Teodoro para principiantes

En 2015 un zuliano fue premiado por decisión unánime como el ganador del Premio Ortega y Gasset a la trayectoria periodística, galardón que entrega el periódico El País de España desde 1984, pero no podía ir a Madrid para recibir el reconocimiento porque tenía una orden de prohibición de salida del país por parte del Tribunal Supremo de Justicia –además de un régimen de presentación semanal–, tras ser acusado por Diosdado Cabello por presuntos delitos contra su honor.

Sin embargo, a través de sus abogados bien podría haber solicitar a la corte un permiso especial… pero no lo hizo.

“No lo voy a hacer. No le voy a pedir permiso a Diosdado Cabello para viajar. Sería como legitimar la conculcación de mi derecho al libre tránsito que se me ha impuesto”, dijo a un medio internacional.

Ese zuliano era Teodoro Petkoff, el tipo que protagonizó el escape de dos prisiones venezolanas al mejor estilo de películas de acción, o hasta de comedia pues en una de esas ocasiones tragó un litro de sangre para fingir una hemorragia dentro de prisión y luego, desde el Hospital Militar, bajó por las ventanas desde el séptimo piso.

Y en junio de 2015 estaba dispuesto a realizar otra hazaña de rebeldía, por lo cual apareció por sorpresa en la ceremonia del Premio Ortega y Gasset a través de un video para dar unas palabras: contra todo pronóstico, hizo acto de presencia en su premiación.

Estas anécdotas dicen mucho de Petkoff, querido por muchos y odiado por otros, pero que a prácticamente nadie dejó indiferente con su trayectoria en la política venezolana.

De madre judía polaca y padre búlgaro, se graduó con honores de economista en la UCV, fue profesor universitario, candidato presidencial en dos ocasiones, ministro de planificación, fundador del Diario Tal Cual y guerrillero del Partido Comunista de Venezuela en los años 60. Sobre esto último, no se le relacionó directamente con hechos violentos, salvo el asalto al Tren del Encanto (Miranda, 1963) que dejó 15 muertos –entre ellos 8 mujeres y 2 niños–, y cuya participación él siempre negó.

También Juan Vené lo acusó de corrupto por presuntamente conducir por las calles de Caracas un BMW de Luis Sojo, que le decomisó el gobierno nacional cuando él era funcionario. El destacado periodista deportivo aseguró que la información se la dio el propio pelotero, quien posteriormente negó todo.

Aunque sin duda lo que marcó un antes y un después en su vida fue su distanciamiento de la unión soviética tras la invasión en la Primavera de Praga en 1968, escribiendo un libro llamado Checoeslovaquia: el socialismo como problema.

“Si el socialismo es liberador, ¿cómo es posible que se imponga a la fuerza?”, se preguntó. Años después se publicó un libro-entrevista sobre él llamado Sólo los estúpidos no cambian de opinión.

De allí que, pesar de seguir siendo de izquierdas, se separara del partido MAS para adversar al presidente Hugo Chávez desde su llegada al poder, a quien le dedicó decenas de editoriales donde criticaba sus decisiones políticas y económicas.

Esta posición frente a Chávez lo llevó incluso a postularse como pre-candidato presidencial en el año 2006, aunque no logró su objetivo: el representante de la oposición fue Manuel Rosales, ex gobernador del Zulia.

En abril de ese año, Petkoff pronunció un discurso sobre su deseo de ser candidato. “Un saludo cordial. Soy Teodoro Petkoff y les pido apenas un minuto. He decidido presentar mi candidatura a la presidencia. Esto no puede seguir así. No puede seguir la angustia, la división y el miedo. No se puede vivir en conflicto permanente. No se puede progresar y echar pa’lante si se discrimina a una parte del pueblo con el odio de las listas Tascón y Maisanta. ¿Con qué derecho se puede negar el trabajo y el pan por razones políticas? A pesar del dineral que gasta el Gobierno, la gente no sale de abajo, no se crean empleos y hoy nadie está seguro, ni en la calle ni en su hogar”, expresó.

“Convoco a construir un país donde podamos convivir todos, con paz, seguridad y trabajo. Donde nuestras diferencias sean resueltas sin violencia. Exijo elecciones limpias, para darnos un gobierno honrado y capaz, que nos represente a todos, incluso a sus opositores. Los convoco a construir una Venezuela sin miedo. Muchas gracias”, añadió.

El pasado 31 de octubre de 2018 murió Teodoro Petkoff, pero su nombre seguirá vivo en el debate político durante las próximas generaciones.

 

Por Braulio Polanco@BraulioJesus_

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