Crónicas de julio

Ya en julio la calle había comenzado a apagarse. La enfrió la represión y la congeló la dirigencia. Ese mes arranca con “El niño y el periodista”, un ameno relato nacido del encuentro en una pizzería de Altamira entre un periodista y un menor de edad de la resistencia. “¿Esto se acabó?” es la siguiente crónica, en la que, dada la poca convocatoria y la veloz disolución de una de las últimas marchas, lanzamos al aire la pregunta de si ya había pasado el tiempo de las multitudes. Y una multitud indómita, sin embargo, es la que protagoniza “100 días y mil preguntas”, una crónica escrita desde la tarima en la que la oposición celebró el día 100 de protesta y en la que la gente, a punta de gritos y consignas, la obligó a rectificar la duración del plantón del día siguiente. “Entre tiros y alegría” narra la agridulce jornada del plebiscito del 16J, que fue festiva y cívica, pero que se vio empañada por el asesinato en Catia de una manifestante. Es el mismo contraste que queda de manifiesto en “Historia de dos ciudades”, un texto con título de Dickens que narra lo diferente que se vivió la jornada de paro nacional en el este y en el oeste de Caracas. “Así nació el gobierno paralelo” es el relato del nombramiento del nuevo TSJ por parte de una AN que no pudo sesionar en su hemiciclo sino en la plaza Alfredo Sadel, con los detalles de todo lo que allí se vivió. “Volvió la resistencia” y “Aumenta la resistencia” son las historias de los dos últimos actos duros de calle, llevados a cabo en Bello Campo, y en uno de los cuáles los manifestantes lograron acorralar y someter a la GNB. “Caracas pre-apocalíptica” intenta capturar la respiración de la capital el 29-J, el día antes de la Constituyente. Después de ellas, quedan solo tres crónicas: una sobre un intento de unión del chavismo crítico con la oposición (“Así se consolidó la unidad”), otra sobre “el trancazo que no fue”, y finalmente “Fusilamiento en el puente y otros relatos”, que cuenta los detalles de la última marcha, en la que fusilaron a la prensa. Así cierra este ciclo de duras crónicas de protesta que puedes volver a leer a continuación:

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