Emmys 2018: ¿otro capítulo repetido?

Las entregas de premios siempre han generado polémica. En algunos casos por hacer evaluaciones indulgentes que le restan oportunidades a productos que realmente lo merecen. En otros, por ofrecer un entretenimiento encartonado: aunque a veces se venden como una sátira al poder, en realidad suelen ser un tributo a lo más destacado de la cultura mainstream.

Los Premios Emmy surgen como un reconocimiento a la industria televisiva, como un punto de valor para series que han destacado y han establecido algo distinto. La estatuilla hace alusión a la creatividad, mediante una referencia a la musa que crea historias; y al atómo, como una metáfora del entretenimiento como ciencia. Sin embargo, ¿realmente los Emmys premian lo más icónico o se han ido estancando en el tiempo?

Una industria que muta

La televisión ha cambiado drásticamente con el pasar de los años. Las propuestas seriales se han alejado del estándar en el que capítulo tras capítulo se repetían casos que no eran bien hilvanados dentro de una trama superior. Ello ha derivado en una mayor competitividad, en un cambio constante.

HBO lideró por 18 años las nominaciones de los Emmys. La casa de contenidos exclusivos tenía claro que la calidad y la exclusividad poseían un valor para su audiencia. Sin embargo, desde el surgimiento de las cadenas de streaming y del alza de Netflix, la competencia se ha afianzado cada vez más, al punto de posicionarse esta última como el líder televisivo, obteniendo este año 117 nominaciones a los Emmy; mientras que HBO logró 108.

Popularidad: ¿ven las series?

Entender los resultados de los recientes Emmys permite ver cómo la industria apenas reconoce grandes producciones que quedan a la sombra de un éxito de la cultura pop.

Game of Thrones vuelve a afianzarse como mejor serie dramática, tras una temporada marcada por fanservice y una baja con respecto a calidad. Genera dudas qué criterios usó el jurado para seleccionar a las producciones premiadas, tomando en consideración que Stranger Things fue tomada como una serie dramática o que quedaron por debajo series como This is Us o The Handmaiden Tale, un relato con un mensaje social y dramático con mucho más peso que el de Game of Thrones.

Aunado a ello, también causa ruido el criterio tras seleccionar a William Bridges y Charlie Brooker por USS Callister en Black Mirror, por encima de Twin Peaks, trabajo de David Lynch que construye una realidad tras cada marco, mucho más calculada, con una intencionalidad superior.

Pese a esto, en el segmento de comedia no se repitieron los ganadores habituales, levantándose The Marvelous Mrs. Maisel como comedia del año y Barry como mejor actor de comedia. Historias que rompen el paradigma o la popularidad de la sitcom típica que plantean The Big Bang Theory o Modern Family.

Es importante tomar en cuenta que estos premios apuntan a éxitos masivos, que generalmente no carecen de calidad pero que sí invisibilizan a series con un valor superior, tal como sucede con productos como Atlanta. ¿Existe un carácter repetitivo en la selección de los ganadores? ¿Caducaron los premios y ya no son una guía para los espectadores ni son relevantes para la opinión pública?

Nos vemos en la próxima.

 

PD: para ver la lista completa de nominados y ganadores, recomiendo este sitio.

 

Por Daniel Klíe | @Chdnk

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