Crónicas de junio

 Del 01 de junio es “Son esbirros”, un texto en el que se cuenta cómo la GNB arremetió de modo feroz contra una multitud de marchistas sentados en la autopista con las manos arriba, y cómo luego, a esos mismos marchistas los emboscó en todas las salidas y les dejó apenas un muro de altura considerable. El escape desesperado y la caída violenta de los manifestantes desde la autopista hasta El Rosal constituyen todavía una imagen difícil de superar. “El terrorista, el muchacho, el rescatista y el periodista” es el relato de un encuentro fortuito que tiene lugar en un banco de la Plaza Altamira, en la que se cruzan cuatro seres que no se han vuelto a ver, cada uno de los cuales constituía un prototipo del manifestante. “Un titán que muere” es quizás el texto más doloroso de todos, ya que narra el momento en el que Neomar Lander era asistido, en la avenida Francisco de Miranda, por los paramédicos. El dolor de sus compañeros, la desesperación de los médicos, la ira de los manifestantes, lo que significó ver morir con un cráter en el pecho a prácticamente un niño, todo está en ese texto. “Los queremos vivos”, también de ese fatídico mes, recoge el grito desesperado de cientos de mujeres en un plantón sabatino cuando en un arranque de ira, obnubilados y frustrados, varios jóvenes de la resistencia se colgaban de las rejas de La Carlota y se metían en la base militar a provocar. Ese mes cierra con “La cámara revolucionaria”, la historia de cómo en una de las últimas marchas las fuerzas represivas emboscaron a un grupo de estudiantes de la USB y los encerraron en un camión cava, en la que se convirtió en una de las fotos más dantescas de la protestas. Todos estos duros textos puedes volver a repasarlos a continuación:

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