El régimen se burla de nuestros enfermos

Foto: AFP

Las palabras no alcanzan para describir la situación que padece Elizabeth Salazar. Desde que le diagnosticaron el cáncer ductal de mamá hace ocho meses, Elizabeth debió asistir a 10 sesiones de quimioterapia, pero no le han administrado ninguna. No es negligencia ni tampoco voluntad, es la falta de insumos que tiene en terapia intensiva al sector salud en Venezuela. A la enfermedad no le interesan colores políticos ni ideologías antiimperialistas, si no se trata oportunamente, puede que sea demasiado tarde para el afectado. A las afueras del Ministerio de Salud pacientes aclamaron a gritos lo que el servicio público de redes sociales trata de solventar, pero que no se da abasto: la cantidad de necesitados es gigante y el acceso a medicamentos y tratamientos por la vía pública es imposible. Salazar, de 63 años, no temió en mostrar su seno para responsabilizar al régimen de su estado: “Yo soy una de las tantas personas que sufre la emergencia humanitaria compleja, no me quiero morir, yo quiero vivir. Pero en ningún lugar hay tratamiento para el cáncer y nunca he contado con el tratamiento, ni siquiera un paliativo para el dolor me han brindado. He tenido que ir de un sitio a otro para conseguir uno de los calmantes. Ahora me dicen que no existe la quimioterapia en el país. Esa respuesta por parte de las autoridades es irresponsable y me aterra saber que esta es una sentencia de muerte”. Hace más de cuatro años, los tratamientos de alto costo podían ser costeados por el IVSS, pero el deterioro del sector arriesga la vida de venezolanos. La ONG Codevida publicó datos demoledores: a partir el 03 de diciembre de 2017, tres mil personas con VIH han muerto por ausencia de antirretrovirales mientras que la suspensión de trasplantes (desde hace un año) dejó a cinco mil personas en espera. El régimen tiene ante sí una emergencia humanitaria que no puede parapetear eliminando tres ceros.

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