Erik Del Bufalo: “Una oposición seria jamás se presentaría en estas condiciones a elecciones” (y II)

FOTO: Ileana Ramírez | @traficovisual

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

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Frases como las que encabezan la segunda parte de esta entrevista son las que le han ganado el epíteto de anti-político, que a él lo mata de risa. Para defenderse, se limita a citar a Hanna Arendt: la anti-política es la política que prescinde de la moral y busca instrumentalizar al ser humano. Y si ese fuera el que pecado del que habría que estar libre para arrojar piedras, bien podría él lanzar la primera contra una clase política que no busca otra cosa sino mantener (y mantenerse en) el sistema. No votará en las municipales de diciembre ni en las presidenciales del año que viene, y a pesar de que el tema le fastidia, habla de él. La salida, en su opinión, no es electoral sino insurreccional, y aunque la palabra parezca prohibida en dictadura, se la juega explicando por qué. No es su aspiración, tampoco, decirle a la gente qué hacer o no, que lo sigan o no, lo suyo es lo de aquellos primeros filósofos de la Atenas decadente: orientar y dar sentido en medio del caos. Y en la Caracas de finales de 2017, aquí está él diciendo lo que pocos e invitando a los venezolanos a ver y a escuchar aunque duela. Cuando la gente deje de taparse los ojos, jura, se habrá dado el primer paso para despertar y crear una conciencia colectiva que nos llevará a superar esta desgracia. Así habla el filósofo Erik del Bufalo, en la segunda y última parte de una entrevista que puedes leer completa aquí:

[PRIMERA PARTE: AQUÍ]

-Erik, te voy a citar un texto de Américo Martín, en el que habla de la relación entre moral y política, y quisiera un comentario tuyo al respecto: “Aunque desde la Antigüedad la Política, concebida como ciencia y arte, está estrechamente vinculada a la Moral, tiene su propio ámbito, sus leyes específicas. Subordinarla sin más a la Moral es negarla. Tratándose de una actividad fundamental en todos los ámbitos del hacer humano, esa operación sería inaplicable (…) Aquellos que en nombre de los principios rechazan las flexibilidades necesarias y lógicas que aconseja la Política atentan contra ella y, es más, contra la Moral misma. Un solo ejemplo: siendo en 1943 un imperativo moral impedir que Hitler dominara al mundo, la alianza entre Roosevelt, Churchill y Stalin resultó ser decisiva. Semejante sutileza política debió parecerle “inmoral” a aquellos oídos que escucharon las brutales prédicas anticapitalistas del monstruoso georgiano rojo, y las tenaces prédicas anticomunistas de dos estadistas de la envergadura de los grandes mandatarios occidentales”.

-A mí me parece que Maquiavelo y Kant lo dicen mucho mejor todavía. Esa es una idea maquiavélica y kantiana. Maquiavelo critica a Savonarola, que era un cura muy moral, cuya llegada al poder desencadena la guerra toscana, que fue una matanza muy brutal, porque su inflexibilidad moral no dio espacios para otra cosa. Kant dice que la moral es autónoma de la política, pero la política no es autónoma de la moral. Aquí hay un matiz. Lo que es autónomo no es la política: es la esfera moral. La moral no puede andar según convenga políticamente o no. Si la política debe tener flexibilidad, no puede instrumentalizar al ser humano, no puede ser inmoral, porque si es inmoral, estamos, allí sí, entrando en el sentido estricto de anti-política, que diría Hanna Arendt: el ser humano se instrumentaliza. La política en sí misma es pura violencia, es puro poder bruto, si es puro poder bruto se elimina el sello moral del hombre y no hay política: hay violencia. Esa es una definición precisa de anti-política, que es una palabra que en Venezuela usan muy mal, la usan al revés.

-¿Cuál debe ser entonces la relación entre la moral y la política?

-La misma que existe entre las leyes y la moral. Las leyes son una cosa y la moral es otra. La moral está siempre más allá de las leyes, pero las leyes deben estar subordinadas a la moral: tú no puedes poner leyes inmorales porque nadie las va a cumplir. Tú puedes, si quieres, crear una ley que obligue a todos a pegarle a su mamá, pero nadie lo va a hacer. En los clásicos antiguos ya está esto: Antígona, de hecho, no trata de otra cosa: el dictador de Tebas prohíbe que a Edipo se le entierre para que se lo coman los buitres, lo que era una gran infamia porque desde el origen del hombre todos los cuerpos se entierran. Y Antígona falta a la ley política para cumplir con la ley moral, que era enterrar a su padre, y por eso muere. Entonces, la relación de la política con la moral es la de Antígona. Puede haber un punto, digamos, donde ciertamente la política no coincide con el ámbito moral. La política tiene sus propios medios, pero los fines siempre son morales. Eso de que el fin justifica los medios es algo que se entendió muy mal. No es, de hecho, una frase de Maquiavelo: es una frase de la Iglesia, que lo acusó de inmoral, aunque fue ella la que llevó a la matanza de Siena con Florencia. Entonces, la política sí está subordinada a la moral: si no, estamos en la anti política, que es la violencia pura. La pura practicidad de la política sin la moral es la instrumentalización del ser humano.

