El titular nazi de ‘Últimas Noticias’

Una primera página digna de ocupar un lugar en la historia universal que escribió Borges: la de la infamia. Ayer, en el día de mayor circulación de la prensa, ‘Últimas Noticias’ salió a la calle con un titular que no por estúpido deja de ser menos grave: “La oposición se venga del pueblo”. Lo hizo tomando como base unas declaraciones dadas por Delcy Rodríguez, presidenta de la (f) Asamblea Constituyente, en la toma de posesión de Henry Rangel Silva como Gobernador de Trujillo: “Hay una especie de venganza que se ha desatado contra nuestro pueblo, y se ha activado una especie de guarimba económica para someter, a través de la especulación y los precios altos, al pueblo”. Nótese que Rodríguez es más bien vaga  al hablar (“hay una especie de”) y no nombra en específico a actor alguno. Pero de su propia cosecha, ‘Últimas Noticias’ dicta sentencia: “La oposición se venga del pueblo”. Así, sin más. Recuperando las viejas prácticas de los periódicos nazis, como el tristemente célebre ‘Der Stürmer’, que se pasó su existencia culpando a los judíos de todas las desgracias de Alemania, igual hace este panfleto: la mala –pésima– situación económica no es producto de 18 años de políticas erradas del gobierno, sino de una venganza de la oposición –que es muy mala e improbablemente poderosa– contra el pueblo –esa categoría siempre inocente y victimizable– que no votó por ella. De ese modo, criminaliza gravemente a un sector de la población y además exculpa a la revolución de sus amores. Una operación a cuyo frente está el director de ese periódico, Eleazar Díaz Rangel.

RESEÑA: ‘Perfetti Sconosciuti’

Te arreglas para salir. Hoy tienes, junto a tu esposa, una cena en casa de unos amigos de toda la vida. Es uno de esos encuentros que se hacen cada tanto: comer, tomar y hablar. Que si los hijos bien, que si el trabajo también, que el país esto y que el futuro lo otro. Aparte de ustedes y los anfitriones, otras dos parejas están convocadas. A tu esposa y a ti les toca aportar el postre, a los demás les corresponde el vino. Llegan, saludan, echan uno que otro chistecito y empieza eso que llaman ponerse al día. Del grupo surge un lamento: cuando viajen este año, serán las primeras vacaciones sin Chiara y Diego, otra pareja amiga que se divorció porque la primera descubrió que el segundo estaba saliendo con una joven veinte años menor que él. Qué pena, qué lástima y sigue la reunión. Cambian los temas y al rato todos se sientan en la mesa: es momento de comer. “Qué cosa tan espantosa. Una familia destrozada por un mensajito”, suelta, al rato, uno de los presentes que aún no puede olvidar la desgracia de los divorciados. “Nada hubiese pasado si Chiara no revisaba el celular”, dice otro invitado, y se desata la polémica: que cómo va a ser culpa de ella, que qué descuidado es él, que si en el teléfono guardamos los secretos de nuestra vida, que esto y que aquello. En pleno alboroto, la dueña de la casa plantea una interrogante –“les pasó a ellos, pero, ¿cuántas parejas se destrozarían si uno de los dos pudiera mirar dentro del celular del otro?”– y, para perplejidad del resto de los presentes, propone un juego: “Como ninguno tiene secretos, pongamos todos los teléfonos sobre la mesa y, durante la cena, cualquier llamada, Whatsapp o mensaje, vamos a leerlo o escucharlo juntos”. Este es el escenario que plantea, durante los primeros 15 minutos, la película italiana ‘Perfetti sconosciuti’, una extraordinaria comedia dramática que se desarrolla, casi en su totalidad, entre el comedor y la cocina de un apartamento. Escrita y dirigida por Paolo Genovese, esta cinta de diálogos extraordinarios y reflexiones existenciales merece ser recomendada y nunca ‘spoileada’. ¿Cómo terminará el invento de la dueña de la casa?

