Adiós, Ruperta

Foto: Los Benjamins

En notable estado de desnutrición, el ícono del Zoológico de Caricuao falleció a medianoche del lunes a los 48 años de edad: la elefanta Ruperta, que llegó a los seis años de edad, fue durante décadas una atracción sin parangón dentro de la urbe capitalina. Un animal aparentemente exclusivo para los programas de Animal Planet era posible para los niños en Caracas. Y es que Ruperta permanece en la memoria colectiva de aquellos caraqueños que visitaron un zoológico que generaba admiración y no tristeza (como ahora). Hace un año, el mundo conoció el grave estado de Ruperta, que sólo comía auyama y lechosa y no alcanzaba a ingerir los 150 kilogramos diarios que necesitaba. Es por ello que grupos proteccionistas de Brasil se ofrecieron a prestar ayuda no sólo a ella, sino que a todos los animales que allí permanecen y están en un estado similar a la difunta elefanta; sin embargo, el régimen se negó. Ante la noticia de su partida, el ministro de ecosocialismo y aguas (¿?), Ramón Velásquez, comunicó a través de Twitter un mensaje en el que exime al Gobierno de toda culpa: “(…) recordemos que estos animales en cautiverio tiene un promedio de vida de 17 años; sin embargo, Ruperta vivió 48 años, quiere decir recibió todos los cuidados para prolongar su existencia”. Bien es cierto que el paquidermo de Caricuao estaba en estado senil, pero es inadmisible en las condiciones en las que se encontraba un animal que hasta hace dos años presentaba buena salud. Dos caídas (la última hace pocos días según el periodista Román Camacho), confirman la debilidad que presentaba Ruperta. Sus últimos años son un reflejo de un régimen que no se preocupa por enfermos y mucho menos por animales.

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