De cuando Díaz Rangel apoyó a Carmona en abril de 2002

Vaca sagrada del periodismo izquierdista, profesor estrella de la UCV, director de su Escuela de Comunicación Social, autor de una infinidad de libros, hacedor de periódicos moderados y también de panfletos vomitivos. De joven rebelde y de mayor servil. Hombre de un solo peinado y mil caras, Eleazar Díaz Rangel ha sabido, como el camaleón, cambiar de color y camuflarse cuando la situación lo amerita. Y en eso no le gana nadie. Siempre guabinoso y resbaladizo, nunca categórico, prudente hasta el aburrimiento, afable y dialogante en todo momento, de los que dicen ‘sí pero no’ y que son leales hasta que dejan de serlo, fue uno de los primeros en saltar la talanquera en abril de 2002. Suya es la  frase más entusiasta de apoyo al gobierno de Carmona de todas las que se pronunciaron tras su toma de posesión: “La mayoría del país recibió complacida la formación de un nuevo gobierno presidido por Pedro Carmona Estanga”. Con ella arrancaba el editorial de ‘Últimas Noticias’ del 13 de abril de 2002, firmado por él. Es un texto revelador, que lo retrata de cuerpo entero. Chavista y revolucionario hasta el día anterior, aquella mañana ya llamaba presidente a Carmona, criticaba al Comandante Eterno –“una de las justas críticas formuladas al gobierno de Chávez fue precisamente su poca voluntad de diálogo no obstante las promesas hechas”–, describía de modo nada bonito la situación de Venezuela durante su gobierno –“un país que ha estado lleno de pugnacidades, que se ha caracterizado por la confrontación en todos los campos, que ha estado dividido, lleno de angustias e incertidumbres”–, objetaba apenas con guantes de seda el decreto de Carmona –“¿Era necesario tanto poder? ¿No fue ésa otra de las críticas que se hicieron al gobierno de Chávez?”– y con la misma blandura se refería a las detenciones de Tarek William Saab y Rodríguez Chacín –“quiero suponer que se trata de excesos y que serán erradicados (…) ojo con hacer una práctica común estas extralimitaciones”. A los dos días, el 15 de abril, con Chávez de regreso, titulaba su editorial “El golpe de Estado” y describía al-que-según-él-había-sido un-gobierno-recibido-por-una-mayoría-complacida como “una pesadilla, afortunadamente por sólo 24 horas”. Las mismas que él tardó, tal día como hoy, en cambiar de opinión.

Deja tu comentario

You May Also Like