Robo descarado (CNE se fue de palos en Bolívar)

Antes del parto, en el parto y después del parto. Como en las preces del rosario, el CNE tiene capacidad de hacer fraude en cualquier momento de la elección, como lo acaba de demostrar lo sucedido en Bolívar, donde los resultados de 11 mesas fueron forjados y le agregaron 2.066 votos al candidato Justo Noguera (un militar retirado acusado de violar los derechos humanos y cuyos bienes en EEUU, país al que tiene prohibida la entrada, se encuentran congelados) en detrimento de Andrés Velásquez. Se trata de un hecho escandaloso y grave que en cualquier país serio valdría la impugnación del proceso, y la destitución, enjuiciamiento y prisión de las rectoras y demás responsables, ya que fue el organismo comicial quien lo cometió. En este caso concreto, hubo 11 máquinas en el estado Bolívar que no transmitieron los datos, por lo que fue menester cargarlos manualmente; en ese momento, los encargados de hacerlo (los empleados del CNE) se fabricaron 2.066 votos para Noguera, que son, finalmente, los que le dan la “victoria”, que se produce por una “diferencia” (ficticia) de 1.471 votos. Vale acotar, además, que en el caso de Bolívar, el candidato Francisco Sucre, de Voluntad Popular, sacó 3.878 votos. El detalle está en que Sucre había renunciado a su candidatura a favor de la de Velásquez pero el CNE no permitió su sustitución ni modificó el tarjetón electoral.  De ese modo, no han sido los ciudadanos con su voluntad sino el CNE con su trampa, quienes han terminado eligiendo al gobernador del estado Bolívar. “Todas las inconsistencias numéricas fueron detectadas. Delincuentes electorales: llegaron al extremo de fabricarse votos, [pero] los atrapamos con las manos en la masa. ¿Qué creían? ¿Que no teníamos las actas? Quienes forjaron las actas son reos de delitos”, escribió en twitter Andrés Velásquez, quien lleva desde el domingo peleando su gobernación y ha venido a Caracas, actas y pruebas en mano, a denunciar ante la AN y organismos internacionales el escandaloso fraude cometido en su contra.

Ortega y Gasset y las elecciones en Venezuela

Exactamente 62 años se cumplen hoy de la muerte del filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset, una de las mentes más lúcidas de la España del siglo pasado y quien dejó al mundo una vasta e interesante obra cuyo sello característico se encuentra en ese estilo entre sencillo y literario, repleto de metáforas y frases ingeniosas, que le permitió llegar y hacerse entender por el gran público. Es precisamente la que encabeza esta entrada (“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”), una de las más célebres y populares del autor, que nos viene en un momento más que oportuno, justo cuando acabamos de sufrir una gran derrota, producto de un discurso político cuya base no era otra sino un voluntarismo tan optimista como estéril que pretendió prescindir de la circunstancia y terminó por ello estrellado. Nos referimos al planteamiento de ir a votar sin importar las condiciones y aun sabiendo que el árbitro estaba en contra, y poniendo toda la esperanza en el voto ‘per se’. Ante ello, la lucidez de Ortega y Gasset aparece tremenda: el yo no puede prescindir de la circunstancia, ni el voto de las condiciones. Hacerlo es una insensatez y muchas veces –lo estamos sufriendo– un suicidio. Y por eso la importancia de la segunda parte de la frase: “y si no la salvo a ella no me salvo yo”, que quiere decir, para seguirlo explicando con Venezuela, que si no se modifican la condiciones electorales (la circunstancia) no se podrá, no habrá manera, de salvarnos: ni al voto ni a nosotros. Más claro no canta un gallo ni escribe un filósofo popular.

