Ezequiel Abdala: “OJO se parece al medio que yo hubiese querido hacer”

Ezequiel Abdala es una persona de costumbres. Y es que si postergó su ingreso como editor de la Revista OJO, una vez adentro no quiso irse hasta que las circunstancias lo abrumaron: “Yo no quería ser editor, quería seguir siendo periodista porque estaba muy cómodo en Hoy Qué Hay. Postergué muchísimo mi entrada porque sabía que iba a significar un cambio en la dinámica de trabajo. Ya no iba a tener tanta calle porque era un cargo que requería un poco menos de calle”. Pese a que tenía el rol asignado, en un principio no lo asumió a tiempo completo: “Me inventé una organización en la que éramos tres editores para evitar que eso [el cargo de editor] recayera sobre mí”.

La llegada de Ezequiel como editor a la Revista fue en el epílogo de la era impresa y el inicio de la digital. Si pensó que su estadía como editor sería breve, pues se equivocó. Cuando se acabó la edición impresa, hubo una reunión con la directiva en la que Eze –como le dicen sus conocidos–pensó que sería la última. “Entonces, ¿qué vamos a hacer?”, fue una pregunta que surgió en la reunión y se contestó con la misma contundencia con la que las madres mandan a sus hijos al colegio: “Periodismo”. A partir de aquella sentencia, en OJO se comunicó lo que en la mayoría de los medios se callaba por la censura. “Construimos de la nada algo que no existía. Fue a Vero [Verónica Ruiz del Vizo] a quien se le ocurrió el hashtag ‘Jóvenes Informados’”.

Desde España, su nueva residencia, recordará a OJO como un medio que –incluso antes de su llegada– siempre le gustó: “OJO se parece al medio que yo hubiese querido hacer”. Y es que allí tuvo licencia para innovar. Una edición de deportes para una revista cultura era disruptivo; sin embargo, el enfoque logró combatir los estereotipos y “poner letra –y de la buena– al deporte”, como escribió en aquel editorial de la edición 27.

Ser editor no lo condenó de forma exclusiva a la oficina, también pudo sentir la adrenalina que se experimentó en la ola de protestas de 2017. En la calle, junto a los manifestantes y represores, descubrió otra parte del periodismo. Fue bajo una lluvia de bombas lacrimógenas, persecuciones en moto y detonaciones de perdigones que Eze realizó uno sus textos (emocionalmente) más difíciles de escribir: Un titán que muere, por ejemplo. “Me tocó a mí ver a Neomar Lander morirse prácticamente a mis pies. Ese día horrible lo recuerdo muy claro. Esa imagen de Neomar [de 17 años] con un cráter gigante en el pecho, los médicos intentando revivirlo y la gente gritando de horror hace que se erice mi piel cada vez que leía la nota”

Periodismo de oficina, de calle, cultural, contestón, irreverente y con valores resumen una etapa inolvidable para él: “OJO me ha dado casi que todas las satisfacciones periodísticas que he querido”.

La nostalgia de partir le invade en un momento en el que se siente derrotado por la situación. Si bien sabe que de él no dependía la continuidad del régimen, le hubiese gustado irse cuando Nicolás Maduro cayera. “Me hubiera encantado irme de Venezuela con Maduro afuera. Me hubiera encantado ser testigo de la caída de Maduro y haber vivido todo esto”.

Despedirse de una manera tan abrupta no es lo que le hubiese encantado, pero sí la que le tocaba. “Mi ida de aquí no estaba en principios en mis planes, pero que haya sido una cosa tan intempestiva (para mí) ha sido una derrota. No ha sido una derrota mía como tal porque yo no podía tumbar el Gobierno, sino una derrota de todos los venezolanos”.

Aunque siente que “la película –para él– terminó y ganaron los malos” se reconforta saber que todavía hay gente buena: “Creo que se queda un equipo talentosísimo”, por lo que le pide al nuevo editor dos cosas: “Que se siga metiendo en la candela y que aproveche, y exprima muchísimo más, al equipo”.

En su entrevista de despedida, Ezequiel también tiene palabras para los lectores: “Me hicieron sonrojar muchísimas veces porque son gente demasiado linda, cariñosa y desmedida en el halago”.

“Sé que cuando alce vuelo, al otro lado de la montaña, se queda un montón de gente querida”. Ezequiel Abdala fue editor de Revista OJO hasta el 26 de junio de 2018.

 

Por: Juan Pablo Chourio | @JuanPa_Ch

 

 

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