RESEÑA: “Mientras agonizo” – William Faulkner

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

Mientras agonizo’ es el punto de equilibrio en el que el Faulkner más talentoso y experimental logra hacerse entender sin desmedro alguno de su genio. A diferencia de ‘El sonido y la furia’, obra maestra sin duda, pero difícil, intrincada y a veces incomprensible, ‘Mientras agonizo’ se entiende y disfruta más fácilmente, con todo y sus 15 narradores y un flujo de conciencia tan caudaloso como el Nilo en marzo.

La historia, en principio, es bastante simple: una familia, los Budren, sureña, rural, humilde y de palabra, como buena parte de las familias de Faulkner, debe hacer un largo viaje para cumplir con el último deseo de la madre, quien pidió ser enterrada en su condado de origen. A partir de ese argumento tan sencillo, el Nobel estadounidense escribe una señora novela tanto en la forma –técnica– como el fondo –lo narrado–.

La novela está dividida en 59 capítulos en los que 15 narradores se alternan para contarnos lo que pasa. Cada capítulo se corresponde con el monólogo interior de un personaje, cuyo nombre aparece al inicio. Por la estructura, precisamente, la novela se puede comparar a un rompecabezas en el que piezas aisladas y deformes terminan dando lugar a algo comprensible y con sentido. Es a medida que uno va leyendo –¿o sería mejor decir escuchando?– a cada personaje, que uno se va enterando quién es y quién y qué es lo que sucede. La tarea al principio resulta compleja, ya que todos hablan sin presentarse, solo con su nombre, y es a partir de lo que dicen que uno debe inferir de quién se trata y qué papel ocupa en la familia y la historia. Pero eso no es todo, ya que al tratarse de monólogos interiores, las visiones son todas subjetivas, y hay pensamientos, ideas y hasta opiniones sostenidas por los personajes, que no necesariamente se corresponden con la realidad y fácilmente pueden ser desmentidas en el capítulo siguiente por otro personaje. ¿Dónde está entonces la verdad de lo humano? Esa parece ser una de las preguntas que nos deja de regalito Faulkner.

Una vez entendido y aceptado que son esas las condiciones del juego que el autor nos propone –y ello no se lleva muchas páginas tampoco: el truco se le agarra fácil–, la lectura se disfruta enormemente, ya que poco a poco se van atando cabos, haciendo conexiones, descubriendo cosas y teniendo epifanías. Sí, es una novela ‘epifánica’, si se me permite, en la que constantemente a uno se le van revelando cosas que conectadas con otras de capítulos anteriores le van dando sentido a la historia. Una delicia de lectura.

Aunque el argumento es sencillo y todo transcurre en poco más de una semana, la fuerza de esta narración se encuentra en los personajes, sus mundos interiores y sus relaciones. Son Personajes con mayúscula. No todos fuertes, pero sí complejos. Graves en su mayoría. Familia, casi todos. Con sus secretos, culpas, heridas, rencores y demonios, que con la muerte de la madre se desatan. Todo un maestro Faulkner para retratar la condición humana con todas sus miserias, y sobre todo a ese hombre del sur tan particular.

Para quien busque literatura de verdad, para quien quiera leer una obra maestra, ‘Mientras agonizo’ es una opción infalible.

Mientras agonizo

Autor: William Faulkner

Páginas: 185

Fecha: 1930

Calificación: 10 / 10

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