El hombre que siempre denunció el fraude electoral

FOTO: Archivo familiar

No son pocos los que vinculan la historia de Alfredo Weil con la del mito de Casandra. La leyenda cuenta que la sacerdotisa de Apolo previó la caída de Troya en la guerra milenaria; sin embargo, nadie dio crédito a sus palabras, hasta que finalmente la ciudad cedió. Con el experto electoral la historia arroja su propio juicio: cuando él hablaba de fraude le acusaron de “divisionista”. Hoy, el Sistema Electoral no goza de credibilidad alguna y poco a poco aparecen los que no dudan al certificar que el tiempo le dio la razón al especialista que dejó este mundo a los 75 años de edad.

Cuando en el año 2004 se incorporaron las máquinas electrónicas de votación, con motivo del referéndum revocatorio, Alfredo Weil Reyna se opuso gallardamente. En ese momento apareció el enemigo más firme que ha tenido el nuevo entramado electoral, un sistema que ha servido para encubrir una de las facetas más oscuras de la dictadura venezolana. Este científico electoral difundió a los cuatro vientos las fallas y los engaños del sistema, pese a que la mayoría le hizo caso omiso, unos por desinformación, otros por desinterés y otros tantos por conveniencia.

Sin embargo, cuando Alfredo Weil hablaba en foros, reuniones y en otros espacios en los que se abordaba la materia, era una voz autorizada y muy respetada; por eso los demás estaban obligados a escuchar sus planteamientos. En los albores de la vilipendiada y ahora extrañada cuarta república, había desempeñado una trayectoria de militancia en la Universidad Central y en el Partido COPEI, además de ser parte por 12 años de un Consejo Supremo Electoral que gozaba de una gran reputación internacional, puesto que la transparencia no era la excepción sino la regla.

Siendo un técnico avezado y rector en tiempos en los que Rafael Caldera se imponía en el fiero juego político, Weil sorprendía con su calma en la resolución de contiendas electorales; tan diferente a la lengua viperina que puede aparecer en cada alocución de la actual Tibisay Lucena. Sin duda eran otros tiempos y otros estilos.

FOTO: Archivo familiar

Para 2004, Weil denunció el crecimiento inconsistente del padrón electoral, las auditorías que no auditaban y la irrupción de un sistema electoral que rompía con el secretismo que demanda un sufragio. Organizó a expertos en la materia bajo la plataforma de ESDATA (junto con María Mercedes Febres Cordero, Bruno Egloff, Horacio Velasco, Humberto Villalobos, Isbelia Martin, Freddy Malpica, Gustavo Delfino y Guillermo Salas), reunió material, publicó libros informativos y se dedicó a dar cientos de charlas para convencer. Se volvió incómodo para muchos, incluso para sectores de la oposición que vilipendiaron su trabajo para sostenerse en el juego político.

Hablar de fraude era un tabú y Alfredo Weil luchaba contra la corriente.  Pese a todo, hubo quienes lo escucharon con atención y le creyeron; por eso fue entrevistado en diversas oportunidades. Las opiniones allí reflejadas deben convertirse en documentos históricos, cuando en un futuro se estudien las inconsistencias de la trampa electoral. Llama particularmente la atención la entrevista que le hizo la conocida periodista Nitu Pérez Osuna, la cual en el último momento no fue emitida por el canal Globovisión, en circunstancias extrañas.

Entre quienes sí lo escucharon destacaron Diego Arria, quien en las Primarias de 2013 usó los avances de ESDATA para diseñar su propia estrategia electoral; y María Corina Machado, quien sostuvo encuentros constantes con él para llevar a cabo el “Plan Cantaclaro”, en las elecciones que permitieron el triunfo de la actual Asamblea Nacional. Dicho Plan buscaba identificar con el sistema de ESDATA centros electorales claves para defender mesas que normalmente eran escamoteadas por la dictadura, pero que en realidad eran defendibles. El éxito fue rotundo, se apoyaron 51 candidatos a diputados, en lugares que usualmente se perdían, y se ganaron 41 escaños de esta forma. Entre ellos se benefició un joven, imberbe y sin la fama de otros ex dirigentes de la generación 2007, casi desconocido en el panorama político de ese entonces: un tal Juan Guaidó, electo en el estado Vargas.

Cantaclaro fue el trabajo que más influyó en darle la mayoría en el Hemiciclo a la oposición.

FOTO: Archivo familiar. Alfredo Weil junto a dos hijas,Peña Esclusa y Aristeguieta Gramcko

Salir del chavismo era la meta de vida de Alfredo Weil. Se lo puso entre ceja y ceja cuando, en 2004, su hija Irene María, quien viajó desde México para ejercer su derecho al voto, sufrió un trágico accidente en las carreteras del interior de Venezuela. Un mazazo demasiado duro para el padre amoroso de una familia cristiana. Sin embargo, pudo superar el impacto gracias al apoyo de su esposa, Irene; de sus hijos Patricia y Luis Jorge (“el hijo que nunca tuve”); y de sus hijas Carolina y Virginia junto a sus respectivos esposos, Alan y Javier.

