Desorden Público en los Pepsi Music: música para pensar y bailar

Oscar Alcaino –u Oscarello El Magnífico, como se le conoce– asistió a la gala de los Pepsi Music en compañía de su hija. El percusionista de Desorden Público caminaba por el lobby con la parsimonia de un artista consagrado, mientras hacía tiempo a que llegara Danel Sarmiento. Con ambos, Revista Ojo tendría la posibilidad de conversar.

 

Oscarello, ¿cuántos premios ha ganado Desorden Público en estos 33 años?

Uff. Esa pregunta está bastante difícil. Eso es como cuando, en algunas entrevistas, te dicen: cuenta una anécdota. Uno tiene tantas, que uno al momento en que se lo preguntan no se acuerda. Pero, más reciente, ganamos tres Premios Pepsi en la entrega no televisada. Ganamos un Grammy norteamericano, que es como el Grammy planetario, por el disco que hicimos con C4Trío en enero. No ganamos, pero, caramba, ser nominados a esos Grammy ya es ganancia, ¿no? Estehm, bueno… Premios Pepsi, gracias al público que hace las votaciones, nos ha ido súper bien en las pasadas cinco ediciones. Y, bueno, pare usted de contar.

¿Qué importancia le dan ustedes –como banda, como artistas– a los premios?

¿Específicamente a los Pepsi o a cualquier premio?

A cualquier premio.

Oye, a mí me parece que nosotros como artistas… ¿cómo te digo?, súper complacidos, porque ahí están apoyando a la gente que, en nuestro caso, se esfuerza haciendo música. Y si vamos más específicamente al caso de los Pepsi Music –sobre todo en estos tiempos, en el último año–, oye, la verdad es que nos quitamos el sombrero, porque tienen eso: apoyan el talento nacional. Y, además, la gama, el abanico de música: desde música infantil hasta cualquier cosa que sea venezolana.

¿Un artista es más artista o menos artista por ganar o no un…?

¡Noooooo, no, no! Disculpa que te haya interrumpido la pregunta, pero no, no, no. Es más, hay gente que gana y de repente no es artista: es un producto comercial, que lo lanzaron, le fue muy bien, le metieron bastante dinero, muchísimos likes, mucha payola en radio y al final lo que es es un faranduleo, pues. Pero yo no considero que si no ganas, no eres artista. A mí parecer, eso no tiene nada que ver.

¿Cuáles son las búsquedas artísticas que, después de 33 años, tiene ahorita Desorden Público?

Coye, Desorden siempre estamos activos. Bueno, no sé si te has fijado en la carrera de Desorden, siempre estamos inventando algo. Sacamos cosas nuevas, nunca nos quedamos anclados al pasado; claro, tenemos, a veces, que tocar en los shows esos súper clásicos que hay que tocarlos; a veces les hacemos una pequeña variación, para divertirnos, para hacer un toquecito diferente. Pero siempre estamos en una búsqueda. Ahorita en mes y medio iremos de nuevo a México, para usarlo como base de operaciones, porque tenemos varias cosas por ahí. Iremos a Europa, a Centroamérica, tal como el año pasado. Estamos inventándonos otro sencillo navideño; creo que el año pasado hicimos uno con Gustavo Aguado, al estilo Desorden. Tenemos otra idea por ahí… Ya para el año que viene queremos grabar disco nuevo, ya estamos pensando material… O sea, siempre estamos activos. De hecho, ahorita hicimos unos shows en Venezuela, y a nivel musical cambiamos nuestra línea de metales, que tradicionalmente ha sido trompeta, trombón y saxo. Esta vez, trabajamos con dos saxos nada más. Dos saxos tenor. Siempre estamos buscándole la vuelta a todo para divertirnos y que la gente sienta que le ofrecemos algo diferente.

¿En este momento, cuál es el leitmotiv de la música que están haciendo?

¿El leitmotiv? Yo creo que siempre ha sido el mismo, música inteligente: para que pienses; y música para los pies: para que bailes. Lo que creo que se ha diferenciado es –claro, como todo en la vida– vas madurando y te vas haciendo un poco diferente. Quizá más poético, más pausado. Uno en la vida siempre va cambiando…

¿Y en estos 33 años no ha ocurrido que hayan tenido divergencias artísticas, que sientan que ya no están en lo mismo?

No, no. Por lo menos el núcleo –que somos Danel, Horacio, Caplís y mi persona– siempre nos hemos mantenido fiel a lo que es la columna vertebral del ska y de ahí sacamos nuestras canciones. Porque vivimos en Venezuela, estamos en el mar Caribe, yo pienso que no escapas a esa permeabilidad; entonces, por eso tenemos ese estilo que es ska con salsa, con merengue, con afrovenezolano… siempre haciendo buenos contactos con gente que nos gusta. Por ejemplo, C4Trío. Fíjate, ahorita que me preguntabas lo de los premios… o sea, el sentido comercial y eso: a nosotros, si no nos gusta no lo hacemos.

