“Yo era el niño raro que se sentaba a leer libros en las fiestas”

De dizque gustos opuestos (literatura y fútbol) pero armoniosos para él, el nuevo editor de Revista OJO, Lizandro Samuel, no puede hablar de sus principios sin que Xavi Hernández le de un pase a Mario Vargas Llosa: “La primera imagen que me vino a la mente [cuando apareció la oportunidad de trabajar en OJO] es la que narra Marti Perarnau en su libro HerrPep. Cuando Guardiola está de vacaciones en Nueva York y cierra el contrato con el Bayern de Múnich,él [Joseph Guardiola] está almorzando y empieza inmediatamente a ver el salero e imaginar si Philip Lahm puede jugar en esta posición. Esa fue inmediatamente mi reacción cuando surgió la oportunidad: imaginarme todas las cosas qué eran posibles de hacer: empecé a desbordar motivación”.

Para Lizandro, OJO siempre fue un medio de comunicación que no sólo llena un espacio vacío en Venezuela, sino que también es capaz de ser una ventana para las firmas emergentes del país. Cuando le tocó personificar a la revista, se la imaginó así: “OJO sería uno de mis mejores amigos o, por lo menos, sería de las personas más cool que conozco. Me imagino a OJO como alguien joven que usa franela de colores: el chico más inteligente de la clase que es amigo de todo el mundo”.

Su nuevo puesto lo asume con la misma ilusión de quien encuentra su primer trabajo, aunque ya ha pasado por diversos medios, casi siempre, como colaborador: Diario Líder en Deportes, Foro Vinotinto, TheLines, Nalgas y Libros, Clímax,La Vida de Nos, entre otros.

Y es que el nuevo editor vive de encender el reflector en donde otros pasan de largo: “Hay que construir historias que ponganel foco sobre las personas, sobre el día a día. Hay que hacer entender que nosotros no somos estadísticas ni números, sino que cada uno es un nombre, un ser humano y una historia distinta y ahí es en donde hay que estar bastante OJO”.

Desde pequeño se obsesionó con la literatura: “Yo era el niño raro que se sentaba a leer en las fiestas”. Y en la adolescencia se enamoró del balompié: “Así como muchos hablan de su universidad y de los colegios a los que fueron, mi formación humana, moral y ética me la dio el fútbol”. Si de algo estaba seguro, era de que no quería que sus pasiones se quedaran como hobbies: “Me abrí paso escribiendo y me puse a pensar que tenía que encontrar la manera de hacer de mi pasión algo rentable, sino quería morir de hambre”.

Al niño raro que se sentaba a leer en las fiestas familiares y que en la adolescencia disfrutaría de patear balones, ahora le toca sentarse en la silla de editor de una revista que narra los relatos que los poderosos quieren ocultar.

 

Por Juan Pablo Chourio | @JuanPa_Ch

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