Así recordamos a José Ortega y Gasset

Al filósofo español con mayor notoriedad del siglo XX no sólo se le reconoce por ser un notable intelectual, sino que también se le aplaude su capacidad para comunicar un mensaje accesible para las masas. Y es que José Ortega y Gasset (nacido un día como hoy, pero en 1883) quiso –por encima de todas las cosas– que sus enseñanzas llegarán: “La claridad es la cortesía del filósofo”. En las aulas de Letras, Filosofía y Comunicación Social es imposible que este nombre pase desapercibido, pues de su pensamiento se desprende una corriente imprescindible para la academia. Ortega, quien estudió en España y Alemania, tomó aspectos del realismo clásico y del subjetivismo moderno para crear el raciovitalismo. De esta manera, integró razón y vida; es decir, el ser pensante y el mundo pensado. Pese a que son dos posiciones que se mantienen aisladas, para Ortega es distinto: la realidad primera es la coexistencia del yo y del mundo. Sumergido en la España del siglo XX, pero con la fortuna de haber vivido en Alemania, logró comprender el desfase cultural y científico de su país en comparación al resto de Europa, por lo que tuvo una notable vocación pedagógica. Para él, lo que tenía que tener España para mejorar (y seguramente toda Latinoamérica en la actualidad) era disciplina, un método y raciocinio. Intelectual multidisciplinario, se formó durante su juventud en ambientes en donde se respiraba mucha política y periodismo. El legado de Ortega y Gasset no se puede resumir a unos premios de periodismo que llevan su nombre, sino que su obra logró trascender hasta nuestros días.

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