RESEÑA: Esplendor de Portugal – António Lobo Antunes

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

De ‘Esplendor de Portugal’, la 13va novela de António Lobo Antunes, se puede decir lo mismo que de la mayoría de sus libros: que se trata, sencillamente, de una obra de arte. Lo que este escritor portugués (inexplicablemente todavía sin un Nobel en su vitrina) ha venido haciendo con la literatura (o de la literatura) es algo digno de ubicarlo en el mismo nivel de los grandes autores universales, y que, no hace falta una bola de cristal para ello, muy seguramente lo pondrá, pasados los años, en la categoría de los clásicos; porque eso, clásicos, es lo que Lobo Antunes escribe: libros inmunes a la corrupción del tiempo y de la muerte, inmortales.

Hablar de historia o trama en sus novelas es siempre un ejercicio complicado, ya que en su estilo (ese dejar fluir la conciencia de sus personajes, sus recuerdos, sus memorias y sus obsesiones) hay más de introspección que de acción. Sin embargo, en este caso bien se podría resumir todo diciendo que el libro va de la decadencia de una familia de colonos portugueses en Angola; una familia que en los mejores tiempos, en aquel esplendor de Portugal (de allí el título), fue a vivir para allá pero que luego, dos generaciones después, con la pérdida de la colonia, pierde también todos sus privilegios.

La estructura del libro hace recordar un poco a la de ‘Mientras Agonizo’, de Faulkner, con sus varios narradores: Isilda, la madre, y sus tres hijos: Carlos, Ruy y Clarisse. De los monólogos de cada uno de ellos está construida la novela, que se encuentra dividida en tres partes, una por cada hijo, quienes alternan sus monólogos con el de su madre. El libro arranca la noche del 24 de diciembre de 1995. Ya para ese entonces los tres hermanos tienen años en una Lisboa a la que no pertenecen, mientras su madre continúa aún en una Angola que ya no reconoce, asediada por la guerra civil. Carlos desde su apartamento, Clarisse desde el suyo, Ruy desde el sanatorio de enfermos mentales en el que se encuentra recluido e Isilda desde la vieja casa donde vivieron, comienzan a recordar, a dejar fluir todo lo que tienen en su mente.

Como todos los libros de Lobo, este tampoco es fácil. Requiere paciencia para poder superar el estupor inicial que produce ese no entender nada de las primeras páginas, y luego bastante atención para no perderse ni salirse de la historia: fragmentada, repleta de saltos en el tiempo y de voces, muchas voces, que a veces entran, salen y se alternan de modo intempestivo. Sin embargo, por recompensa se tiene una historia magnífica, la posibilidad de entrar a la mente, al universo más íntimo de esos personajes, conocerlos a un nivel, con una profundidad, de la que solo la buena literatura permite. Es sencillamente mágico (perdón por la categoría esotérica) lo que sucede en el momento en el que uno logra acceder a la historia y permanecer en ella. Una verdadera experiencia que es capaz de remover los sentidos y tocar la fibra más íntima del lector.

Con respecto a la escritura, bien se puede decir que es poesía en prosa. Son preciosas las imágenes que va creando Lobo con una prodigalidad admirable. El libro está lleno, repleto, de ellas. Y son ellas, precisamente, las que de algún modo ayudan a equilibrar ese pesimismo, esa melancolía y ese desencanto que hay en los personajes, la gran tragedia que es esta historia del esplendor (perdido) de Portugal.

Esplendor de Portugal

Autor: António Lobo Antunes

Fecha: 1997

Páginas: 391

Calificación: 10/10

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