Nossa! (Assim Maduro Guisa)

La campaña electoral (y la censura) hicieron que pasara por debajo de la mesa, pero el pasado jueves la Fiscal Ortega publicó en su cuenta de twitter una auténtica bomba informativa: la confesión de Euzenando Prazeres de Azevedo, ex presidente de Odebrecht en Venezuela, sobre el financiamiento de la constructora brasilera a la campaña presidencial de Nicolás Maduro en 2013. En el video, grabado en la sede de la Procuraduría brasileña, en presencia de dos procuradores del estado y de los abogados de Prazeres de Azevedo, el ex presidente de la constructora, revela haber aportado $35 millones para la campaña de Maduro. Según el relato de Prazeres de Azevedo, la operación se produjo por medio de un intermediario, Américo Mata, quien fue enviado por el equipo de Maduro para solicitar el dinero. Mata es un contador de la UCV que ha ocupado distintos puestos en la administración pública, ligados, todos, a Elías Jaua –secretario general del INCE cuando Jaua era Ministro de Economía, presidente del Banco Agrícola cuando Jaua era Ministro de Agricultura, Director General de Seguimiento y Control de Políticas Públicas de la Vicepresidencia cuando Jaua era Vicepresidente–. “Este señor me buscó y acordó un encuentro conmigo. Nos reunimos varias veces (…) Él sabía de nuestro negocio y del tamaño de nuestras operaciones, y me pidió la contribución para la campaña de Maduro (…) él pidió 50 [millones de dólares] y yo acordé pagarle 35 (…) el señor Mata me dio garantía de que si el presidente Maduro ganaba, él continuaría colocando las obras de Odebrecht como prioritarias (…) entonces negociamos y yo acepté pagar y fueron liberados esos recursos para él [Maduro] durante su campaña”. No es el primer hecho de corrupción en el que Maduro está implicado con Odebrech: su nombre aparece también en el caso ‘Lava-Jato’, en el que la publicista Mónica Moura declaró bajo juramento haber recibido $11 millones en efectivo en la sede de la cancillería de manos de Maduro para pagar su trabajo en la campaña de la reelección Chávez en 2012, dinero que provenía de Odebrecht de la constructora Andrade Gutierrez. Por menos de eso, el ex presidente de Perú está preso.

‘Se los dije’

Tras escuchar el décimo “Partido… Socialista… Unido… de Venezuela” pronunciado por Tibisay Lucena, María Corina Machado habrá esbozado media sonrisa, levantado las cejas y cerrado sus ojos. Habrá recordado los eventos por los que el país ha pasado durante el último año y su mente puede que haya empezado a repetir hasta el cansancio el ya célebre ‘Se los dije’. Habrá evocado, también, varios de los tuits en los que ha sido insultada, varias de las conversaciones en las que ha sido condenada, muchos de los momentos en los que se ha sentido sola, y también derrotada. Puede que haya asimilado con tristeza el error de muchos de sus amigos y compañeros y sentenciado en su conciencia a varios líderes opositores. Supo desde ese instante, eso sí, que en los próximos días tendría su momento y que de su mensaje dependería el futuro de Vente Venezuela. Hoy, martes 17 de octubre, María Corina Machado ha salido a la carga para disparar contra propios y extraños. “Este fraude no solo es responsabilidad del CNE, sino también de cogollos que aceptaron estos términos”, aseguró luego de citar una frase dicha por Almagro en su mensaje post regionales: «Es muy claro que cualquier fuerza política que acepta ir a una elección sin garantías se transforma en elemento esencial del eventual fraude y demuestra que no tiene reflejos democráticos como para proteger los derechos de la gente». Convencida de las decisiones tomadas en el pasado, María Corina no sólo atacó a la MUD, sino que pidió disculpas por no ser más firme y contundente a la hora de comunicar su mensaje: nada podía salir bien en las elecciones del 15-0. Luego de escuchar lo que Machado vislumbra para el futuro – “es la hora de una nueva unidad, pasar de un grupo de cogollos a la unidad ciudadana”–, es momento de recordar la pregunta que le hicimos a la dirigente en agosto de este año: ¿Tiene la fuerza María Corina y Vente Venezuela para capitalizar y agrupar a todas esas personas que, como ella dice, hicieron un mandato el 16J y esperaban una ruta diferente? ¿Están en la capacidad para convocar manifestaciones multitudinarias sin el apoyo de los otros partidos?

