–Tengo fresco uno de la semana antepasada, cuando fue el día internacional del payaso y yo me disfracé de Popi. Sé que mucha gente odia a Popi, pero para mí fue alguien muy importante en mi infancia. Disfruté demasiado el papel en tarima y la gente disfrutó demasiado ver a Popi en el escenario, aunque también te encuentras personas que dicen: “Ay no, qué horrible Popi. Ay, no”. Pero fue muy divertido, puse a la gente a cantar ‘Mi amigo Dios’. Y los engañé a todos porque ellos no sabían que eso iba a pasar. Fue increíble.

–¿Y el peor?

 –Y uno que no me haya gustado tanto, pero no fue dentro de Improvisto, fue en un show llamado Impro Match, fue cuando salí a hacer un infomercial, que es uno de los juegos que haces en ese show, y me quedé sola en el escenario y tuve que pegarme un tiro en la cabeza y me morí en la presentación, porque ya no daba para más…

–¿Cuál es el género que más te gusta y el que menos?

–Me tripeo mucho musical porque a mí me encantaría ser cantante, pero no tengo la constancia de “Ay, me voy a meter en unas clases y voy a hacer todos los ejercicios”, no. Y me gusta también ‘Metiendo la Frase’ porque te pone en aprietos. Lees algo que a lo mejor es tan bonito y tienes que justificarlo dentro de la historia.

El que no me tripeo tanto… no sabría decirte, todos me gustan, todos me gustan.

–Improvisto en una palabra, o en una frase…

–Alegría.

–¿Vives de esto ya?

–Sí, sí. Y no me arrepiento para nada de haber dicho: yo me voy a dedicar a esto, porque esto es lo que quiero hacer.

–¿A qué edad decidiste esto?

–Eso fue hace dos años: a los treinta.

–¿Algún hobby?

–Lo que antes era mi hobby, que era ensayar y estar sobre las tablas, ahora se convirtió en mi trabajo. Y digamos que algo distinto que yo haga aparte de esto, ay, berro,¿ir al cine? Podría ser.

–¿Canción?

–Los Beatles. Amo todas las canciones porque soy fanática de Los Beatles. Me gusta mucho And I Love Her, Sargent Pepper, me gusta mucho… Son tantas… ¿Tú sabes cuántos discos tienen los Beatles?

–Entonces tus artistas favoritos son…

–Los Beatles

–¿Película?

–Son varias… En estos días estaba haciendo una lista. Vamos a ver cuál fue mi top ahí… Bueno, me gusta mucho, hablando de directores, Tarantino. Ah, no es Pulp Fiction, pero sí es Bastardos sin Gloria, porque me disfruté tanto esa versión de cómo pudieron haber muerto esos nazis. Es increíble.

–¿Serie?

–Ay, me encanta Sense 8, me gusta Stranger Things, me gusta… Ah, vi una que se llama Orphan Black, que de hecho la protagonista es improvisadora y hace como 15 personajes en la serie. Vale la pena verla.

–¿Actor o actriz?

–Me gusta mucho Helena Bonham Carter. Me encanta.

–¿Ídolo?

–Yo siento que… O sea, no es que quiero hacer exactamente lo que hace, pero a mí me parece un ídolo Jimmy Fallon. Lo admiro mucho.

–¿Comida?

–Me encanta el sushi y me gustan mucho las hamburguesas que vende mi novio.

–¿Frase?

–Una que me gusta mucho es de John Lennon que dice: “Life is what happens to you while you are busy making other plans (La vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes)”.

–¿Un libro?

–Tengo 4 libros que estoy leyendo al mismo tiempo y ninguno lo he terminado (risas). El que llevo más adelantado es Caballo de Troya.

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