Malas noticias: la hiperinflación avanza más rápido de lo esperado

Si las proyecciones se cumplen, como todo parece indicar que lo harán, julio de 2018 será en Venezuela un mes record: ése en el que alcanzaremos el trágico honor de ser el país con la peor cifra de inflación de toda la historia de América Latina. Así de sencillo. En un continente que a lo largo de su existencia no se ha caracterizado precisamente por los aciertos económicos, y en el que se han vivido episodios verdaderamente graves y dramáticos, la Venezuela revolucionaria está a punto de ser coronada (o enterrada) como la víctima de la peor hiperinflación de la historia. Ríanse ustedes de la Argentina del 89 con su 1.470%; del Perú del 88 con su 3.564%; o de la Bolivia del 85 con su 11.750%. Todos ellos quedarán como niños de pecho al lado de lo que nosotros vamos a hacer en apenas dos meses: superar a la Nicaragua de 1989, que en ese año trágico marcó 23.710% para ubicarse así como la peor inflación de la historia del continente. Tras casi 30 años, esta catástrofe macroeconómica llamada revolución bolivariana le va a quitar el puesto, de acuerdo con los cálculos del economista y diputado José Guerra. “Al ritmo que lleva la hiperinflación en Venezuela, con 13.779 por ciento anualizada en abril de 2018, es muy probable que ya en julio ocupamos el deshonroso primer lugar que todavía ocupa Nicaragua”, explicó Guerra en twitter. Y es que, desafortunadamente, la hiperinflación venezolana está resultando ser más agresiva y violenta de lo que se esperaba: del 4.966% que se registraba a finales de febrero hemos saltado, en apenas dos meses, a ese 13.779% mencionado anteriormente. Es por ello que de acuerdo con los cálculos de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, 2018 podría cerrar con una inflación acumulada de 904.453%, una cifra difícil de creer, de pronunciar y, sobre todo, de vivir, porque significará la descapitalización, empobrecimiento y ruina brutal de una parte considerable de la población.

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