[La entrevista completa a través de este link: https://www.revistaojo.com/2017/08/17/la-ruta-de-maria-corina-machado/ ].

‘¡Es el CNE, estúpidos!’

Saint Exupery lo escribió, y los venezolanos lo estamos confirmando: lo esencial es invisible a los ojos. De otra forma no se explica cómo el día de ayer comenzaron a aparecer y a proliferar cualquier cantidad de análisis (publicados, algunos, por medios de prestigio) que intentan explicar la derrota de la oposición con base en la abstención electoral. Calculadora y lápiz en mano, encuestólogos, adivinadores, politólogos, expertos y periodistas han comenzado a diseccionar municipios, examinar circuitos, descomponer parroquias, y escudriñar los números del CNE (dándolos por buenos), cual si estuviéramos en cualquier democracia occidental. Es allí cuando ‘El Principito’ de Exupery sonríe con satisfacción: lo esencial es invisible a los ojos. A algunos, pero no al de esta revista. Lo esencial, en las elecciones venezolanas, se llama CNE, que está presidido por unas señoras que tienen el periodo vencido, cobran un sueldo que la mayor parte del tiempo no trabajan y no disimulan su carácter partidista; un CNE que si nadie lo vigila tiene la capacidad de fabricarse un millón de votos -Smartmatic dixit-, que para estas elecciones -que movió de fecha arbitrariamente por lo menos 3 veces- contrató a dedo y sin licitación a la empresa argentina Ex-Clé, que no permitió a la oposición la sustitución de candidatos hecha en el plazo legal correspondiente, que no modificó el tarjetón electoral, que a última hora reubicó 274 centros en los que ganaba la oposición, que nucleó 51 puntos de votación (también de mayoría opositora), que se hizo la vista gorda ante el ventajismo oficial en el Sistema de Medios Públicos, que no dijo nada sobre la entrega –pública y en cadena- de recursos por parte del Ejecutivo (presidente y ministros) a candidatos oficialistas, que prescindió del uso de tinta indeleble e, incluso, de los acompañantes de la siempre amiga UNASUR (a los que sustituyó por los del “Consejo de Expertos Electorales para Latino América”), que no cerró las mesas a tiempo, y que, en definitiva, si queremos hablar de abstención, es el gran responsable de que, asqueados e indignados, un grupo de ciudadanos haya decidido, lógicamente, no votar.

Henkel García: “Estamos en la parte final del cuento y no va a ser bonita”

Por: Ezequiel Abdala | @eaa17

La que en principio no iba a ser sino una entrevista de una sola pregunta para una nueva sección de ‘OJO’, terminó convertida en una mini-clase de economía (marcadores y pizarras incluidos) en la oficina del director de Econométrica, Henkel García, con quien conversamos acerca de Venezuela, su catastrófico presente y el que podría ser (cambios y medidas acertadas mediante) un esperanzador futuro. Con verbo claro, sencillo y hasta pedagógico –virtud admirable donde las haya entre los que hablan de economía–, este Ingeniero Químico seducido por las finanzas y devenido en Analista e Instructor nos explicó cómo se puede comprender la situación económica actual a partir de la premisa de que lo que hay en el poder no es un gobierno, sino una gran estructura (corporación se le puede llamar también) de extracción de riqueza, que busca a toda costa mantenerse robando y por eso no hace cambios ni toma medida alguna. “En 3 o 4 años hemos pedido 1/3 del PIB: eso son desempeños de economías de guerra”, señala García, quien no duda en calificar lo que vivimos como una verdadera catástrofe, que se va a acentuar en los próximos meses. Un cambio tanto de gobierno como de sistema sería lo que en su opinión podría llevar a Venezuela a flote, empresa que ve con optimismo –“tenemos las condiciones y la capacidad instalada”– siempre y cuando se hagan las cosas bien. A continuación, una conversación sin desperdicio para entender dónde estamos parados ahora, adónde podríamos ir y  qué podemos hacer:

-En términos extremadamente sencillos, Henkel, ¿qué es el ‘default’?

