China deshaucia a Venezuela

Si no hay ‘leal’ no hay ‘lopa’, y si no hay dinero tampoco crédito. China, que junto con Rusia fue uno de los pilares financieros de la revolución, ha cerrado el grifo crediticio con el que tan desprendidamente había regado Venezuela en los años anteriores, ante la constatación de un hecho incontrovertible: el país está quebrado y no tiene cómo pagar todo lo que debe, que es mucho. Y como sucede con el amor, según el viejo refrán, lo mismo pasa con las alianzas internacionales: se van con el dinero. Y los asiáticos, muy comunistas del discurso para afuera, son delicadísimos de la cartera para adentro. De allí, pues, que hayan decidido dejar de darle oxígeno crediticio a la agonizante economía venezolana. Nos hemos tenido que enterar por la prensa extranjera –porque la revolución, ya se sabe, no rinde cuentas del dinero público–, pero desde el año pasado no entra a Venezuela un dólar proveniente de China: atrás quedaron, enterrados definitivamente, los tiempos en los que del país asiático llegaban préstamos de diez cifras y nueve ceros que servían para todo, especialmente salvar a última hora a la revolución de sus acreedores y seguir permitiendo que derrochara. Lo que tenemos ahora es una deuda gigante -62.200 millones de dólares en cifras brutas- que los chinos no ven manera de que se pague en lo inmediato, razón por la cual han decidido dejarla como está para que no crezca más. ¿Qué significa esto? Para decirlo en términos médicos: que Venezuela ha sido desahuciada, incluso, por su médico de cabecera. La clave la da Margaret Myer, directora del programa interamericano de dialogo China-Latinoamérica, quien le explicó a ‘El País’ que “[China] tenían ciertas esperanzas de que (…) podría ayudar a resolver la situación en el país o al menos mantener el ‘statu quo’. Sin embargo, no ha sido el caso. Desde 2016 y especialmente 2017, se han dado cuenta de que la mejor opción es simplemente esperar y ver cómo se resuelve la situación”. Entiéndase: que fracasó en su empeño de ‘salvar’ o al menos ‘mantener’ una revolución amiga en América Latina y luego de echar números ha decidido darle el ‘réquiem’.

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