El trabajo continuó, dando incluso cátedra en las redes sociales. Su cuenta de Twitter estuvo siempre identificada con una foto de su querida hija, Irene María, tras salir del centro de votación. En su cuenta todavía aparece un “hilo” de fecha 17 de febrero de 2017, el cual debe ser tomado para las elecciones transparentes que promete el Gobierno de transición que lidera Juan Guaidó:

  1. Hay que realizar una REFORMA CONSTIUCIONAL DEL SISTEMA ELECTORAL, para decidir: a. Reducir período a 4 o 5 años, b. Limitar la reelección a UNA SOLA VEZ (inmediata si es de 4 años o al culminar el siguiente período, si es de 5 años, c. Elegir al Vicepresidente de la República.
  2. Antes de nombrar a nuevos Rectores (dentro de un CNE totalmente viciado), designar una calificada Comisión Técnica que se encargue de evaluar integralmente el sistema electoral, en todos sus componentes, según indico en los siguientes hilos.
  3. Como 1ra tarea la Comisión Técnica debe auditar al R.E. y al SAIME. Verificar el estado de los archivos de Actas de Nacimiento, para tomar las medidas sancionatorias y de recuperación de información. De acuerdo al resultado decidir una reinscripción y una re cedulación.
  4. Debe removerse a todo funcionario incurso en deformaciones de nuestro sistema electoral, a nivel de Directiva, de unidades operativas, Juntas Electorales, Dirección de Registro e Informática y otras, Juntas Electorales Estadales, Distritales y Municipales.
  5. Se debe evaluar la Infraestructura Electoral (Centros de Votación) para reinsertar pequeños centros, donde el régimen hacía su “ingeniería electoral”, en Centros aledaños convencionales, debidamente depurados en su registro electoral. Allí fue donde robaron a Capriles el 2013.
  6. Sustituir el voto “automatizado” por el voto manual. La automatización ha dejado demasiadas sospechas que desnaturalizan la “voluntad popular” (la gente considera que su voto no es secreto y que los resultados se manipulan). Ver http://www.ESDATA.info.
  7. Alemania sentenció contra el voto electrónico con base en este axioma: “En la utilización de aparatos electorales electrónicos, el ciudadano debe poder controlar los pasos esenciales del acto electoral y el resultado de manera fiable y sin conocimientos técnicos especiales”.
  8. El sistema manual ha demostrado ser más eficiente y transparente que el automatizados (caso Colombia o Chile), y la tecnología se usó para difundir “en vivo” los resultados, sin apelar a la “irreversibilidad” del CNE, que mantiene en ascuas al pueblo hasta el amanecer.

Weil no se escondió nunca, dijo lo que tenía que decir y fue el primero en denunciar que existía fraude en Venezuela, algo que alguna vez fue tabú y hoy en día casi nadie pone en duda, ni siquiera políticos que lo renegaron recurrentemente. Hoy son miles los que lo despiden en las redes sociales. Cuando se confirmó su deceso el 14 de marzo de 2019, María Corina Machado escribió: “Hoy ha partido un gran hombre, gran ciudadano y mi gran amigo; Alfredo Weil. Cuánto luchó por liberar a su adorada Vzla. Cuánto lo vamos a necesitar para su reconstrucción. Desde el cielo su espíritu indoblegable seguirá con nosotros. A Irene, sus hijos y amigos mi abrazo infinito”.

César Pérez Vivas también se solidarizó: “Lamento el fallecimiento de mi amigo Alfredo WEIL, un venezolano y demócrata-cristiano a carta cabal. Bastión de la lucha por la democracia y firme defensor de la trasparencia electoral. Denunció y combatió el fraude chavista en el CNE”.

FOTO: Archivo familiar Alfredo Weil, Luis Alberto Machado (Intelectual y Ministro de la inteligencia), el abogado Eduardo Rodríguez Weil y el periodista Agustín Rodríguez Weil (autor de este escrito)

Andrés Velásquez, a quien muchos reconocen su entereza a la hora de denunciar, con la documentación al día, el fraude electoral recibido, también reparó en la pérdida: “Lamentamos en la Causa R, fallecimiento del Dr. Alfredo Weil @AlfredoWeil buen amigo, con quien tuvimos permanentes reuniones destinadas al tema de la pulcritud electoral. Paz a su alma. Nuestras condolencias a familiares y amigos”.

Diego Arria lo calificó como una de las personas más “honorables, dignas y admirables” con la que compartió. Su amigo entrañable, Enrique Aristeguieta Gramcko, no fue ajeno al dolor que embargaba a los demócratas del país: “Lamento tener que informar que hoy falleció el Ing. y Abogado Alfredo Weil Reyna, un ser humano extraordinario, luchador incansable por la libertad de Vzla. Su muerte es una pérdida sensible para la causa de la liberación. Paz a su alma”.

Junto con Aristeguieta Gramcko, Alfredo Weil fundo la Gran Alianza Nacional, GANA, y desempeñaba el cargo de director de esa organización al momento de su fallecimiento. En la página web de la organización formada por numerosos expertos políticos y electorales, se da fe de sus convicciones. “Alfredo era ingeniero mecánico y abogado. Ocupó cargos importantes dentro de la empresa privada y en la administración pública. Además, era un conocido experto electoral, lo cual lo llevó a ser directivo del Consejo Supremo Electoral y fundador de ESDATA. Sin duda hubiese sido el hombre ideal para encabezar la reestructuración del sistema electoral venezolano y para llevar a cabo unos comicios libres y transparentes. Quienes lo conocieron coinciden en resaltar sus grandes virtudes, entre ellas su humildad, entrega, generosidad y prudencia. Buen esposo, buen padre, buen amigo, buen ciudadano y patriota ejemplar. Según sus propias palabras, su máximo deseo no era ser importante, sino útil; y en efecto lo fue”.

En Venezuela se debe cesar la usurpación, establecer un Gobierno de transición e ir a unas elecciones limpias y transparentes. Y en este último renglón, cuando millones ejerzan su derecho al voto en el proceso más esperado de todos los que se han hecho en el país, sobrevivirá su legado. Cada voto manual será una sonrisa para Weil, quien, desde el firmamento, con su computadora Wilson y jugando Candy Crush, mientras modifica su equipo de Fantasy Baseball, verá a su país libre y soberano. Y entonces, el tiempo le habrá dado la razón, como a Casandra.

 

Por Agustín Rodríguez Weil | @Agusrodweil

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