Jonathan Collet: ‘Uno está acostumbrado a negar y en la improvisación siempre hay que decir sí’

Jonathan Collet (@jotylodije) está convencido de que a este país, entre otras cosas, le hace falta gente que haga lo que le apasione. Él tomó esa decisión hace casi diez años y desde ese momento se ha dedicado a las artes escénicas. Luego de comenzar con una compañía en el CELARG y de graduarse en la Escuela de Teatro Musical de Caracas, Jonathan trabajó en un show de improvisación con @yasirijilla, conoció a @lanadiamaria y el destino hizo el resto: tuvo la oportunidad, como invitado, de participar en algunas funciones de Improvisto la temporada pasada y hoy en día ya forma parte del elenco.

En esta entrevista, Collet cuenta cuál es su ritual antes de cada show (en el que a veces incluye algún tipo de meditación), explica qué es lo más difícil a la hora de improvisar y afirma que, “aunque suene muy místico”, ahorita en este país necesitas, a juro, encontrar lo bueno en todo lo malo.

–¿Qué hacías antes de llegar a Improvisto?

–Estoy dedicado al teatro desde el 2009 más o menos. Comencé en una compañía en el CELARG. Estuve 5-6 años ahí y luego me gradué en la Escuela de Teatro Musical de Caracas. En paralelo a eso la improvisación llegó a mi vida. Y, bueno, yo soy como el ‘nuevón’ del grupo ahorita. Llevo nada más esta temporada.

–¿Cómo entraste al elenco?

–Por recomendaciones. Me empezaron a ver mientras estaba en otro show de improvisación, que era Impro Teatro, y allí tuve la oportunidad de trabajar con Yasirijilla y conocer a Nadia. Uno en este medio a fin de cuentas conoce a todo el mundo. La temporada pasada me llamaron como invitado y ahorita me dieron la oportunidad de estar fijo con ellos.

–¿Eres introvertido o extrovertido? 

–Yo soy más salido que una gaveta, más salido que un balcón (risas). Suelo ser más reservado con mi vida privada a veces, pero normalmente en este medio, en el que uno se siente tan cómodo y está tan tranquilo, yo soy más salido que el carrizo.

–¿Se puede aprender a ser cómico, a improvisar?

–Mira, no sé si a ser cómico. Esa es una de las cosas a las que yo siempre le he tenido mucho respeto. Como te digo, yo me formé como actor de teatro, no como comediante ni como improvisador. Y una de las cosas que a mí me parecen más peludas es hacer comedia. De hecho le tengo mucho respeto y mucho miedo a la comedia, pero creo que sí se puede conocer la técnica y ver qué es lo que te funciona. Yo siento que cada quien tiene su humor y tiene como su gancho.

–¿Cómo es tu día a día y cómo es un día de función?

–(Risas) Mi día a día es una locura. Yo también bailo y estoy en un staff de profesores de una escuela. Entonces mi rutina es estar todo el día metido con el arte. Estudio también en las mañanas. Así que en las mañanas voy a clases, luego voy para la escuela, donde me la paso bailando como hasta las 10 de la noche y de ahí a mi casa a lavar ropa, a cocinar, los quehaceres normales del hogar…

Y en un día de función trabajo también a veces. Por ejemplo, los sábados me toca hasta las 3-4 de la tarde y después de ahí a patear calle, a agarrar autobús y llegar para acá (Torreo BOD). Yo soy de los que trato siempre de estar súper temprano porque me gusta estar en las tablas, y eso también lo aprendí como parte de la formación que tuve cuando comencé a hacer teatro: sentir el ambiente y estar con el grupo. Pienso que esos momentos son muy importantes.

Es agotador, pero es divino a fin de cuentas, porque es lo que a uno le hace feliz, y el cuerpo lo agradece.

–¿Tienes algún tipo de ritual prefunción específico?  

–Coye, dependiendo del día. Es decir, sí me gusta calentar mucho el cuerpo, también por el hecho de que tengo formación por la parte de baile y me parece demasiado importante ese aspecto y más en Improvisto, que tienes que estar dinámico porque si te apagas el público simplemente te elimina. Mi ritual normalmente es, como te digo, llegar a las tablas, sentir el ambiente del teatro… Yo soy bien místico con eso. Si me siento como flojo con la voz, de repente caliento un poco esa parte. Si siento algún tipo de molestia, trato de calmarme, de hacer algún tipo de meditación para relajarme. De resto, nada, empezar a compartir con la gente porque yo siento que eso en tarima se nota demasiado.

