La izquierda de las misses

Cuando me contrataron dije: “Va, es tan extraño que me divierte”. Acto seguido me arrepentí. Después me puse malvada, pensé redactar glosas con mensajes escondidos y otras conspiraciones libertarias, para ver si destruía alguno de nuestros tantos complejos, basados en la belleza de mujeres imposibles. Al final entendí que era solo un trabajo, me conquistó mi buen equipo y empecé a aprender.

Todos los días descubro más detalles que hacen de este país una obra trágica en loop Caribe. La belleza idealizada que enorgullece en automático a miles de venezolanos creó narcomodelos y suicidas que compadezco, demasiadas chicas dan su vida por aparecer en la televisión que mis padres comunistas nunca me dejaron ver pero siempre tuvimos. Si en este país las peluquerías abren a las 6:00 am. y existen más de diez en un mismo centro comercial, es por causa del Miss Venezuela, que seguro representa la mitad de nuestra estética. Queriendo cambiar al mundo y viendo cómo nada cambiará, archivo el contenido que no usaremos en este nuevo show y me pregunto a cada tanto cuándo fue que nos convertimos en la Venezuela del espectáculo.

Desde el 52 estamos en estas, cuando Pan American Airways creó el Miss Venezuela para llevar a “la mujer más bella del país” a modelar en el también recién estrenado Miss Universo. Miss Bolívar se fue a desfilar en traje de baño a California, mientras que Pérez Jiménez rondaba la presidencia y Ruiz Pineda moría asesinado quizás por agentes de la Seguridad Nacional, la temida SN. En el 53 se repitió el concurso, cuando el primer canal del país, la Televisora Nacional, comenzaba sus transmisiones. Ese mismo año Pérez Jiménez era nombrado presidente y Pinto Salinas era asesinado por la SN, mientras los colegios católicos les prohibían a sus alumnas participar en el inmoral concurso. Por mala o buena suerte, yo estudié en un colegio de esos, y a los 15 años, mientras mis amiguitas se operaban las tetas con el permiso y el dinero de sus padres, a mí no me dejaban hacerme un piercing en la nariz porque, imagínate, ¿cómo que a los 15 años un piercing?

Candidatas al primer Miss Universo. 1952

En 1954 no hubo concurso, el país andaba extraño. Estados Unidos le otorgaba la Legion of Merita Pérez Jiménez, moría Armando Reverón y nacía Hugo Chávez. Un año más tarde y en plena dictadura se realizó el tercer Miss Venezuela. Cuentan que Wolfgang Larrazábal alegó que por ser militar, macho y jurado, decidía que la ganadora era Mireya Casas. Carola Reverón de Behrens, también jurado, replicó que decidiría el aplauso del público. Susana Duijm ganó para convertirse en la primera Miss Mundo latinoamericana. Mientras Ernest Hemingway venía al país a ver una corrida de toros se coronaba a la cuarta reina, y en 1957, año en que Perón sufría un atentado en Caracas y Walt Disney visitaba Venezuela, se entregó la quinta corona. Con Hemingway y Disney mis padres, contradictoriamente, nunca tuvieron problemas.

La dictadura estaba haciendo sus desastres, el Congreso anunció que habría elecciones, Pérez Jiménez refutó y dijo que más bien haría un plebiscito y claro que ganó. Las universidades protestaron, quemaron leyes y retratos del gordito. La UCV fue clausurada temporalmente. 1958 comenzó con el 23 de enero, el gordito se fue con su Vaca Sagrada, y Richard Nixon visitó al país que lo recibió con piedras y tubos por haber apoyado al prófugo. El greengo se fue por donde vino, rescatado por sus marines y sus paracaidistas. Rómulo Betancourt ganó las elecciones y nació Elluz Peraza, segunda Miss que renunció por amor para casarse al día siguiente de haberse coronado, y divorciarse cuatro años después. La primera fue María José Yellici, que abdicó a petición de su novio Guillermo Zuloaga, quien le propuso una boda que nunca pasó.

Con el dólar a 4,30 Betancourt sufre un atentado, detallazo del dictador dominicano Trujillo. Al año siguiente Cabrujas y Chalbaud comenzaron a trabajar para RCTV, con el propósito de intentar una televisión menos estúpida. Nacieron Maritza Sayalero, Irene Sáez, Andrés Galarraga, Henri Falcón y el Conde del Guácharo. Un año más tarde nació Maye Brandt, Miss Venezuela 1980, quien después de casarse con Jean Carlo Simancas, se suicidó en 1982. Abundan versiones. En 1980 el Miss Venezuela aparecía por segunda vez a todo color, el país estaba tan emocionado que hasta la Policía Metropolitana le hizo un regalo a su nueva reina: la nombró agente femenino honoraria, con uniforme y una pistola 3.65 cargada. Cuentan que al leer un comentario de María Conchita Alonso en el que decía que Simancas se casó con Brandt por despecho, la chica no aguantó, llamo a Irena Sáez, ella no contestó, y se disparó con su regalo. La versión entre los técnicos del canal es que Maye consiguió a Jean Carlo en la cama con Yani Chimaras y esto detonó su muerte. Chimaras se convirtió a la larga en un número más de la Venezuela revolucionaria que él mismo defendía. Estuvo en medio de un secuestro justo el día en el que grabaría el último episodio de la novela Ciudad Bendita. Desagradables ironías venezolanas.

Maye Brandt

En el 63 nacieron Astrid Carolina Herrera y Bárbara Palacios. Teodoro Petkoff se escapó del séptimo piso del Hospital Militar, a donde, cuentan, lo habían llevado cuando lo encarcelaron, después de beber medio litro de sangre para fingir enfermedad. Este guion no para. En el 67 la guerrilla está bien activa. Mariela Pérez Branger es finalista en el Miss Universo, Venezuela anda esperando otra corona pero con lo que se conseguirá, días después, será con el famoso -y trágico- temblor del 67. Secuestran al niño Vegas, en Caracas se prohíbe por inmoral la proyección del Último tango en París, se suicida Allende y García Márquez le dona su premio por Cien años de soledad a José Vicente Rangel, quien pierde las elecciones. Imaginen por quién votó mi familia.

Aquí nacen misses cuando se mueren intelectuales y se escapan comunistas por túneles de tierra, aunque algunos se apagan por torturados, como el padre de Jorge Rodríguez. El mismo año en que nacieron Alicia Machado y Jacqueline Aguilera, perdimos a Aquiles Nazoa y murieron todos los miembros del Órfeon Universitario en un accidente de avión. Repetimos la frase del buen país que nunca llega, como la buena televisión que se asomó. Si mis padres me hubieran dejado prenderla, quizá hubiera querido ser Miss, y mientras mis amigas se alisaban los rizos a los 12 años yo hubiera estado haciendo lo mismo. Solo me acerqué a la TV los pocos años que María trabajó en casa, cuando escuchaba la telenovela que ella estaba viendo mientras me peinaba mi afro catire y mal visto. Algo aprendí para poder defenderme en este país melodramático, de intentos fallidos y non sense. Y quizá gracias a eso hoy tengo un buen trabajo.

 

Por Mariana Maduro

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