Hay, de hecho, una novela que todo venezolano debería leer en este momento, que es la que mejor refleja la realidad actual: ‘Rebelión en la granja’. Allí está la famosa frase de los cerdos: todos somos iguales pero algunos somos más iguales que otros. Entonces, el hombre se vuelve un cerdo si la política cae afuera de la moral. El poder en sí mismo no es un fin, y si yo digo que la política es autónoma de la moral estoy diciendo que el poder es un fin, y eso lleva a la absoluta violencia. Es una idea jacobina, estalinista y nazi.

-Vale. Entendido. Ahora, todo esto venía a cuento, el artículo y la pregunta, por el asunto de las elecciones. De votar o no votar. Ayer en esta misma plaza había un acto del candidato Duque, en el que llamaba a defender Chacao…

-..mira, a mí me da fastidio hablar de eso: es tan insignificante. Pero, digamos, no hay ningún espacio que proteger, nada. Yo prefiero incluso que sea un chavista, que a lo mejor sea enemigo de otro chavista y le meta más dinámica: en estas condiciones un candidato opositor será más sumiso que otro chavista, porque va a tener miedo, lo van a humillar, lo van a meter preso. Fíjate en Carabobo: el señor Lacava, que es un impresentable, que es un canalla impresentable, creó un cortocircuito y se metió con Ameliach. ¿Tú crees que un candidato opositor se hubiera metido con Ameliach?

-Probablemente no. Pero ahora, ¿aplica también eso para las presidenciales de 2018?

-Lo mismo. Exactamente lo mismo. Una oposición seria jamás se presentaría en estas condiciones a unas elecciones: ¡las boicotearía!

-¿Entonces la salida no es electoral?

-Para nada. ¿A quién se le puede ocurrir eso?

-Al 90% de la clase política, por ejemplo…

-Claro, porque esa es la salida vital para ellos, porque mantienen el sistema del que estamos hablando. Mantienen la gobernabilidad y la paz, y el semblante, no de legitimidad o de algo así, sino de estabilidad, que es lo que en el fondo les interesa a las fuerzas políticas.

-¿Pero cuál es entonces la salida? Porque al decir que no es electoral, parece quedar solo la opción violenta. Al menos esa es la dicotomía que a uno le plantean siempre.

-El chavismo es violencia. Cuando hay 300 mil niños desnutridos o muchos en peligro de morir con difteria o con una gripe, eso es violencia. Si te asomas dos cuadras más abajo, vas a ver gente comiendo de la basura. Pero no indigentes. Acabo de pasar. Un señor que se veía que no era un indigente, sino un trabajador que estaba buscando comida para sus hijos. Eso es violencia. La delincuencia es violencia. La guerra entre pranes y GNB por el control de la droga, que es horrible, eso es violencia. Vivimos en una situación de extrema violencia, así que la estupidez de ‘salida electoral o violencia’, eso es una falacia demasiado burda.

Ahora, no me voy a escapar de la pregunta y la voy a contestar, aun estando en Venezuela: la salida no es electoral, es insurreccional. ¿Cuál es el nivel de violencia de esa insurrección? Es difícil saberlo y dependerá de las acciones y las fuerzas que vengan. En teoría podría ser sin ninguna violencia, o con violencia mínima. Lo ideal es que la violencia venga nada más del represor. Se podrían dar cosas como en Zimbawe: que el Estado colapsa y la violencia viene para preservar de que no haya más violencia. Cuando los militares dan el golpe, el golpe es casi seco, lo cual evita la situación de matanza. Entonces, hay que ser muy delicado con la violencia.

Por otro lado, la salida no solo es insurreccional, también es geopolítica. Tiene que haber fuerzas externas que nos ayuden a salir de esto, porque esto está enquistado, y es una amenaza continental. Y mientras mayor sea la fuerza política, menor será la violencia. Ahorita hay un militar en EE.UU. que acaba de escapar y decía que él traficaba, solo, una tonelada mensual. Eso es una forma también de intervención, que no es violenta: la DEA. Hay muchas formas, pero la salida en el fondo es insurreccional.

