Escasez de música, festivales y espectáculos

FOTO. Gustavo Vera

Por años Venezuela fue el apeadero favorito de las bandas y músicos más reconocidos a nivel internacional. Asimismo, los artistas nacionales que estaban más pegados también tenían la oportunidad de tocar en vivo y hacerse sentir en la tierra en la que nacieron. Hoy, sin festivales ni eventos gracias a eso que llamamos crisis, los exponentes internacionales no se presentan aquí.

Entre la década de los 70 y los 90 fueron muchos los artistas y agrupaciones que pisaron escenarios venezolanos. Queen –liderado por el excéntrico Freddie Mercury–, Tina Turner, The Jackson Five, entre otros. Incluso en la primera década de los 2000 era habitual que artistas como Olga Tañón, Shakira y Marc Anthony vinieran a llenar conciertos.

Pero, a partir del año 2012, la realidad cambió.

Cada vez fueron menos los artistas que nos visitaron, hasta llegar al punto en el que Venezuela se borró del mapa. Un país que pasó de ser mentado por su opulencia a ser la referencia occidental de la pobreza y la inseguridad dejó de ser un sitio atractivo y rentable.

La escasez no solo se reflejó en comida y medicinas: también en música y esparcimiento.

Unos que desaparecieron y otros que intentan sobrevivir

¿Quién no se vaciló un toque en la plaza Alfredo Sadel con lo panas? ¿Quién no se dejó llevar por la euforia en un toque de metal en la Plaza Diego Ibarra y pogueó hasta el cansancio? Para los caraqueños, era habitual formar parte de un circuito de espectáculos musicales que, si bien tenía repercusión en todo el país, llegaba a su cénit en los distintos espacios de la capital.

Son cosas que también se han visto fracturadas con esta situación: tradición, esparcimiento, cultura y música.

“Voy a toques desde los 14 años, más o menos, y siempre recuerdo que lo que más me atraía era el ambiente que se sentía. Era algo distinto. Eran sitios de comunión en el que hasta el más nuevo en la movida se integraba”, me dice Jesús Corona, seguidor de la movida del rock caraqueño que tuvo bastante fuerza entre los años 2010 y 2014.

En el portal web Paltoque.com se reseña una lista de 10 festivales nacionales que dijeron adiós a los escenarios. Cabe destacar que la mayoría de ellos estaban ligados al género del rock y otros subgéneros como el metal. Según la reseña, Experiencia Roja fue un evento que concentraba bandas por el estilo y se llevó a cabo en el Poliedro de Caracas y en la base aérea de la Carlota. Su última edición fue en 1998. Otros eventos fueron los Ciclos de Viernes Rebeldes, cuyo último toque se realizó en el año 2014; y el WTFest, que se despidió en el 2011.

A pesar de estos antecedentes tan desalentadores, aún la industria sigue dando patadas de ahogado para hacer cosas con los pocos recursos que tienen.

El Festival Nuevas Bandas todavía se mantiene en pie a pesar de la crisis. De la mano de la fundación que lleva el mismo nombre, y Félix Allueva, su director, se han encargado desde el año 91 de impulsar a las bandas jóvenes. Un cuantioso número de las que hoy están consolidadas salieron de este festival: Caramelos de Cianuro, Viniloversus, La vida Bohème, Okills, Candy 66, Charliepapa, y la lista continua.

“En el 2018, de hecho, el Festival Nuevas Bandas estuvo a punto de no hacerse y mágicamente al final se pudo lograr a través de ciertas alianzas con gente como Amnistía Internacional. Al final todos pusimos un granito de arena y la cosa salió. Hubo algunos años en los que realmente fue difícil realizarlo por falta de presupuesto. En el año 2007, en el 2011 y en el año 2016”, dice Alejandro Férnandez, jefe de prensa de la Fundación.

Asimismo, comenta que la mayoría del presupuesto que se utiliza para organizar el festival proviene de empresas privadas como Polar, Flips y Movistar. “No recibimos ningún tipo de subsidio por parte del Gobierno, sólo hemos recibido apoyo del gobierno Municipal de Chacao que siempre nos sede sus espacios para que montemos el festival”.

Otro que está afanado en no desaparecer es el Union Rock Show. Este festival fue creado en el año 2008 por Mariliz Bettiol y Daniele Nocera, y consiste básicamente en integrar, en varios ciclos de conciertos, a artista de la movida rock y la movida hip hop de todo el país.

En 2017, Daniele Nocera declaró a Caraota Digital lo siguiente:

“En estos momentos es complicado que las empresas desembolsen tanto dinero. Con todo y la falta de patrocinantes, quisimos hacer el Festival para agradecer lo que nos ha dado el rock venezolano. Ahora más que nunca, con todo y la crisis, queremos seguir ayudando. Estamos haciendo este gran esfuerzo para devolverle al público un poco de lo que nos ha dado”.

Antes el evento se realizaba cada año sin falta. Ahora, lo hacen cuando pueden.

Las tarimas también escasean

La consecuencia de esto es un poco obvia: gran parte de de los músicos que hacen vida el país se han quedado prácticamente sin tarimas.

“Es necesario tocar en diferentes escenarios, en diferentes circuitos que con el tiempo se han visto afectados por la situación del país, pues muchos locales han cerrado”, dice Rafael Antolinez Junior, músico venezolano integrante de la banda de rock Le cinéma (ganadora del Festival Nuevas Bandas 2017).

Opina también que a pesar de la crisis es increíble que todavía se estén haciendo buenos shows en los que el público asista masivamente. Para él, esto sucede porque la gente quiere ver algo y distraerse un poco. Dos ejemplos ocurrieron en el 2018, con la primera edición del Paix Fest y con Desorden Público tocando en la Concha Acústica de Bello Monte; banda icónica que, por cierto, cada vez tiene más conciertos fuera del país que dentro.

Precisamente, ese es uno de los grandes dramas de los que se quejan varios artistas nacionales consolidados: la necesidad de tocar en el extranjero para poder vivir de su arte. El país se volvió cada vez más hostil, impío y agresivo para toda forma de creación y esparcimiento. En la tierra en la que alguna vez había tantos festivales como papel tualé en los supermercados, ahora cuesta tanto encontrar espacios para la distracción como limpiarse después de ir al baño.

Pero no son pocos quienes resisten. Mientras haya una tarima con sonido, existirá la esperanza de volver a vivir algo parecido a una época que, aunque no lo parece, no es tan lejana.

 

 

Por Khevin Fagúndez  | @Khev_trece

Deja tu comentario

You May Also Like