La confesión de Arreaza

Jorge Arreaza, Ministro de Relaciones Exteriores, hizo ‘mea culpa’. Susurrado y entre íntimos, pero ‘mea culpa’. Se confesó y reconoció que el servicio de exteriores venezolano se encuentra absolutamente desprofesionalizado. Pero lo escuchó –y lo contó– un periodista: Pedro Pablo Peñaloza, quien filtró para Runrunes un análisis –examen de conciencia– firmado por el ex yerno del único inmortal que se murió en el que de modo muy soterrado –pero indubitable– apunta a Nicolás Maduro como el gran responsable de ese proceso de desprofesionalización de la Cancillería. Según la cronología que hace Arreaza, “en los años posteriores [al primer quinquenio de Chávez] el número de funcionarios diplomáticos fue mermando y (…) se le asignó a personal contratado el cumplimiento de estas delicadas tareas, sin que mediara un necesario proceso de selección o capacitación”. Tanto así que, siempre según Arreaza, “desde 2005 [la gestión de Maduro en Cancillería fue de 2006 a 2013] no se ha llamado a otro concurso público de oposición, a pesar del inusitado aumento de las tareas que ha asumido el MPPRE”. De allí que, según sus números, sólo haya en la actualidad 150 diplomáticos de carrera, 73 de los cuáles están en servicio interno y sólo 4 como embajadores. ¿Y el resto de los embajadores y cónsules? Son fruto de lo que Arreaza llama “desfavorable práctica (…) de contratación de personal de forma desarticulada”. O no tanto. Porque articulación, llevamos varios martes escribiendo sobre ellos, la ha habido: la del apellido. Y tómense los Bracho (familia política del Magistrado Calixto Ortega) como ejemplo: la hijastra, Nathalie Chiquinquirá Bracho, es Cónsul en Barcelona; el cuñado, José Gregorio Bracho, Embajador en Turquía; la esposa del cuñado, Sara Elena de Bracho, Agregada Cultural de la Embajada de Venezuela en Turquía; y la prima política, Tatiana Bracho, Cónsul General en Turquía. ¿Tomará Arreaza alguna medida para sanear el servicio de exteriores o lo suyo será escandalito de opereta? Cuando veamos fuera a los Bracho y a otros toderos con apellido lo sabremos y creeremos.

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