-El ‘default’ es el incumplimiento de pagos. Tú tienes un compromiso de deuda en el que incurriste y cuando no puedes pagar haces un ‘default’. Es eso, sencillamente.

-¿Es tan grave como lo pintan?

-Un ‘default’ podría complicar las cosas, sí, pero ya la catástrofe la tenemos aquí. No creo que agregue mucho más a lo que vivimos. Ya la catástrofe está: en un lapso de 3-4 añoshemos perdido 1/3 del PIB, de la producción nacional del país por habitante. Esos son desempeños de economía de países en guerra. El ritmo de deterioro que estamos viviendo ahorita es el más pronunciado que vamos a tener en muchísimos años.

-¿En qué momento estamos?

-Yo creo que es la parte final de un ciclo político-económico en Venezuela. La catástrofe está en pleno desarrollo. No es cualquier cosa: es la parte final del cuento y no va a ser bonita: vienen unos meses más duros.

-O sea que esto se va a poner peor…

-Mira, yo el año pasado dije que las de 2016 iban a ser las peores navidades de Venezuela. Lo dije pensando que iba a haber algo de sensatez en los gobernantes, y no…

-¿Porque no tienen idea de lo que hacen, porque no saben de economía, por el velo ideológico que los cubre, por qué…?

-Porque lo que está en Venezuela no es un grupo que gobierna,medianamente consciente y que más o menos quiere tener a la gente contenta, sino una gran estructura de extracción de riqueza, una corporación de extracción de riqueza. Entonces, cuando lo consideras así lo ves claro: ellos no quieren cambiar nada, sino seguir con el juego como está:si quisieran el bien de la gente, ya hubieran, por lo menos, hecho algún tipo de cambio. Pero no: ¡ellos no piensan en eso! Piensan es en mantener el ‘statu quo’: aquí hay gente a la que le regalan el dólar a 10, y son tan descarados que ni siquiera son capaces de cambiar eso, por ejemplo.

-Entiendo, entonces, que la salida de la crisis pasa a juro por un cambio de gobierno…

-Espérate: el problema que nosotros tenemos como sociedad es que los que vengan después puedan tener la misma mentalidad. Porque el sistema los lleva a eso. Al final el sistema político, la estructura que tenemos de Estado, donde el Estado es dueño de la principal riqueza del país, los lleva a eso. Puedes tener un político joven que tenga ganas de hacer las cosas y al principio lo va a hacer bien, pero en 10 años tenemos otro Chávez. Se degenera. Tú puedes llegar con las mejores intenciones, tú puedes, si quieres, poner a la madre Teresa en medio de este sistema y va a empezar a guisar. Porque este sistema lleva a eso, corrompe. Y por eso lo tenemos que cambiar.

-¿Y eso se puede?

-Sí, claro. Pero porque la misma sociedad lo va a requerir y pedir. Depende de nosotros: si no hay presión social, va a ser imposible, porque no va a partir de los políticos.

-¿Y por qué no va a partir de ellos?

-Te lo voy a explicar sencillito: ¿A qué político no le gusta llegar y repartir? ¡A todos! ‘Yo llego, y voy a repartir bien’.Esa es la premisa: para mantenerme tengo que ser populista, tengo que repartir. Y por eso es que llevamos 40 años estancados.

-¿Estancados cómo?

-Cuando tú revisas los números, te das cuenta de que en los setenta teníamos un PIB mucho mayor que el de ahora. Terminando esa década se nacionaliza el petróleo, se afianza el modelo rentista y desde entonces llevamos casi 40-50 años con el mismo PIB per cápita. Tenemos un estancamiento que viene desde allá, y que yo sí creo que tiene que ver con un sistema.

