5 comiquitas que marcaron nuestra infancia

Vivimos en la época de la nostalgia. El cine y la televisión se empeñan en recordarnos que alguna vez fuimos niños y adolescentes, trayendo a nuestra adultez nuevas producciones sobre esos personajes que tantas alegrías nos regalaron. La última novedad, en esta era de remakes, tiene que ver con Rugrats, aventuras en pañales. La conocida serie animada tendrá una nueva temporada, de 26 episodios, y una película que está pautada para el 2020.

A propósito de eso, en Revista OJO nos pusimos a rememorar esos felices días en los que nuestra mayor preocupación era estar un buen rato frente a la TV y decidimos compartir con nuestros lectores cinco series animadas que marcaron nuestra infancia.

  1. Hey, Arnold

Si pensamos en alguien cool, buena gente y perspicaz, seguro que nos imaginamos a Arnold: el chico con la cabeza de balón.

Con unos dibujos poco convencionales pero que supieron convencer a millones de niños y adolescentes, esta serie se convirtió en una referencia cultural para toda una generación. Cargada de sentimentalismo y romance, la historia se desenvuelve con la banda sonora de las películas de aventuras. Cada episodio traza una línea llena de obstáculos que el buen Arnold y sus amigos deben sortear en el camino hacia su objetivo, que, a largo plazo, no es otro más que convertirse en adultos y ciudadanos competentes. Pues, al margen de todas las lecturas físicas y metafísicas que los personajes realizan a los hechos a los que se enfrentan, el leitmotiv de la historia es probablemente el crecimiento: el camino que transita un grupo de niños y preadolescentes hacia la adolescencia y una posterior adultez.

¿Cuántos de nosotros no nos preguntamos cómo serían esos mismos personajes dentro de unos 20 años?

  1. Los chicos del barrio

Mientras los personajes de Hey, Arnold parecían crecer, aprender y formarse en cada nuevo drama, los protagonistas de esta serie eran un grupo de peter panes decididos a vivir el presente como si el mañana fuera solo una continuidad de su situación actual.

La historia plantea una realidad en la que los jóvenes protagonistas son una especie de súper héroes que combaten contra sus principales enemigos: los adultos. La forma de transformar situaciones y objetos cotidianos en algo extraordinario es un gran acierto de los creadores. Así, estos jóvenes pueden, por ejemplo, mezclar tecnológicamente un secador de pelo con pastillas para la alergia de cara a enfrentarse a un enemigo llamado Catarro común.

Con un guion limpio, lleno de mucho humor y de algo de crítica social, Los chicos del barrio llenaba nuestro tiempo libre de creatividad, sueños e inteligencia.

  1. Recreo

Quienes queríamos escribir, hacer cine, música, teatro o cualquier forma de creación, entendimos desde chicos la importancia de construir escenarios que se movieran al ritmo de las creencias de nuestros personajes. Recreo, al igual que los otros cartoons de los que hemos hablado, destaca por mostrar el universo de niños de primaria como una sociedad particular con reglas y un status quo bien definido. En la jungla que significa tener diez años e ir al colegio, cada quien debe encontrar la forma de sobrevivir y seguir adelante por un trayecto que para los protagonistas de la serie dura tanto como su interminable año escolar, pues ninguno sospecha que el mañana los sorprenderá con una adultez en la que sus aventuras infantiles –ese mundo tan particular, tan bien trazado– habrá jugado un papel preponderante en su formación.

Leyendas, mitos, fabulas, tribus. Todo forma parte del mismo universo, uno que transcurre fuera de las aulas, en el que siempre es Recreo, como si nos sugiriera que la verdadera formación, el aprendizaje más trascendental, no ocurre en los salones, sino fuera: donde hay que adaptarse al choque de culturas, y donde la libertad es un pedazo de tierra que cada uno debe saber ganarse y administrar.

  1. Ginger

La infancia quedó atrás. De las series mencionadas, es en la que se muestra a los protagonistas más grandes. Ginger Foutley es una adolescente que se enfrenta a los retos y dramas asociados a crecer. Junto a sus dos mejores amigas y su amigo Darren busca encontrar su lugar en esa selva llamada high school, mientras experimente esos confusos cambios de la pubertad que ayudan a moldear la identidad de las personas.

Este cartoon se acerca un poco más al ambiente de las miniseries juveniles o telenovelas para adolescentes, esto sin perder calidad y procurando mostrar la complejidad de unos personajes que son cualquier cosa menos planos.

En nuestro proceso hacia la adultez, muchos pasamos de Recreo a Ginger del mismo modo en que nuestros problemas e intereses comenzaban a ser otros.

  1. Rugrats

Una de las grandes anotaciones de la televisión norteamericana fue esta genial serie animada, acaso la primera que se trazó el objetivo de mostrar cómo es el mundo según los bebés.

Propuso un lenguaje, unos códigos, una forma de mirar; y la historia nos resultó verosímil. No porque nos acordáramos de nuestra primera infancia, sino porque ninguno pudo sospechar una forma más divertida de ser un bebé.

Es un sueño de muchos padres compartir con sus hijos las experiencias que ellos tuvieron en la infancia. Con el cambio de épocas, y los intereses particulares de cada generación, esto es cada vez más difícil. Por eso, no son pocos los que esperan poder disfrutar junto a sus pequeños de una buena tanda actualizada de aventuras en pañales.

 

Por Mark Rhodes

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