Me dijiste que su base de operaciones está en México.

No, no, no. Estamos un poquito desperdigados, pero sigue siendo Caracas nuestra base. Pero, el año pasado tomamos a México por unos meses como nuestra base de operaciones. De ahí salimos a España, Portugal, Centroamérica, Norteamérica, el mismo México; y este año, lo vamos a volver a hacer, pero por un mes nada más. Tenemos varios compromisos en el exterior y es más fácil llevarnos desde México que desde Venezuela.

Como artistas, ¿en qué los afecta todo el clima que estamos viviendo, la crisis del país?

Bueno, yo creo que nadie está exento de eso. En la banda, hubo tres de los más nuevos, por decirlo así, que se quedaron viviendo en México. Y cuando dimos este show que te dije anteriormente que tocamos con dos saxos, tuvimos prácticamente que armar una banda nueva.

¿Y el núcleo principal sigue residenciado en Caracas?

Sí, sí. Horacio está de viaje porque él sí tenía unos compromisos en Houston, allá está la hermana. Tenía una gira de medios por allá. Pero, por lo menos, aquí en Venezuela, de los cuatro viejitos ahorita estamos tres.

¿Hasta qué edad van a seguir dándole?

Oye, Desorden no tiene fecha de caducidad. Yo siempre digo, parafraseando a Mick Jagger, así nos tengan que poner rampa para subir a la tarima en silla de ruedas… ahí vamos.

Bueno…

¡Otra cosa! ¡Disculpa que te interrumpa! En diciembre, viene una película de nosotros (por eso te digo, siempre estamos haciendo cosas): una película de Carlos Malavé, cineasta venezolano. Es una especie de documental de Desorden Público, se llama Venezuela es un Desorden, para que estén pendientes. Es una película, un documental de nosotros, que es dinámica: ves fotos, ves conciertos, ves cómo somos nosotros fuera del ámbito musical.

¿Y qué periodo comprende la película?

Toda la vida.

¿Pero por cuánto tiempo han estado filmando?

Han filmado en los últimos dos años, pero siempre buscando sobre todo fotos de, oye, cuando estábamos pelados, pues.

¿Y no viene algún libro en camino?

Oye, ahorita no. Pero ya nos han hecho dos libros, creo. Uno se llama Buscando algo en el Caribe y otro que se llama ¿Dónde está el pasado?, que es Desorden antes de conformarse como Desorden Público: todas las influencias, etc. Pero dos libros tenemos.

Danel Sarmiento, Dan-Lee, llega vestido con un traje de color claro que lleva la palabra ska armada sobre el cuello con letras de plástico imantadas. El baterista se suma, entonces, a la entrevista.

Cuéntame cómo está actualmente la movida del ska en Venezuela.

La movida del ska en Venezuela está muy apagada. Sin embargo, hay bandas nuevas que están surgiendo. Hay una banda de chicas que se llama Nomásté. Se las recomiendo, para que la escuchen. Son niñas, es un grupo de puras niñas: o jóvenes, son jóvenes, de 18 a 20 años. De resto, alguna que otra banda que se mantiene sonando. Pero la verdad está un poco apagado todo lo del ska.

¿Y a qué crees que se deba?

Bueno, pocos sitios donde tocar, pocos eventos. Y todo eso va como mermando, también. Si quieres dedicarte a la música, y ves que no ganas mucho de eso, la gente tiene que dedicarse a otra cosa y dedica menos tiempo a la música.

¿Cómo han hecho ustedes para seguir estando en primera plana durante 33 años?

Bueno, porque somos unos tercos de primera. Sabemos que se puede. También hemos tenido que salir más: hemos tenido que tocar más fuera de Venezuela que en Venezuela. Si nos hubiésemos quedado aquí, te deprimes: no hay dónde tocar. Hemos tocado, pero muy poquito. El otro día estábamos sacando la cuenta: como de 70 shows, 13 nada más fueron en Venezuela. Y antes era al revés: era mucho Venezuela; fuera, lo normal. Pero ahora, hemos tenido que estar cuatro meses en México, y estando en México como base de operaciones nos ha servido para ir a Europa, para Centroamérica. Quisiéramos tocar más en Venezuela. Pero bueno, es como saber moverse dentro de la corriente.

Una de las cosas positivas de esta crisis, una de las muy pocas, es que estamos exportando nuestro arte.

Claro, pero hubiese sido bonito que se exportara sin crisis.

¿Cuál es, actualmente, el leitmotiv de la banda?