-Ahora, Henkel, mucha gente dice que Venezuela es fácilmente recuperable, que si se hacen las cosas como deben hacerse es cosa de poco tiempo para que salgamos de la crisis. Es un lugar común que se repite, y precisamente por eso quiero preguntarte cuánto de verdad hay en ello, si es exceso de optimismo, o qué.

-Si repasas lo que sucedió en Polonia cuando salió del comunismo o en Perú cuando hizo su reforma económica para salir del desastre, ves eso. En esos países duplicaron el PIB per cápita en 10-15 años. Y con más razón Venezuela, que es un país que está muy por debajo de su potencial: tú a cualquier industrial le preguntas en cuánto está su capacidad y te dice 30%. Llevarla a 80% es fácil si le das los insumos y las condiciones. Lo difícil es cuando no tienes la capacidad instalada, que cuesta más. En nuestro caso está allí instalada. El problema es que si la crisis se prolonga, esa capacidad instalada comienza a deteriorarse más y ese potencial se deteriora también. Ese es un punto que hay que tomar en cuenta: mientras más se prolongue esto y no logremos un cambio, ya después ese rebote inicial es hacia un nivel más bajo.

-¿De cuánto tiempo estaríamos hablando para ver los resultados?

-Haciendo los cambios necesarios, en el corto plazo, pongámosle los primeros seis meses, comienzas a tener los primeros efectos positivos: aparecerán algunas cosas, aumentará un poco la capacidad de compra. Eso va a ser un hecho. Después, en los dos o tres primeros años, se veráel crecimiento económico.

-¿Hay algún antecedente propio de recuperación de este tipo?

-Venezuela no es la primera vez que pasa por esto. Algo semejante sucedió ya, y en una Venezuela en la que el precio del petróleo estaba muy en contra y la situación no era nada fácil. Eso fue en el 96, cuando se implementó el plan ‘Agenda Venezuela’: veníamos de un control de cambio corto, no tan devastador como éste, pero una vez levantado, el poder de compra del salario se triplicó en años: de $75 en el 1996 a $180 en el 2000 y a $300 en 2001-2002, que no era poca cosa. Eso mismo puede repetirse, pero va a depender mucho de la calidad de las reformas: hay que hacer las cosas bien.

-¿Qué es hacer las cosas bien?

-Una reforma ordenada, consensuada, con armonía social,que vaya a una economía de mercado (que no tiene que ser desregulada), con reglas del juego claras, en las que no haya experiencias monopólicas. Eso básicamente.

-¿Adónde debería apuntar Venezuela?

-Al libre emprendimiento. Mira: aquí para formar una empresa necesitas 190 días; en Panamá,apenas uno. Aquí el empresario, hay que entenderlo, no es un enemigo: es alguien en que tienes que apoyarte. Para mí una Venezuela ideal es una en la que haya millones de pequeños emprendedores con pequeños negocios y que tengan capacidad de negociar lo que vale su trabajo. Para mi ese es el mundo ideal. Y no es un cuento. Es tratar de incentivar que la gente arme sus empresas y darles las facilidades. Darle financiamiento para que esas empresas nazcan y generen productividad. Entonces, cuando Venezuela apunte a eso es que vamos a ver el cambio. Ahorita veremos una pequeña apertura porque sabemos que por el camino que vamos no es, entonces hay que devolverse. Y si alguien te dice: ‘no, volvamos para allá’. Nosotros como sociedad diremos: ‘no, para allá no’. En Perú está constitucionalmente prohibido poner controles de precios, por ejemplo. Ellos aprendieron.

-¿Y nosotros?

-Yo sí creo que hemos aprendido. Tú le dices a la gente control y te dicen: ‘no’. Le dices: ‘te vamos a aumentar el salario’, y te dicen: ‘no’. Porque hemos aprendido. No sé si la clase política lo ha hecho, porque no han trabajado mucho en eso, se han concentrado en sacar al chavismo del poder.

-Un mensaje para los jóvenes que todavía están en Venezuela.

