Las bolichicas

En la noche más linda del año no cualquiera puede triunfar, ni ser coronada Miss Venezuela. El precio por llevar la corona, o, incluso, por participar, puede implicar tener que hacer un pacto con el diablo o, mejor dicho, con sus hijos: los de la revolución, de cuyas arcas proviene ahora el dinero de la eterna financiación (para cirugías, vestidos, y arreglos) que siempre han tenido que costear las misses por caminos verdes, hoy rojos. Fue Annarella Bono, ex miss, ex ahijada de Chávez (estuvo casada con Rubén Morales, quien fuera edecán del único inmortal que se murió y hoy es presidente de Sudebán), que, harta de ser la única señalada, develó que en la regleta roja hay varias reinas enchufadas. Especialmente a través de la “Fundación Diego Salazar”, que bajo un barniz filantrópico -“asegurar que la mayor cantidad de niños cuente con las condiciones y recursos adecuados para crecer sanamente”- escondía una gran trama de corrupción. Hoy detenido por blanqueo de capitales en Andorra, Diego Salazar, Dieguito, primo de Rafael Ramírez, pasó de vendedor de seguros sin estudios a excéntrico millonario de gustos caros revelados por ‘La Nación’ de Buenos Aires: anfitrión de fiestas con champagne de €800, propietario de un edificio en Campo Alegre, cliente exclusivo del Burj Al Arab (el famoso hotel siete estrellas de Dubai), fundador de una orquesta de salsa de 100 músicos -pagados todos en dólares- y generoso cortejante –lo suyo era regalar Rolex a cada miss que contrataba-, tenía como presidenta de su “fundación” a Zoraya Villarreal, finalista del Miss Venezuela 1995. Es, sin embargo, Claudia Suárez, la primera finalista del Miss Venezuela 2006, la que está relacionada con él en actividades delictivas: contratada como modelo para hacer lobby con empresarios extranjeros, el nombre de la animadora de Globovisión aparece en una investigación de ‘El Pais’ que la señala como depositante de $1 millón en el Banco de Andorra. Y no son las únicas. Son apenas la punta de un iceberg que amenaza con hundir a la institución más frívola -pero institución al fin- de Venezuela, cuya suspensión temporal fue anunciada ayer.

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