Un día de la madre en revolución

Ni parto humanizado ni bono de embarazada: el régimen no protege a las madres ni a los hijos, más bien los condena a realizar acciones desesperadas, inhumanas. Los 700 mil bolívares de dádivas que regala el único presidente obrero que no trabaja alcanzan, a lo sumo, para un tercio de leche de fórmula. Un día de la madre en revolución no es normal. Y es que abandonado detrás de la Iglesia de la Candelaria, entre las esquinas de Candilito a Urapal, un recién nacido fue hallado por funcionarios de la PNB la tarde de este domingo según publicó el periodistas Román Camacho. No es la primera vez que pasa. En marzo, un bebé -que todavía tenía el cordón umbilical- fue encontrado dentro de un bolso debajo de los asientos de un tren del Metro. El año pasado apareció uno en una caja y otro en el baño de un mercado. Y, como éstos, muchos otros más. La anormalidad se apodera de un país en el que lo extraordinario se convierte en indiferente. El rayo madurizador no es otra cosa que la capacidad del régimen de destruir cualquier vestigio de desarrollo y moralidad. Pese a todo, la criatura hallada ayer no tardó en recibir vestimenta y comida. Incluso, una familia se encargará de su cuidado hasta que encuentren adoptiva. A los hijos nacidos en revolución no sólo les hace falta comida, sino que también -a veces- madres.

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