-Que no traten de extrapolar la Venezuela de hoy hacia el futuro. Los países cambian y rectifican, la Venezuela del futuro no va a ser como la de ahora. Lo más probable es que sea mucho mejor. Que las condiciones para vivir, para desarrollar cualquier actividad económicasean muy distintas. Visualizar un futuro donde siempre debes tener una contingencia, una coyuntura, vivir con la soga al cuello, eso no es extrapolable en Venezuela: eso es un error, esas cosas cambian. Si tú piensas que esto es el futuro que vamos a tener dentro de 10-15 años, tu decisión optima es irte o aceptar que eres masoquista y te gusta pasar trabajo.

San Agustín y la MUD

Al ‘errare humanum est’ de toda la vida, San Agustín le agregó un ‘sed perserverare diabolicum’, que no significa otra cosa sino que equivocarse repetidamente con lo mismo es digno del infierno. La sentencia cobra importancia cuando la última apuesta de la MUD (acudir a un proceso viciado y sin garantías) ha tenido el resultado esperado (un mapa pintado de rojo) pero no la respuesta adecuada. La dirigencia, que sabía a lo que se enfrentaba, ha lucido errática y descolocada. Con una tardanza inexplicable, reaccionó casi dos horas después y con las manos vacías. Mientras en el Comando los jefes de prensa hacían malabares para justificar la demora explicando que ésta se debía a que iban a salir con actas y números en mano, lo cierto es que cuando Gerardo Blyde habló –al filo de la medianoche– lo hizo sin siquiera una cifra, pura retórica apenas –“ellos saben que no son mayoría”, “el propio gobierno no puede explicar el resultado”–. Dio la impresión de haber sido sorprendido de buena fe –“lo intentamos y lo hicimos con conciencia democrática”– y, peor aún, de no tener plan  B: “urge unificarnos con una estrategia común (…) hacemos un llamado para que nos sentemos a planificar juntos una nueva fórmula”. No fueron más tranquilizantes las declaraciones de Liliana Hernández y Ángel Oropeza con César Miguel. “Necesitábamos organización, testigos y avalancha”, explicó Hernández, quien reconoció que no hubo avalancha y los testigos fallaron. “Carlos [Ocariz] perdió conectividad con el 30% de ellos”, reveló, lo que significa que, por ejemplo, en 30% de los centros de Miranda no habrá manera de comprobar nada y todo quedará en sospecha sin certeza. Por si no bastara, Oropeza, tras admitir que “en esas condiciones y con esos resultados es imposible reconocer nada”, asomó luego la posibilidad de acudir a las municipales –que probablemente serán en diciembre– y a las presidenciales –que también podrían ser adelantadas–. Para escribirlo pronto y bien: trece años después de su primera denuncia de fraude, la MUD vuelve a ser sorprendida, reacciona como en aquella madrugada de 2004 y lo que asoma es perseverar en lo que nos trajo a 2017. ‘Diabolicum’, diría San Agustín.

¿Y ahora qué?

La calle estaba fría pero la terminaron de congelar. El mismo día que Smartmatic denunció que el CNE se había fabricado un millón de votos, Ramos Allup anunció que AD participaría en las regionales. El electoral fue el camino de la MUD para continuar la lucha. Pintar el mapa de azul fue su promesa. Se la jugó por esa vía y de momento acaba de llevarse una estrellada monumental: el mapa es rojo-rojito. Son 17 las gobernaciones que el CNE le acaba de adjudicar al PSUV por apenas 5 a la MUD, que minutos antes de la alocución del Poder Electoral ya había denunciado que esto sucedería (“sabemos lo que van a anunciar y hacemos está alerta temprana, tenemos serias sospechas sobre los resultados que le van a anunciar al país”, dijo Gerardo Blyde). Para los próximos minutos se espera un pronunciamiento de la MUD, en el que se juega la vida. Será la alocución de su vida y de ella dependerá su futuro. ¿La habrán agarrado fuera de base o tendrá con qué defender lo que prometió? Son acontecimientos en pleno desarrollo que a esta hora se escriben entre dos grandes signos de interrogación. Seguiremos informando.