¿Y los Derechos Humanos, Tarek?

La detención del dueño de Dólar Pro, anunciada ayer por el (f) Fiscal, no fue tan normal como la quiso hacer parecer, sino que siguió el guion de unos ejecutantes con máster en criminalidad. Carlos Eduardo Marrón Colmenares, presidente de una de las tantas páginas que tasaba el precio del dólar paralelo, residía en Estados Unidos y desde allí había registrado el portal web. Alejado de la (in)justicia venezolana, parecía fuera de peligro, pero se equivocaba. Según relató el periodista Alberto Rodríguez, la detención de Marrón Colmenares, abogado de 40 años, fue ejecutada bajo los cánones de la mafia: la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) secuestró a su padre simulando ser hampa común. Todo sucedió mientras el señor caminaba por el sector Valle Arriba, en Caracas, y un hombre se bajó de un carro y lo raptó. Lo siguiente fueron tácticas premeditadas que funcionaron a la perfección. Los secuestradores del DGCIM –que se hacían pasar por hampa común– llamaron al presidente de Dólar Pro y lo amenazaron: si no regresaba al país “para gestionar la liberación”, su padre sería asesinado. Estremecido por la noticia, compró rápidamente un asiento en el vuelo de Laser con ruta Miami-Caracas. Apenas llegó a Maiquetía, “fue capturado inmediatamente por funcionarios del DGCIM”. La detención, anunciada por el (f) Fiscal Tarek William Saab –que salió en plan de protector de la economía venezolana–, fue, en rigor, un proceso criminal de secuestro y extorsión. Quien será imputado por “delito de legitimación de capitales, difusión de información falsa con el tipo de tasa cambiaria y asociación para delinquir” nunca imagino hasta en donde es capaz de llegar la revolución. La radicalización es un hecho, ésta es la realidad: ¡Señores, estamos en dictadura!

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