Así recordamos a James Joyce

Gran parte de la crítica considera que fue el autor de la mejor novela del siglo pasado. Influencia de grandes literatos y consulta obligada de quien aspire escribir, James Joyce alcanzó la inmortalidad con Ulises, esa larguísima novela de 700 páginas que narra tan sólo un día –24 horas– de la vida de su protagonista y que vino al mundo en medio de escasez de dinero y una creciente censura. La fama de Leopold Bloom, el personaje en cuestión, es tal, que desde 1954 cada 16 de junio se celebra el ‘Bloomsday’, una fecha para recordarlo tanto a él como a toda la obra de su creador. Metódico y riguroso, Joyce fue experto en retratar la naturaleza humana a través de sus protagonistas. Entre borracheras y momentos de lucidez, James sacaba su inspiración casi siempre de su Dublín natal, territorio del que extrajo personajes y ambientes que abarcaron gran parte de su narrativa. Y aunque por ello haya sido considerado un escritor regionalista, el alcance de su obra no pudo ser más global. Según Borges, Joyce fue el primer gran escritor de su tiempo y en Ulises se encuentran pasajes que le compiten a los párrafos más ilustres de Shakespeare. Mientras lidiaba con sus problemas oculares –hasta 13 intervenciones quirúrgicas tuvo que hacerse–, publicó poesía, teatro, ensayos y novelas hasta que murió en 1941. Hoy, a 136 años de su nacimiento, aprovechamos para recordarlo y cambiar un poco de tema.

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