REVIEW: Music for Icebergs – Mike Sayre

Por: Humberto González

Mike Sayre se atreve a nadar en aguas profundas con su útlimo disco, que no es de tomarse a la ligera. Music for Icebergs es un álbum contemplativo, más que cualquier otra cosa. Un álbum que con 5 extensos temas logra comulgar su principal premisa: esta es, quizás, la música que escucharíamos en una situación de naufragio en un enorme bloque de hielo.

La música está hecha especialmente para escribir, o pensar o indagar. Quizás para dormir. “Génesis” sincroniza con el ambiente y dibuja durante 8 minutos el sonido quizás más experimental de todos. “Fimbul”, sin embargo, es un quiebre, en el más puro sentido de la palabra. El sonido del agrietar, el eco del escenario, nos lleva hacia el momento.

“Antrophocene” es otro tema digno, no solo por la labor que ejerce de sumergir al que escucha, sino por su cualidad completamente creadora en el momento.

Ya para los últimos 20 minutos del álbum, “Floes/Flows” y “Elegy” se presentan como la pieza segura para cerrar. Un concepto que se apega al pie de la letra de lo que Sayre ha propuesto desde un principio. El neoyorquino ofrece en “Music for Icebergs” un compendio de 4 dramas intensos sobre la soledad y la tempestad. “Elegy” es un temazo, que presenta por primera vez, a lo largo del álbum, una necesidad de redimir eso que no es posible a través de los meros ambientes.

https://soundcloud.com/mikesayre/fimbul

Review: Made we wanna change my name – GaBso

Por: Humberto González

El último EP de GaBso es una amalgama de sonidos y géneros que, por mucho esfuerzo, producción y dinero, no llegan a concretarse en un concepto atractivo, mucho menos en ser música con contenido memorable. Este último trabajo musical del israelí es, sin embargo, un trabajo con un esfuerzo si bien no tan notable, entendible.

El EP comienza con “Where I’ll Put My Shoes”, un tema con beats y sonidos que referencian al dubstep más clásico, pero acompados de la voz pulcra, limpia y afinada de GaBso. Sin embargo, los temas que le siguen caen no solo en una repetición aburrida y tediosa, sino que son acompañados por letras vacías y lugares comunes de la música sin corazón. “Words Words Words Words” es un ejemplo claro de ello, en donde la repetición de la palabra es quizás lo más poético del tema.

“789” da cierre a un EP con pocas cosas positivas que decir. Un disco que no llega a calar en ningún frente.

REVIEW: Believe – Ivan Beecroft

Por: Humberto González

“Believe”, el último tema de Ivan Beecroft, es un one man show single, en donde el australiano se encarga de componer toda la música y hacerse cargo de la ejecución de cada uno de los instrumentos, además de la producción del single.

Y eso se nota. Quizás demasiado. Un tema sin nada que aporte al avance del músico de Melbourne. Su calidad musical es regular. “Believe” es un tema con una ejecución plana, y a pesar de la interesante voz de Beecroft, esto no se refleja en ningún otro renglón. Ni en los arreglos, ni en los tiempos, ni en las notas o las melodías. Cargado de simplezas en el mal sentido de la palabra, la monotonía musical no refleja ni una pizca de autenticidad, y, por el contrario, termina dejando caer al tema en una inmensidad de piezas que son irrelevantes.

Esto, aunado a una razón que se percibe en la simple superficie: una composición sin demasiado fondo, sin sensaciones que perseguir. No es una razón para no escuchar el tema, pero no es un tema que demande demasiada atención, por lo menos, a quien les escribe. Un intento fallido por intentar hacernos “creer”…

REVIEW: Gaslighter – Tipsy in Chelsea

Por: Humberto González

Gaslighter es un paseo de 7 canciones, de las cuales dos son covers. Las 5 canciones restantes, sin embargo, no  dan a entender demasiado el sentido creador de Tipsy in Chelsea. La banda oriunda de Atlanta despliega sus alas en un primer tema lleno de bossa nova y fusión de géneros y sonidos interesantes. “Laugh Til’ I Cry” es sin dudas el tema más llamativo del álbum.

Después, incluso durante los covers a Badfinger o Phil Seymour, Gaslighter se desinfla sin poder retomar vida, e, incluso, esa chispa inicial se apaga y no regresa por largos ratos. Al menos, no hasta la cúspide de “Precious To Me”, en el que la chispa creadora, no de la banda, sino del mismo Seymour, despliega sus alas para levantar un disco que no presentaba demasiado en un principio.

Interesante a primeras, sí, con un ritmo de bossa nova clásico y el punteo de guitarras característico. Pero más allá de ello, Dean Falcone y Trish Thompson no ofrecen demasiado.