–¿Qué es lo más difícil a la hora de improvisar?

–Una de las cosas que a mí me pasó cuando comencé a hacer impro es que me empecé a dar cuenta de que uno está acostumbrado a siempre negar y que el principio de la improvisación, por el contrario, es decir siempre: “sí y…”. O sea, es agregar y buscar qué hay más allá. No sé si lo más difícil, pero lo que más se me complicó al principio, y que es lo que normalmente más se le complica a la gente, es precisamente eso: aprender a aceptar y a no negar tanto. Y la escucha: uno aquí siempre tiene que estar conectado y atento, tener los sentidos totalmente abiertos.

–¿Ese “sí y…” es la clave para ir en contra de la sociedad?, que quizás reprime la creatividad…

–No sé si ir en contra. Mas bien creo que la clave está en utilizar esa fuerza a favor de uno, precisamente como un “sí y…”. Utilizar esa negación que te da la sociedad y darle la vuelta a la tortilla.

–¿Qué haces para mejorar día tras día?

–Uno como actor, no sólo como improvisador, tiene una herramienta que para mí es mágica, que es observar. Yo soy burda de freak por la calle y voy observando gente. Yo soy de los que ve a alguien muy particular en la calle y necesita escanearlo, ver por qué es así. Eso te va nutriendo… Ver películas, ver documentales, leer sobre ejercicios o grupos de improvisación afuera del país… En verdad todo te nutre como persona, como ser humano, como improvisador, como actor, como doctor, como lo que sea.

–¿Mejor y peor momento en tarima?

–Hubo una función hace unas semanas que el título era “¿Para qué está el culo, sino para darlo?” y, claro, la gente normalmente se va por lo común, por el chiste tonto, y nosotros le dimos la vuelta y estábamos hablando del culito de las empanadas. Era una fábrica de empanadas y tal… y yo cerré la historia con un: “Mi abuelo siempre lo decía: que el culo está para darlo” y la gente como “¡Wow! ¡Le diste la vuelta!”. Eso fue brutal.

Y uno así nefasto… Berro, no sé. Es que creo que hasta los nefastos uno se los termina disfrutando. Ayer estuve de cabeza en escena como si fuera una mesa y me agarraron de sopita: la mesa no se movía y llegó un punto en que estaba sufriendo y que ‘¡mieeeeeh!’, pero eso es parte del juego.

A lo mejor es una manera hippie y tonta de ver las cosas malas, pero siento que ahorita en este país, aunque suene muy místico, necesitas ver, incluso en lo malo, la parte buena. Porque si no, vamos a agarrarnos todos juntos cantando y nos lanzamos al metro y trancamos este país (risas).

–¿Cuál es tu género favorito de Improvisto y cuál te gusta menos?

–Me gusta demasiado ‘Musical’, también porque tengo formación en ese tipo de teatro, aunque irónicamente antes odiaba los musicales. Y uno que me cuesta mucho más es ‘Relato y Acción’, me da un poquito de pánico. También por el hecho de que tienes en tarima a una persona del público.

Hay muchos géneros que todavía no he jugado, porque es mi primera temporada.

–¿Vives de esto?

–Sí, vivo de esto. Es algo que me hace feliz, que me apasiona. Yo recuerdo siempre a mi papá. Él era médico y decía: “Coño, esta es mi pasión, yo no hago esta vaina por dinero”. Y eso creo que es lo que hace falta muchas veces en este país. A uno lo acostumbran a ‘sal, estudia, haz, haz’. Y es como: No, date el chance de conocer qué carrizo es lo que tu quieres para que la partas, para que si quieres ser el recogecables o el tipo que barre la esquina, la gente no piense ni siquiera en quién le va a barrer la esquina y ya te esté llamando a ti. Eso es lo que debería pasar.

–¿Improvisto en una frase?

–Oportunidad de crecer.

–¿Un hobby?

–Dormir (risas).

–¿Una canción?

–Too Good at Goodbyes, de Sam Smith.

–¿Artista?

–Ahorita a Sam Smith lo tengo en las venas.

–¿Película?

–Noviembre, una película española en formato documental que me cambió la vida. La recomiendo. Véanla. Es brutal.

–¿Serie?

–Friends o Stranger Things.

–¿Actor?

–Will Smith.

–¿Frase?

–Pa’ lante, marica (risas).

–¿Plato de comida?

–Cualquier plato italiano.

–¿Libro?

–El psicoanalista o el Arte de amar, de Erich Fromm.

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