La chilena de Cristiano Ronaldo: el ego también hace genialidades

 “Cuando se dispone a cobrar un tiro libre, el delantero da pasos con teatral escuela; luego se detiene con las piernas abiertas en compás, en una pose que se le olvidó ensayar a Apolo”, escribió una vez el cronista mexicano Juan Villoro sobre Cristiano Ronaldo. Al futbolista portugués más egocéntrico de la historia no le bastaba con ser el máximo goleador de la Champions League (119 por ahora), tampoco con ser el único en marcar en 10 partidos consecutivos (la cifra puede aumentar), sino que tenía que elevarse 2.38 metros sobre el césped para hacer un gol acrobático que sería aplaudido hasta por los aficionados rivales. A quien pensaba que sólo podía causar en sus contendientes envidia por –según sus palabras– ser rico, guapo y buen jugador, se le erizó la piel tras marcar de chilena el 2-0 en casa de la Juventus en el partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones. “El aplauso [de la afición de la Juve] fue un momento increíble, gracias. Nunca me había pasado esto ni de lejos en mi carrera”. El narcisismo y personalidad de Cristiano enceguece, nubla y enfurece a quienes están más pendientes de defender a su ‘messías’ futbolístico que de disfrutar del deporte: “Poco importa que se adore en el espejo o dedique su tiempo libre a acariciar cachorros”, decía Villoro. Que la Juventus y el Real Madrid se enfrentaran en una estancia decisiva de Champions ya bastaba para abrir portadas en diarios deportivos. Que el visitante ganara 3-0 haría que el tema fuera vigente entre amigos toda la semana. Que Cristiano marcara de chilena bordaría en una lámina de ‘adamantium‘ su nombre en todos los capítulos de un libro trepidante que se llama fútbol.

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