¿Debe pasar algo el 21M?

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Es tan predecible que hasta da fastidio escribir sobre eso. Pero es necesario. Porque en una semana estaremos en el día después, que será día de reproches. Ahí estarán Falcón y Francisquito Rodríguez en rueda de prensa con corresponsales extranjeros, lamentándose por la oportunidad histórica perdida, descartando la pregunta del fraude y culpando por entero a la abstención, porque ‘si la gente no votó, ¿qué vamos nosotros a poder reclamar nada?’. Allí estarán en las redes Carlos Raúl y Mires, Zeus tronantes los dos, botando rayos contra todos aquellos (‘¡bravo campeones!’) que no votamos y permitimos la reelección del dictador. Saldrá Luis Vicente cambiando su ‘sí pero no’ de los días anteriores por un ‘no pero sí’ e intentando sembrar la duda de ‘¿qué hubiera pasado si…?’. Y ante el hecho incontrovertible de que todo siguió igual y no pasó nada, entonces algunos vacilarán y comenzarán a replantearse lo que hicieron y si de verdad no fue un error abstenerse. Y no. No lo es ahorita ni lo será en una semana. El error, el verdadero, está en esperar que en una parodia de elecciones suceda algo que no sea la reelección del dictador. En esa esperanza falsa, en ese supuesto errado, es donde se funda la falacia con la que los sabios de Falcón buscarán azotar el próximo lunes a los que no votamos: en que ese día debía pasar algo. Y nada más falso. Estamos en dictadura y sólo pasará algo cuando un actor de mayor fuerza le quite el poder. ¿Somos los ciudadanos ese actor de mayor fuerza que puede hacerlo? No. ¿Son unas elecciones organizadas por la dictadura, bajo sus propias reglas y control, el medio para hacerlo? Tampoco. ¿Debería entonces pasar algo el 21M? Definitivamente no. Es y será, sencillamente, un día más en dictadura: miserable, pobre e infame.

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