Los fantasmas del consulado

La plaza Urquianona de Barcelona no es, por sí misma, un sitio de interés turístico. Se trata más bien de una construcción menor, que data de 1857 y debe su nombre a un obispo. Tiene una fuente de bronce, la del chico de los cántaros (del noi dels cantirs, en catalán) y una parada de metro, Urquianoa, en la que confluyen dos líneas (la 1 y la 4), que le dan, ellas sí, vida y utilidad, y la convierten en un punto neurálgico en el que inician o finalizan su itinerario muchos de los que van al centro histórico de la ciudad condal. Para el peatón corriente o el turista medio el edificio número 6 pasará siempre desapercibido: es una construcción más de tantas, con fachada de vidrio, y unos pocos pisos. Sólo el que se detenga y vea con atención su azotea se topará con una ondeante bandera tricolor de 8 estrellas, que señala que allí, en el sexto piso del edificio seis, en la oficina 6A, se encuentra ubicado el Consulado de la República Bolivariana Venezuela en Barcelona, uno de los cinco que hay en toda España. Hasta allí, salvo la notable coincidencia de los tres seis que hay en la dirección (Plaza Urquinaona Nº 6, piso 6, Oficina 6A), combinación que el Apocalipsis bautizó como la señal de la bestia, no habría nada raro. Hasta allí. Pero si el peatón decide, por mera curiosidad, sacar su teléfono y meterse en la página web del Consulado, se hallará, ahí sí, con una cosa bastante extraña: no hay, no están, no aparecen por ningún lado, los nombres de los funcionarios consulares. Un número de teléfono, uno de fax y una dirección de correo. Esa es toda la información que hay. ¿Es que lo dirige acaso un fantasma? ¿Es que hay espíritus en vez de personas? No. El misterio de la oficina 6A del número 6 de la Plaza Urquianona es mucho menos esotérico y más terrenal, y todo apunta a que tiene que ver con ese vicio execrable llamado nepotismo que tanto practicaron José Antonio y José Tadeo, los hermanos Monagas, esos a los que la revolución está dejando como niños de pecho. ¿Quiénes son, qué vida llevan y qué vínculos tienen con altos jerarcas los fantasmas del Consulado de Barcelona? Pronto, muy pronto, lo develaremos.

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