REVIEW: “Millennial Kingdom Vol. 1” – Fourth Dimension

Por: Humberto González

Fourth Dimension presenta su último disco “Millennial Kingdom Vol. 1” con una simple premisa: la experimentación a través de los sentidos. La musicalidad del disco es obvia, y el virtuosismo es exactamente lo que se espera de la banda oriunda de California. Como lo hiciese el buen Kamasi Washington con su última obra maestra, Fourth Dimension trata de emular esas sensaciones, esa experimentación con el jazz y las fusiones con géneros como el funk y el rock. Sin embargo, los 6 temas que componen el álbum se quedan aislados el uno del otro, sin complejización que aplaque el ruido musical, sin lugar a nuevos horizontes dentro del jazz y la música.

“Millennial Kingdom Vol. 1” es un disco bidimensional, sin un tercer plano que lleve al espectador a escuchar algo que no haya sentido anteriormente, más allá de la enorme cantidad de notas por tema. Salvo temas como “Darkness Rising”, el cual cierra el álbum, el resto de la propuesta no incide demasiado en contribuir con un avance del género, y cae en lugares tan comunes que, para finalizar el disco, con la mejor canción, el oido se encuentra en un estado de automatismo y hastío.

Fourth Dimension presenta un disco con pretensiones obvias, puesto que no es fácil reavivar la llama de la música a través de un disco experimental y de fusión jazz. No lo hacen, pero allí está.

REVIEW: The tragedy of the commons – The Long Dark Road

El último EP de The Long Dark Road, la banda oriunda de Toronto, refleja una afinidad hacia el desorden, el caos, lo ruidoso y lo tenebroso, en casos. Desde el hardcore más sucio y rápido hasta el noise más pulcro y tímido, The Tragedy of the Commons es un ep compuesto por cuatro temas que intentan destruir con complejidades que quizás la banda persive en la producción musical. Lo imperfecto, lo innecesario, todo va de la mano en su propuesta por quebrar lo establecido.

Sobre todo como temas como “I Will Follow”, en donde la voz, el beat tétrico de las baterías y el resonar de una distorsionada guitarra se convierten en el tema más interesante de un EP redondo, conciso y completo.

Sin mencionar las letras, llenas de caos y nihilismo, como el más puro Deafheaven. The Long Dark Road es una banda interesante y compleja, y de seguir en el camino de “The Tragedy of Commons”, espera una interesante carrera musical en el ámbito independiente.

https://thelongdarkroad.bandcamp.com/releases

REVIEW: In the blink of an eye

Por: Humberto González

“In The Blink of an Eye” da comienzo con la canción que da nombre al mismo álbum. La percusión latina, el punteo de la guitarra y el sonido del contrabajo da la sensación de que April Martin busca un sonido diferente y apropiado para la premisa de su último álbum. In The Blink of an Eye es un lindo disco sobre la vida y la familia.

Ya para “Heart Break Doesn’t Come”, la propuesta musical cambia quizás un tanto, pasando a un sonido más rock clásico y más sobrio. Sin embargo, Martin regresa a ese sonido más específico y diferente en “While I’m Waiting”. En este tema empezamos a experimentar las variaciones en la voz de la cantante neoyorquina. Las imperfecciones en su afinación, cuya voz va y viene delicadamente, complementan la sutileza musical.

“Looking Back” se asemeja a esta delicadeza, y es quizás el tema más introspectivo, no solo por su contenido, sino por la música que acompaña a las letras de April Martin, en búsqueda de una resolución hacia el pasado sin resolver. No es sino hasta “Sara’s Lullaby” en donde April Martin regresa al sonido más latino, con el regreso de una percusión rica en ritmos e instrumentos.

“Praise the Morning” es un tema lleno de colores, con el cual concluye In The Blink of an Eye. El tema es lo más indie del disco, por lo cual brilla de forma única. El último álbum de April Martin se mueve en 3 distintos frentes, desde la música más folk y melancólica, lo movido y sonoro con el acompañar de la percusión latina y el pop rock como elemento esencial para hacer funcionar la propuesta. Un bonito disco, con hermosos temas acompañados de la voz dulce de Martin.

REVIEW: Talia

Por: Humberto González

El mundo del rock y el punk se ha visto sacudido por bandas a lo largo de la historia. TALIA, quizás, no será un gigante en la historia de la música, pero con “Thugs they look like angels” remite al más antiguo Foo Fighters de todos, con una rasposa voz de Nicolás Costa que recuerda mucho a la de Dave Grohl. Esto puede intepretarse como algo muy bueno…o muy, muy malo.

