Apuñalan a médico en el Luis Razzetti de Barcelona

“A los médicos prácticamente nos botan del país”. La frase, dicha por una joven médico venezolana que ahora trabaja en Chile, sirvió ayer de titular de apertura de la edición dominical de ‘El Nacional’ y resuena hoy con más fuerza tras lo acontecido en la mañana en el Hospital Luis Razzetti de Barcelona: Pedro Quijada (27), médico cirujano y estudiante de primer año de Ginecología, fue apuñalado a las 6:30 AM en la puerta del Hospital cuando llegaba a tomar su guardia. Los delincuentes, un par de motorizados que pretendían despojarlo de sus pertenencias, lo hirieron dos veces con un cuchillo en el abdomen y en el tórax, con la fortuna para él de que las heridas no fueron lo suficientemente profundas como para perforar ninguna cavidad. De haber sido el caso, Quijada no habría podido ser atendido en su propio hospital: “No hubiésemos podido darle ni siquiera a él, miembro de nuestro cuerpo de residente, tratamiento quirúrgico. Teniendo los conocimientos y la infraestructura, no hubiésemos podido operarlo porque no hay anestésicos en el Hospital. Pudo haber muerto en nuestras manos como tanta gente”, se lamentó Oscar Nava, presidente de la Sociedad de Médicos y Residentes del Razzetti. El hecho motivó una protesta frente al nosocomio por parte de los médicos y del personal, para exigir condiciones mínimas. Mientras ésta ocurría, a otra doctora, Beverly Bruzual, la despojaban de sus pertenencias a punta de pistola en el estacionamiento del Razzetti. “Prácticamente nos botan del país”, dijo la médico que se fue a Chile y cómo no darle razón: aparte de jugarse la vida (literal) cada vez que van a su lugar del trabajo, no tienen insumos para atender a los pacientes y ganan un sueldo miserable (800.000 BsF -$3,68- es lo cobra mensualmente un residente de post-grado). De allí que, según cifras de la Federación Médica de Venezuela, 22.000 médicos de hayan ido a otros países, que no invirtieron ni un céntimo por su formación pero que ahora se ven beneficiados con sus conocimientos. He allí parte del legado del hombre que los botó y que, ironías de la vida, murió mal atendido por médicos extranjeros, dicen que un día como hoy.

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