-¿Y tú la ves viable? Porque, insisto, toda la clase política parece ir por otro lado…

-No toda. Hay movimientos que son tímidos todavía, pero tienen cada vez más presencia. No toda la clase política está allí. Toda la ideología de la MUD, que todavía sigue viva, se mantendrá a pesar del desprestigio, pero a medida que pasen los días desaparecerá, y otras fuerzas políticas renacerán.

-Ahora que mencionas la MUD, ¿qué fue la MUD?

-En teoría es un pacto electoral para ir a elecciones unidos en una tarjeta única. En la práctica se volvió un súper cogollo que monopolizó la oposición venezolana. Y ahí se volvió un error. Y un error, sobre todo, de las élites: de las intelectuales, que le jalaron mecate y procuraron mantener ese sistema de conchupancia al máximo; y de las económicas, que solo financiaban la MUD y nada más.

-¿Y eso por qué?

-Porque en el fondo mantenían el sistema. Venezuela necesita otra oposición, entre otras cosas, para que sea locutora ante el mundo. Venezuela no necesita una oposición que esté restructurando la deuda por Maduro, que esté tratando de evitar sanciones, que se preste a las payasadas electoralistas, que se presta para apaciguar los ánimos. Necesitamos una oposición que sea todo lo contrario.

-¿Y tú la ves posible?

La veo naciendo, la veo germinar.

-¿Y no llega un poco tarde?

-Sí. Es cierto. Pero llega tarde, como llegó tarde el chavismo. Llega tarde porque los venezolanos somos un poco lentos. En Venezuela no analizamos los hechos: somos afectivos. Todavía hay gente que justifica a la MUD como los chavistas justifican al chavismo. Respetamos más los afectos, como si los afectos fueran gran cosa y no respetamos lo que los anglosajones llaman los hechos, the facts.

-¿De la oposición actual  quienes salvas?

-A Antonio Ledezma, a María Corina Machado, a Julio Coco, que yo admiro. Mucha gente lo acusa porque es de origen popular, habla un poco malandreado y les recuerda a Chávez en algunas cosas. Yo creo que es todo lo contrario: es un hombre que se ha hecho a sí mismo, que además es una persona muy clara. Hay también fuerzas jóvenes en VP que pueden rescatar al partido de la situación lamentable que está ahorita…

-¿Freddy Guevara?

-…En PJ también hay jóvenes valiosos que pueden ser rescatados…

-¿Miguel Pizarro?

-….

-Me parece, entonces, que no salvas a ninguno…

-Yo evito dar nombres no porque no quiera, sino porque cuando uno da un nombre, el venezolano se afecta: que este te cae bien, este mal. Caemos en el chisme y en la anécdota. Y no quisiera caer en eso. Esos que me nombras son jóvenes, y pueden reinventarse: lo que han sido hasta ahora no pueden seguir siéndolo, pero son menores de 40 años, se pueden reinventar. No quisiera hacerles tampoco la cruz.

-Ok, entendido. Ahora, ¿no es curioso que ideológicamente la mayoría de la oposición sea de izquierda?

-Todos los partidos son de centro izquierda. En apariencia sí. Pero ni siquiera es centro izquierda, porque centro izquierda es otra cosa y ellos son rentistas. Son clubs, en el sentido jacobino: asociaciones para acceder a la renta petrolera. Otros partidos minoritarios son despreciados por eso: es como cuando hay muchos corruptos y hay uno que no lo es y lo señalan. Entonces hay partidos que no están diseñados para llegar a la renta, que son los liberales, de centro derecha, Vente Venezuela, ABP, La Causa R…

-¿La causa R no es de centro izquierda?

-Sí. Es de centro izquierda pero no está hecha para llegar a la renta. Su visión era darle otra dignidad al trabajo, etc. Pero lo que te quiero decir es que izquierda y centro derecha dicen poco. A mí la distinción me parece más oportuna entre los que están diseñados para acceder a la renta y los que están para producir sucesos sociales más liberales, más abiertos al mercado…

-¿…y lo que no están diseñados para llegar a la renta, están diseñados para llegar al poder…?

-No. Están diseñados para hacer aporte de otra manera….

…pero quiero decir: una vez que accedes a la renta, entonces tienes recurso, puedes darte a conocer y luego ganar algún cargo, si te sales de eso, ¿no estás condenado a perder siempre, toda vez que los otros tienen más recursos y la competencia es en extremo desigual?

-…es que tiene que haber otro financiamiento. Lo bueno de todo esto es que el chavismo destruyó PDVSA y vivir de la renta no es negocio ahora. Eso podría dar salida a que Venezuela vea la vida de otra manera.

-Otra cosa Erik. Fuiste columnista en ‘Economía Hoy’, escribiste unos pocos artículos en Aporrea, todos medios de bajo perfil, no exactamente masivos…

-Es que a mí no me gusta ser un influenciador de la opinión pública.