Pero hay algo de interesante y novedoso en “Thugs they look like angels”, sobre todo en la crudeza del sonido, que no se escucha demasiado producido. El último disco de TALIA comienza con “American Bride”, un tema que reúne todos los elementos de un buen tema de punk-rock y lo lleva a una normalidad que es clásico.

Sobre todas las cosas, lo más interesante de este LP es la crudeza con la cual se postprodujo el disco, pues no es usual escuchar un disco tan sucio y con tantas imperfecciones en la música actual. Quizás es más un elmento usual en la música independiente, como es este el caso. E incluso así, es curioso.

“Dog Blood”, penúltimo tema, es quizás el más divertido de todos, no por sus letras, sino por la melodía de la guitarra y el cómo remite al punk de fiestas y ollas. El disco cierra con “Bounty Killers”, un tema complejo pero discreto en su musicalidad, sobre todo en los contratiempos atractivos de la batería.

Discreto sería el adjetivo que describiría a “Thugs they look like angels”. Discreto, pero un disco que puede llevar a cualquier lado del espectro de gusto.

REVIEW – “She”, de Charity Ekeke

Por: Humberto González

Once temas conforman la última realización musical de la nigeriana Charity Ekeke, un compedio que integra generos del pop y la balada con tintes tropicales y de la música de la oriunda de Nigeria. Más que suficiente para entender el contexto en el que la artista realiza “She”, título que lleva el álbum, en donde el feminismo y la figura de la mujer toman la batuta como principal temática.

Sin embargo, es en lo musical en donde brilla esta producción, quizás porque el contenido de las letras de cada uno de los temas remite a lugares demasiado comunes en la discusión por la igualdad de género o por derechos de la mujer, y que en más de una pieza, no existe una sola promesa de desentrañar estos derechos que tanto exige la autora.

Ekeke emana potencia y es directa, sobre todo en temas en donde la vulnerabilidad es más tangible como en Bloodline. Este, sin dudas, es uno de los temas del álbum. Es en este tipo de temas, junto a You Belong y If The Roles Were Reversed, que Ekeke logra concretar una especie de lucidez conceptual y claridad temática. No obstante, el resto del álbum es un devenir demasiado conocido y que poco busca nuevas ideas.

She, el último álbum de Charity Ekeke, es un magnífico esfuerzo musical que con el tiempo podrá revalorizarse, pero que por ahora, es simplemente una buena forma de musicalizar las ideas de una mujer que lucha por reunir las energías del género. Por ahora, She no contempla ninguna señal de aproximación diferente sobre la temática.

REVEW: Simon Benegas – The Age of Simple

Simon Benegas no alardea de grandilocuencias musicales. Sus dos EP’s configuran un cuerpo de trabajo con un intimismo y austeridad armoniosa. La sencilles de su música despierta una tranquilidad que pocas veces llega a experimentarse en artistas emergentes. Es una condición que revela mucho sobre quién es el músico Argentino.

Con dos EP’s ya rodando, la música de Simón Benegas es una respuesta a sus impulsos internos. No hay pasividad, pero si una dulzura contemplativa, que por encima de todo, remueve y cosquillea.

Feel It Grow representa una parte más llamativa del argentino, cuya música puede apreciarse mucho menos dramática, e incluso, más pop, con temas como Shine, cuyo ritmo en la guitarra no percibe variación alguna, y poco a poco, junto a la voz de Benegas, los instrumentos empiezan a involucrarse, entrando en una transición lenta y sutil, casi indistinguible.

La guitarra acústica será siempre la respuesta en Feel It Grow, con una unanimidad incombatible. También es así en The Age of Simple, EP de cuatro temas que comienza con Remember, una oda lenta y melodiosa que pone en perspectiva un romanticismo que Benegas no logra eludir.

Es acá en donde se involucra una sensación de dislocación. Un beat electrónico que rompe con la armonía acústica, una desacoplo para nada disonante.Pues al contrario, la facilidad de Benegas en incluir este tipo de recursos refleja mucho sus habilidades como músico, interpretando una necesidad dentro de su evolución artística.

Inmediatamente recibimos My a los oidos, cuyo inicio recuerda a esa guitarra que comienza The Moon Song, de la preciada Her. La voz nos engaña, de buena manera, y descubrimos que los ritmos y las reinterpretaciones musicales son lo que hacen la música. La voz destella, los coros acompañan y la sencillez vuelve a acoplarse, junto a la pandereta, de esa sensibilidad intimista.

The Age of Simple concluye con el tema que da nombre al EP. Si bien Benegas suele repetirse a sí mismo, esto no exige queja alguna. Por el contrario, es bienvenida su visión sobre su propia música, su fidelidad hacia lo que es su arte.