Los Oscar y el dilema de la popularidad

Hace 90 años, en un teatro estadounidense, decidieron honrar a toda una industria con un premio que finalmente se llamó Oscar. Con el tiempo, este reconocimiento ha cobrado un valor incomparable para cada profesional y artista del mundo cinematográfico. Para los guionistas, directores, actores y otros, una nominación a una de las categorías significaba uno de los reconocimientos más grandes al trabajo y esfuerzo. O eso es lo que nos ha demostrado cada año una academia que desea mantener la importancia de la estatuilla por encima de los otros ocho premios relacionados a la industria.

La popularidad traducida en rating televisivo presiona a una organización actualmente desesperada por obtener más atención en cada temporada de premios. Un ejemplo de ello fue la decisión hace 15 años de adelantar la premiación, que normalmente era entre finales de marzo y abril, a finales de febrero y comienzos de marzo para evitar coincidir con las finales nacionales de basket universitario (NCAA).

#OscarSoWhite y la necesidad de ser políticamente correcto

El hashtag #OscarSoWhite se posicionó en el trending topic mundial en la edición de 2016, al ser el segundo año consecutivo en el cual ningún actor de color fue nominado. La falta de diversidad fue la excusa que usaron varios actores, productores y directores para no asistir a la presentación. El host designado para esa gala fue Chris Rock, quien se manifestó a través de un breve monólogo: “No se trata de racismo, solo necesitamos mejores papeles, queremos nuestras oportunidades, es eso y no una sola vez”.

Nos encontramos en un momento de cambios constantes, donde no solo se reclaman mejores salarios, también se reclaman mejores oportunidades para trabajar, sin distinciones de género, raza o religión. La industria cinematográfica americana posee un gremio que también lo solicita, argumentando que la mayoría de los que votan y son parte de la academia que define a los nominados y ganadores son en su mayoría caucásicos y hombres, lo que en opinión de muchos responde a un estereotipo racista, que no permite que las premiaciones sean más diversas.

El año siguiente fueron nominados y premiados varios artistas y películas de otras razas o géneros, incluso en la categoría de mejor película, donde ganó Moonlight. Esto dejó en evidencia que las críticas afectaron el juicio de las siguientes ediciones. 2018, por su parte, fue un año bueno para los mexicanos con el premio a mejor director para Guillermo del Toro, al hacer realidad un proyecto que tenía muchos años planificando: La forma del agua. La academia, sin embargo, obtuvo su peor rating en 40 años de la emisión de los premios.

Premio a la película más popular

En cada edición la academia se preocupa de que las personas se mantengan en su asiento desde el principio hasta el final. En redes sociales, la gente se queja de lo larga y a veces aburrida que les parece la transmisión. Incluso cuando generalmente los presentadores hacen chistes y bromas en los intermedios.

En esas quejas, se fomentó una propuesta para la edición de este año: añadir la categoría de Mejor Película “Popular”, para nominar películas que no necesariamente son artísticamente brillantes pero que puedan atraer a más público. Esa decisión trajo críticas de los más conservadores y cuestionamientos sobre lo que en realidad eran los Premios Oscar.

La organización se pronunció y dejó en claro que no era el momento idóneo para ello y que estarían conversando y evaluando cómo sería la definición de esa categoría a futuro. Pero han dejado un pequeño experimento, en mi opinión, es la nominación de Black Panther en algunas de las categorías, incluyendo mejor película.

Una película de superhéroes –y de franquicia– en un momento difícil donde se busca atrapar la atención de las personas y de un nuevo público, o, dicho de otra forma, hacer los premios más masivos. Esto me hace pensar que hace un par de años vimos pasar Batman: The Dark Night sin que tuviera una nominación que bien podría haber recibido, por su notable calidad.

Categorías fuera de la transmisión en vivo

Otra de las decisiones criticadas para este año fue dejar algunas categorías de los premios solo para los cortes publicitarios, acortando así la duración de la gala a tres horas. Y dejando los momentos más importantes de esos discursos para la retransmisión. Las categorías que quedarán designadas para los comerciales serán Mejor Maquillaje y Peluquería, Mejor Cortometraje, Mejor Montaje y Mejor Fotografía o Cinematografía. Guillermo del Toro ha cuestionado un poco el hecho de que la categoría de Montaje o Fotografía queden fuera de la premiación habitual.

Son momentos de cambios en uno de los premios más tradicionales de la industria americana, saben que deben afrontar y probar otras cosas para mantener una tradición que en diez años cumplirá un siglo. Mantener el mismo prestigio y la popularidad por tanto tiempo no es algo fácil de lograr. Solo sé que la necesidad de que todo sea corto, conciso, con pocas palabras y con poca duración para que sea de fácil consumo a las nuevas generaciones, nos hará perder en algún momento cosas importantes.

 

Por Julio César Blanco

 

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