¡No te apagues más, Maracaibo!

FOTO: Versión Final

En la urbanización Nueva Democracia, ubicada al oeste de la ciudad de Maracaibo, los vecinos pueden conocer muchas cosas, menos la democracia. Ninguno de ellos goza de libertades básicas como 24 horas continúas de luz o de agua. Se rigen bajo un cronograma de racionamiento eléctrico y parecen estar acostumbrados a este nuevo modelo que les ha impuesto el “gobierno revolucionario”. Eso no significa que, necesariamente, simpaticen con él o lo aprueben.

La urbanización se divide en cinco sectores o “etapas”, como le dicen los maracuchos. Cada etapa cuenta con 150 casas aproximadamente, sin contar las invasiones –terrenos vacíos que fueron ocupados ilegalmente por distintas familias–, que están a los alrededores y se denominan “barrios”.

Desde hace más de un año, estos sectores cuentan “exclusivamente” con cuatro horas diarias de luz.  Hasta el Hospital de Especialidades Pediátricas se ha visto perjudicado; y es que, a pesar de que instalaron una planta eléctrica destinada para emergencia y quirófano, sus salas de hospitalización y pediatría se mantienen sujetas al mismo cronograma de la revolución.

Fue esta zona rural una de las afectadas durante el apagón de Maracaibo.

Desde el 9 de agosto, la tierra de la gaita y el petróleo se quedó sin luz. Muchos sectores, como el Nueva Democracia, estuvieron una semana completa sin electricidad. Otros contaron con este servicio de forma intermitente. Sin embargo, la oleada pegostosa de calor afectó a todos.

En una de las ciudades más calientes de Venezuela, no hay distinción de clases sociales para la adquisición de un aire acondicionado. Cualquier casa, local, comercio o abasto debe tener este artefacto para mantener una mínima calidad de vida. Una calidad de vida que los habitantes ya no parecen tener, o, por lo menos, no de forma constante.

En las noches, Jayalin Altuve, profesora de 30 años, intenta que su sobrino Santiago de 3 años pueda dormir con ciertas comodidades. Coloca el colchón en las afueras de la casa en búsqueda de una brisa en temperaturas de 39 y 40 grados. Como sabe que las probabilidades son bajas, sujeta un pedazo de cartón y refresca con un poco de aire al pequeño Santiago, quien –a veces sudoroso– llora y se queja por las altas temperaturas. Pues si para un adulto el calor extremo se convierte insoportable, los niños pequeños no lo comprenden, se vuelven irritables y no logran conciliar el sueño.

Nueva Democracia, sin democracia

Nueva Democracia es uno de los sectores más vulnerables en cuanto a los apagones. Las mismas invasiones han entorpecido el funcionamiento del servicio eléctrico mediante las “tomas ilegales de los canales de luz”.

“Ellos llegan y se enchufan”, dice Levin Bracho, estudiante de Derecho y uno de los dirigentes juveniles en Maracaibo por Voluntad Popular.

El joven del movimiento estudiantil explica que, a diferencia de Caracas u otras ciudades del país donde los cables de electricidad se instalaron de forma subterránea, en Maracaibo se encuentran visibles por las calles de “poste en poste”.

Ciudad Lozada, Los planazos y Carmelo son los tres barrios que se han “enchufado”, sin respetar la ley, en Nueva Democracia. No existe autoridad que imparta el orden en esta zona.

Durante las mudanzas a los terrenos, los habitantes conectaron su propio cable a los transformadores de la urbanización, sin ningún tipo de autorización o control, lo  que generó una sobrecarga eléctrica, afectando el funcionamiento correcto de los servidores.

“Supongamos que la línea de cables de Nueva Democracia estaba diseñada para alimentar 50 casas, bueno, ahora hay que sumarle todas las que no estaban dentro de la planificación de la urbanización, que son demasiadas y cada cierto tiempo son más y más. De hecho, esta zona ha crecido a raíz de las invasiones”, comenta Bracho.

A la mayoría de los vecinos, por no decir todos, que es lo que se sospecha, se le ha dañado algún artefacto eléctrico por los centenares de apagones.

Los que se quedan sin nevera, intentan resolver con una cava para el hielo. Se pueden olvidar de la carne y el pollo, pero no del agua fría. A los que se les daña el aire acondicionado, no saben responder cómo solucionarán. Solo manifiestan que los costos de reparación son impagables. Mientras, a los que se les daña el televisor responden que hay cosas más importantes. “El televisor es como la ropa, son lujos que en el presente ni siquiera consideramos”, cuenta Juan Fermín, vecino del lugar.

La oscuridad arropa a Maracaibo. 100 horas continuas sin luz estuvo la urbanización Nueva Democracia. No hay señal telefónica. Las protestas son reprimidas por los cuerpos de seguridad del Estado. Y los habitantes solo pueden gritar: “¡No te apagues más, Maracaibo!”.

 

 

Por Claudia Smolansky | @ClauSmolansky

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