Mira, el disco más reciente se llama Bailando sobre las ruinas. Esa es como una metáfora que queremos tener en mente: sabemos que en algún momento vamos a estar bailando sobre las ruinas que ya queremos dejar atrás, pasar a un nuevo capítulo. Todo el mundo tiene que poner de sí, no esperar que vengan mesías para corregir las cosas sino corregirlas cada uno, y eso va sumando.

Ustedes se hicieron populares con canciones bastante críticas en los 90 que, lamentablemente, no pierden vigencia.

Una lástima que no pierdan vigencia. Deberían perder vigencia. De hecho, hay canciones nuevas que todavía tocan esos temas. En el disco nuevo hay varias, que básicamente reflejan lo que está pasando y, bueno, sí: le metemos ese humor negro; pero sabemos que está dura la situación.

Está tan dura que más bien hay una especie de nostalgia por los 90 y por los 80, que fueron épocas complicadas.

Aunque yo también a veces pienso ah, qué bueno época, el otro día se montó en tarima con nosotros Willy Mackey: dijo unas palabras que son bien interesantes, dijo que no nos quedemos con el pasado: pensemos hacia el futuro. Imaginemos el futuro sin tener esa nostalgia por el pasado. Y bueno, así lo siento yo también.

En ese mismo concierto, Caplís también dijo unas palabras bastante claras…

Bueno, porque la situación está álgida: te hace hablar de esa manera. Algunas personas lo tomaron como que es muy fuerte; otras personas lo tomaron como que así es que hay que hablar. Pero es que estamos en un momento álgido.

¿Y no les da miedo que haya represiones por parte de la dictadura?

Sí, pero cuando es expresión de arte no puedes callarlo. Sale pa’lante lo que sale del alma, del corazón. Salió eso. Y bueno, ahorita estamos tranquilos gracias a Dios. Esperemos que no pase nade, o que se den cuenta de que no todo el mundo está de acuerdo con lo que están haciendo.

Le pregunté a Oscar, hace rato, si sabía cuántos premios ha ganado Desorden en estos 33 años.

¿Pero de Pepsi Music solamente?

En general.

No, no llevo la cuenta. Pero son muchos. Uno de los más inesperados fue el de este año, el del Grammy: la nominación al Grammy. Estuvimos cerca de algo muy grande, que nunca habíamos soñado, que no habíamos planeado… Siendo una banda independiente, sin disquera, que la música llegue… tú dices bueno, lo estamos haciendo bien. Pero el mejor premio es el saber que la música trasciende.

¿Sientes que un artista es más, o menos artista, por ganar o no un premio?

No, para nada. Esos premiosa a veces se mueven mucho por las disqueras, hay gente que va a esos premios haciendo toda una campaña.

¿Qué importancia tienen entonces los premios?, ¿para qué sirven?

Difusión, encuentro, ayuda a que se te abra el entorno hacia otros países, hacia otros géneros musicales; el ska jamás ha sido premiado dentro de los Grammys, el reggae sí. Estar nominados ahí es como que guao, qué bien. Entonces, creo que es eso: despertarle un poco a la gente esa chispa a ver otra cosa.

¿Qué es el ska para ti, porque de todos los miembros eres el que siempre llevas la bandera más arriba del ska, vamos, ska?

No te creas, el ska lo llevamos los ocho de la banda, pero de manera arraigada: muy fuerte. De hecho, esta semana está viajando Horacio para Japón, se va a presentar para cantar una canción con Tokyo Ska Paradise Orchestra, y eso no para, no para con las ganas de difundir esa música que tanta alegría te da y que tanta energía tiene. Además que te permite decir cosas.

¿Qué ha cambiado en estos 33 años de la banda?

Nada. No ha cambiado nada. Desorden es una banda que siempre ha tenido una actitud jovial, echador de vaina, con ganas de decir cosas todo el tiempo, yo creo que eso no ha parado en todo este tiempo; ¡claro!, que ahora tenemos hijos, el tiempo pasa… y es sabroso, cuando los hijos se montan en tarima y cantan contigo, y bailan contigo: es muy bonito, muy agradable.

¿Nunca ha habido diferencias artísticas graves?

No, por eso es que llevamos 33 años juntos: porque estamos como bien alineados. Por lo menos las cuatro cabezas de este Desorden sabemos adónde queremos ir, sabemos que queremos hacer.

¿Pronto pasarán de moda Valle de balas, Políticos paralíticos?

¡Sí, sí!, ¡que pase de moda toda esa vaina!, y que vengan canciones como… hay una del disco nuevo que a mí me encanta, se llama Cementerio e’Mis Amores, donde está esa fusión de ska con muchos ritmos venezolanos. Yo creo que por ahí van los tiros, por ahí van los tiros…

 

Por Lizandro Samuel | @LizandroSamuel 

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