El quiosco que se fue

FOTO: Luis Morillo

 Enmarcado en el plan destruye el país y culpa al Imperio, la Alcaldía de Caracas decidió arbitrariamente remover quioscos de las avenidas Urdaneta, Universidad, Baralt, Sucre y Francisco Solano en Caracas. El argumento oficial dice que necesitan el espacio para rehabilitar las aceras; sin embargo, no se le comunicó a los quiosqueros oportunamente. Si la crisis de efectivo no fue suficiente para poner en jaque a los comerciantes, la última decisión los deja a la deriva por un tiempo indeterminado que, en clave revolución, podría ser para siempre. Según la cifra que maneja el portal crónica.uno, 500 personas son las afectadas por la ejecución de este proyecto. De esta manera arrebatada, es que a quiosqueros de Caracas sólo les quedó observar como su puesto de trabajo era removido como carga pesada por maquinaria de construcción. Más allá del cigarro y el periódico, un quiosco tiene un valor patrimonial que un gps jamás podrá tener. Y es que quien no se paró en una esquina a preguntar una dirección a un quiosquero, que tire la primera piedra. Son ellos los que conocen no sólo el olor de las calles, sino las historias de la ciudad. Dos quioscos podían convivir en la misma cuadra sin estorbarse, incluso ofreciendo la misma mercancía. Que la rehabilitación de aceras era necesaria, no es motivo suficiente para despachar de su trabajo a un trabajador que no hace más que maromas para poder mantenerse en una economía en crisis.

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