No hay que ser mezquinos con Teodoro

Foto: Patrick Dolande

El escritor John Manuel Silva es liberal y nunca ha simpatizado con la izquierda: ni la dictatorial ni la democrática. Pero aun así no duda en reconocer el valor de la obra de un pensador fundamental de la Venezuela del siglo XX.

Es como obvio que por Teodoro Petkoff tengo pocas simpatías políticas, pero si tuviera que decir algo suyo con lo que me identifiqué, y por lo que siempre le tuve un enorme respeto, es por lo honesto de su tránsito del socialismo soviético a una cruzada a favor del socialismo más democrático. Fue él, y no Allende, por citar un caso, quien realmente reconcilió los ideales (a mi entender errados) de la izquierda con el espíritu tolerante y abierto obligado a la diversidad que implica la democracia.

Gracias a eso, fue odiado en la U.R.S.S. desde donde se practicó una sistemática campaña de asesinato civil (character assassination) que a juzgar por algunos mensajes por ahí que insisten en la participación de Petkoff en el asalto al Tren del Encanto, entre otras mentiras descaradas, tuvo bastante éxito. El comunismo siempre actuó así, lo hizo con Víctor Raúl Haya de la Torre, con Mario Vargas Llosa, con Jorge Edwards y con cualquiera que, aun desde la izquierda, disintiera de la línea dictada por Moscú.

Me cuesta identificarme con las ideas políticas de Teodoro, tanto las que defendía cuando era comunista como su paso hacia la izquierda más democrática. Me habría gustado una rectificación general y sincera, como la de Vargas Llosa, por citar un caso conocido. Me cuesta admirar su errada teoría de las “dos” izquierdas y también su insistencia en fallidos modos de lucha contra el chavismo. Pero… no podría ser mezquino en el reconocimiento de un pensador fundamental en la Venezuela del siglo XX, responsable de haber civilizado a mucha de la izquierda más radical, voz reconocida en su denuncia de los crímenes del comunismo y, al final de sus días, creador de un periódico que enfrentó con bastante coraje al chavismo (aunque no siempre a su ideología), razón por la que murió acosado y perseguido en los últimos años de su vida, en los que hasta pretendieron despojarlo de su ciudadanía, en una criminal persecución ordenada por Diosdado Cabello.

En tal sentido, y como una vez dijo Emeterio Gómez, creo que la historia debe ser bastante justa con la obra de Teodoro Petkoff y el balance, al menos en lo referido a su persona, es el de un hombre esencialmente bueno y honesto. Eso merece mucho respeto.

 

Por John Manuel Silva |  @johnmanuelsilva

Deja tu comentario

You May Also Like