-…pero

-…ahí voy. No te rías. A mí me gusta, esto tengo que decirlo con modestia: me gusta despertar la conciencia de la gente. Decirles: ‘No te dejes engañar así, porque no solamente te friegas tú: nos fregamos todos’. Trato de atizar un poco la conciencia. Pero no mandar a la gente a que haga una cosa u otra…

-Hay quien ha sugerido que tú tienes algún tipo de responsabilidad en la derrota de las regionales…

-Es un argumento muy ridículo. Porque además se contradice. Primero: Venezuela no es twitter. Luego: la culpa es de twitter. Ellos buscan culpables donde sea, porque son tan mediocres que serían incapaces de asumir su responsabilidad. Incluso Chávez, que era un pirata, asumió su responsabilidad. Yo no he escuchado a Capriles asumir su responsabilidad, a Borges. Menos aún a esos intelectuales en funciones de ellos, que son más tristes todavía: lo que hacen es atacar a la gente, burlarse de la gente, que es una cosa canallesca.

-A ustedes, a los que han dicho cosas como las que tú dices, los llaman anti-políticos…

-Claro, pero la diferencia es que yo sé lo que significa anti-política, ellos no. Al final yo lo demuestro, y ellos no. La gente podrá decir: ‘qué fastidio este tipo’, pero tengo razón. Yo asumo mi responsabilidad. Y la responsabilidad me ha llevado a cierto ostracismo, pero no al desprecio, que es lo peor.

-¿Es el ostracismo el destino del intelectual?

-Bueno, yo me dedico a una cosa que a pocas personas les interesa y entienden, y en Venezuela todavía menos. O sea que yo estoy acostumbrado un poco a la soledad. Eso no me afecta. No soy candidato a nada, ni vendedor de seguros, entonces no me afecta. Me pueden atacar. Pero como yo respeto, me atacan desde el respeto. El ostracismo no me molesta.

-¿Te sientes muy solo en Venezuela?

-Hay un hecho objetivo: todos mis amigos se fueron.

-¿Qué se siente tener razón antes que lo demás?

-No. No me siento cómodo si dices eso. No es verdad.

-Pero digamos, la noche del 15 de octubre, por ejemplo, cuando Tibisay da los resultados…

-Yo sabía que eso iba a pasar. Aunque fue mucho más exagerado de lo que esperaba. Yo pensaba que iba a ser una especie de 11-10. Ellos podían jugar, tenían varios escenarios. Pero fue tan catastrófica la oposición, fue tan infantil, tan balurda, tan mediocre, que agarraron un poquito más de lo que obtuvieron. Y además, como pillaron que los adecos se iban a arrodillar, porque ya seguramente lo habían negociado, entonces dijeron: ‘vamos a arrasar con todo’, y se llevaron más de la cuenta. Me sorprendió un poquito en el sentido de que se agarraron más de lo que pensaba…

-¿Y cómo te sentiste en ese momento?

-Me sentí mal, porque sabía que se cumplía algo que nos estaba llevando a una situación de sumisión y de miseria. Me sentí mal, como cuando tienes una enfermedad, vas al médico y te confirma el diagnóstico…

-Pero sí las ves venir mucho antes, entonces…

-Pero es que tampoco hay demasiado mérito en eso: en Venezuela las cosas no están tan ocultas. Lo que pasa es que la población es muy erotómana, muy emocional, entonces se tapan los ojos y no ve. No es que yo tenga mucha lucidez: para ver que te están engañando no hay que ser muy lúcido, pero si uno se tapa los ojos con sus emociones, con lo que quiere que ocurra, con el wishfull thinking, es imposible, no vas a ver. Entonces yo invito a ver aunque duela: escuchar que tu propia gente te engañó, que la persona en la que confiabas te engañó, se burló de ti, te utilizó, eso no es fácil, pero es el primer paso para poder despertar y tener esperanza en una conciencia colectiva que nos guíe a la superación de esta desgracia…

-¿Cómo se siente un filósofo en esta época?

-La filosofía siempre viene en tiempos difíciles o en el malestar. Hay pocos filósofos de la Belle Époque, como Nietszche, después hay filosofía del esplendor, pero, digamos, es en la Grecia, en la Atenas de la decadencia, donde aparece la filosofía. Entonces, bueno: en momentos históricos difíciles, sea porque son ascendentes o descendentes, es cuando es más interesante hacer filosofía, porque hay algo que orientar, a lo que darle sentido.

-¿Es por eso que sigues en Venezuela?

-En parte sí.

-¿Esto puede entenderse como una misión o algo así?

-Me siento útil…

-Gracias, Erik

-A ti.

 

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